• Regístrate
Estás leyendo: Cómo sobrevivir al avance tecnológico
Comparte esta noticia
Jueves , 21.06.2018 / 01:09 Hoy

Cómo sobrevivir al avance tecnológico

Los trabajadores de oficina son susceptibles de ser reemplazados por los avances en informática, robótica e inteligencia artificial.

Publicidad
Publicidad

Simon Kuper

Los robots vienen para demoler tu carrera profesional. “Ningún trabajo de oficina está a salvo”, dice Sebastian Thrun, experto en inteligencia artificial de la Universidad de Stanford. A muchos abogados, contadores, incluso cirujanos los van a hacer a un lado automáticamente. Después de pasar mi carrera observando la larga y lenta carnicería de mi propia industria, tengo una ligera idea sobre cómo lo van a sentir, y cómo podrán lidiar con eso.

Cuando entré al periodismo en 1995, era un negocio bastante lucrativo. La gente compraba periódicos, no necesariamente por los artículos sino que a menudo solo era para informarse sobre los pronósticos del clima, los resultados del futbol, los precios de las acciones y la programación de televisión. Por lo tanto, incluso los mediocres y alcohólicos podrían tener una larga carrera periodística bien remunerada.

Recuerdo a los malhumorados subeditores de FT en la década de 1990 que no solo tenían casas en Londres, sino que tenían otras casas en Francia. Cuando comencé, los cierres eran alrededor de las 6 de la tarde, y después de esa hora —ya que los sitios web de noticias no se inventaban todavía— todo el mundo se iba al pub.

Desafortunadamente, el año en que me convertí en periodista, Microsoft produjo su primer navegador, Internet Explorer. De repente, se podía entrar en línea y encontrar casi cualquier cosa gratis sin tener que comprar un periódico.

Desde entonces, el número de periodistas se redujo, y la mayoría de los nuevos empleos son para personas de 25 años dispuestas a trabajar por cacahuates. Mi gente se va a extinguir como los dodos o los obreros industriales. Por ahora estoy en espera. Todavía en una isla, pasto en uno de los últimos pedazos de césped, pero el agua sube de nivel a mi alrededor. Un día, mis hijos dirán: “Mi papá era un proveedor de contenido. Trabajaba para una aplicación llamada FT, creo”.

Cuando se va tu industria, pierdes tanto tu ingreso como tu identidad. Woody Allen tiene una agradable sketch de comedia sobre su padre que quedó tecnológicamente desempleado. “Lo despidieron. Lo reemplazaron con un pequeño dispositivo que hace todo lo que hace mi padre, solo que mucho mejor. Lo más deprimente es que mi madre salió y se compró uno”.

Los tecnoptimistas predicen que los antiguos empleos que desaparecen se va a sustituir con nuevos empleos. Para los periodistas, eso sin duda es cierto: en EU, en el último recuento, los ejecutivos de relaciones públicas nos superaron con una relación de 4.6 a uno. También les pagan mejor.

El problema es que la mayoría de los periodistas quieren ser periodistas. Nos gusta esta profesión mal pagada, poco estimada y en su mayoría sin sentido. Hace unos años, un colega me habló sobre una persona del periódico que se convirtió en ejecutivo de relaciones públicas, o en la jerga del periodismo, “se pasó al lado oscuro”. Mi colega inhaló: “no podría verme al espejo en las mañanas”. No hace falta decir que ahora mi colega es un ejecutivo de relaciones públicas.

Pero parece contento. Después de observar que muchos ex periodistas se tropiezan con sus nuevas vidas, recopilé unos consejos acerca de cómo se puede lidiar con la destrucción tecnológica.

Primero, no conviertas a tu trabajo en tu identidad. Recuerdo a un colega experimentado cuyo gran alarde era que el ministro de Hacienda lo detenía algunas veces para platicar. Cuando se retiró el hombre, descubrió algo devastador: que ya no le interesaba más al funcionario.

Acepta que tu carrera no se acumula para nada. Es más, probablemente ni siquiera es una carrera.

Cuando tu industria todavía te paga, no te encariñes con el dinero o con los símbolos de estatus. Espera que tu trabajo decaiga y no compres una casa enorme. La comida y otras cosas nunca han sido más baratas, así que quédate con lo que estás bien. Me inspiró la fantástica novela de William Boyd, Any Human Heart, en la que el personaje principal, alguna vez un exitoso escritor, descubre a sus 70 años que la comida para perro es barata, nutritiva e incluso sabrosa, sobre todo “con una pizca curry en polvo bien esparcida”.

Disfruta de los momentos fugaces: esas risas con el canciller, ese vuelo en clase de negocios, esas dos o tres notas realmente satisfactorias. Simplemente no esperes que dure. Si alguna vez tuviste un empleo bien pagado donde podías expresar tu talento, independientemente de lo breve, estás mejor que casi todo el mundo que ha vivido.

No trates de aferrarte a una industria moribunda como profesionista independiente. Un importante periódico internacional recientemente le ofreció a un escritor respetado que conozco 10 libras por artículo.

Piensa en la manera de sacar provecho monetario a tus habilidades en situaciones frente a frente las que nadie quiere una computadora. Para citar al recién despedido técnico inglés, Sam Allardyce: “Soy un expositor principal”.

Si te quieres expresar, escribe un blog. Y no te culpes, eres una estadística, que quedó aplastada por debajo de las ruedas de historia. No te quejes. Es aburrido.

Espera trabajar empleos poco satisfactorios hasta que tengas cerca de 75 años. Casi nadie en la historia tuvo una pensión, ¿por qué deberías tenerla? De forma alternativa, simplemente puedes culpar de todo a los inmigrantes.

Cambio

Microsoft lanzó en 1995 el Internet Explorer, lo que dio acceso en línea a información que antes solo se encontraba en los periódicos.

Ventaja

En Estados Unidos los ejecutivos de relaciones públicas superan con una relación de 4.6 a uno a los periodistas y reciben mejor paga.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.