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Domingo , 22.07.2018 / 10:00 Hoy

Cook, obligado a superar legado de Jobs en Apple

Cada que termina una junta de consejo pregunta quién lo debe suceder en la dirección si “muere o pasa algo”.

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Financial Times

Al final de cada junta de consejo de Apple, Tim Cook, su director ejecutivo, plantea la pregunta de quién lo debe suceder si “muere o pasa algo”. Es un tributo a Cook, con cinco años al mando de la empresa más valiosa del mundo, de que es más probable que un accidente termine con él que el descontento de los inversores.

Cook se convirtió en el director ejecutivo de Apple en agosto de 2011 en circunstancias trágicas y extremadamente difíciles: poco antes de la muerte de Steve Jobs, el cofundador y genio rector de Apple, como señaló Cook en una entrevista con el Washington Post, un acto imposible de seguir. “Sería como un acto de traición si intentara hacerlo”, dijo.

La imposibilidad queda clara en la forma como a veces se ven los primeros cinco años de Cook: como una pequeña decepción. Presidió el lanzamiento del Apple Watch y de Apple Pay, pero no cuenta con un lanzamiento exitoso que pueda competir con el iPhone, un dispositivo asombrosamente exitoso que ahora representa casi 70 por ciento de sus ingresos.

Es más justo considerar su gestión desde otra perspectiva: Apple no solo se mantiene estable, sino que florece, y Cook mantuvo en su lugar a la mayor parte del talento de alto nivel. A diferencia de otros que sucedieron a fundadores carismáticos y poderosos, incluido John Sculley cuando Apple obligó a salir a Jobs a mediados de la década de los años 80, no se apartó del camino y logró desarrollar y ampliar su línea de productos.

Antes de la muerte de Jobs se conocía a Cook como el especialista de las operaciones, la persona que mantuvo el funcionamiento de las operaciones globales de Apple y la red de fabricantes sin problemas, lo que le permitió a Jobs centrarse en productos nuevos e innovadores. Desde entonces, Cook aplicó un pensamiento analítico a Apple, se aseguró de que ni el tamaño ni la complejidad se pudieran interponer en el camino del progreso continuo.

Muchas cosas pueden salir mal en cualquier compañía, en particular en una muy grande. Eso representa reducir la duración de la gestión de los directores ejecutivos. Es fácil cometer errores de estrategia bajo la presión de los consumidores, los accionistas y los reguladores, o perder constantemente el contacto con lo que hizo grandiosa a la compañía. Simplemente evitar esos escollos durante cinco años es en sí mismo un logro.

Además, Cook hizo sentir su presencia. Desafió la presión de los accionistas a corto plazo para devolver más de 232 mil millones de dólares de Apple y resistió la idea de que está simplemente para servir a sus intereses, en lugar de a los de los consumidores y la sociedad en su conjunto. Tomó posturas fuertes y convenientes sobre temas sociales, incluida su declaración de que es gay.

Pero este fue el primer acto de Cook. Para lograr una década en el mando, debe avanzar más, tiene que ir más allá de explotar el potencial del iPhone en nuevos mercados: tiene que lograr presentar un producto inesperado por cuenta propia. Hasta el momento, ni Apple Watch ni los servicios como iCloud o su App Store, a pesar del crecimiento financiero de ésta última, representan eso.


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