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Martes , 18.09.2018 / 23:04 Hoy

Cómo donar 1,000 millones de dólares

Este dilema solo lo enfrentan 1,826 multimillonarios en el mundo. Pero, saber desde cuándo puedes empezar a dar y cómo elegir la causa correcta para tu fortuna es más difícil de lo que parece.


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La carta de Mark Zuckerberg a Max, su hija recién nacida, en donde promete dedicar su fortuna a la filantropía, estaba dirigida a una persona, y la leyeron y hablaron de ella millones, pero 1,825 personas seguro le prestaron especial atención. Ellos son los otros miembros del club de la élite de multimillonarios del mundo de acuerdo con el último conteo anual que realiza la revista Forbes, con una fortuna acumulada de 7 billones de dólares.

Lo más probable es que los pares de Zuckerberg ya piensen en la filantropía. Si se encuentran entre los 230 que heredaron sus 1,000 millones de dólares (mdd), tal vez lo han hecho durante toda su vida, si hicieron su dinero más recientemente en la industrialización de China o al poner en marcha un unicornio en Silicon Valley, sin duda aprovecharon la oportunidad para ayudar a los menos afortunados y dejar el mundo como un lugar mejor. En cualquier caso, participan en una actividad filantrópica en un momento interesante, ya que se empieza a desafiar las viejas formas de dar e incluso la definición de lo que significa ser un filántropo parece ampliarse.

La promesa de Zuckerberg de dedicar 99% de su fortuna de Facebook a buenas causas reanimaron el debate, en especial en Estados Unidos, donde la tradición de la filantropía a gran escala existe desde los magnates John D Rockefeller y Andrew Carnegie. En esta segunda edad de oro, las sociedades nuevamente ponderan el balance correcto entre fomentar la filantropía y gravar la riqueza para su distribución por parte del gobierno.

Sin embargo, para los filántropos hay asuntos más importantes para decidir: las opciones, la rapidez, la cantidad, lo polémico y a través de qué estructuras legales actuar.

Todas las preguntas reflejan debates de lo que abarca la filantropía. No es una tarea fácil. ¿Cómo regalamos 1,000 millones de dólares?

Darlos cuando todavía estás vivo

Chuck Feeney se dio a conocer como “el multimillonario que no era” porque transfirió su propiedad de Duty Free Shoppers a una fundación y dio la directriz de que todo se diera para una fecha límite: 2020. Es mucho más divertido dar mientras estás vivo que dar cuando estás muerto, le gusta decir a Chuck Feeney.

El empresario estadunidense de 84 años es el ejemplo moderno del movimiento de “dar mientras estás vivo”, que afirma que los ricos deben empezar pronto sus actividades de filantropía, y terminar pronto también. El movimiento es un reto al modelo tradicional de la filantropía estadounidense, bajo la cual las fundaciones que crearon John D Rockefeller, Henry Ford y Andrew Mellon, todavía se encuentran entre las más grandes del país varias décadas después de que murió el último de los fundadores.

Atlantic Philanthropies de Feeney dará sus últimas becas el próximo año y en 2020 donará los activos, unos 8,000 mdd a causas tan diversas como el cuidado para los que padecen demencia en Irlanda; la prevención del SIDA en Sudáfrica y la lucha contra la pena de muerte en EU.

La razón de que el movimiento de “dar mientras vives” va en ascenso en EU también por la satisfacción de ver que el dinero tiene efecto. También hay un argumento matemático.

Esperar hasta después solo tiene sentido si crees que el dinero crece más rápido que los problemas, dice Hal Harvey, presidente ejecutivo de Energy Innovation, un asesor de políticas ambientales. Los grandes gastos en las acciones contra el cambio climático son más efectivas, dice, que dar pequeñas becas o subsidios con el paso de los años mientras que se sigue acumulando el carbono en la atmósfera. “Si lo negativo se acumula más rápido que lo positivo”, dice, “gasta tu maldito dinero”.

Entrar en la política

El fundador de Elliott Management, Paul Singer, dijo a FT que un filántropo debe usar “todas las herramientas de la caja” para lograr un cambio sistémico, incluyendo entrar en la arena política como hizo cuando defendió los derechos de los homosexuales.

La polémica va con el territorio. Nunca ha existido una línea clara que divida la filantropía y la política. Las figuras más conocidas como donadores políticos, como Charles y David Koch, también financian operaciones filantrópicas que se ajustan a sus creencias. La Fundación Charles Koch financia becas y puestos académicos para promover la investigación en el libre mercado y paga por La Libertad Económica del Índice Mundial del Instituto Fraser.

Harvey argumenta que los filántropos necesitan dejar en claro su elección: “Puedes lograr tan buena prensa como quieras, solo da dinero a los clubes locales de chicos y chicas o a la sinfónica local. Mientras más pequeño es el problema al que te enfrentas, más fuertes son las señales de gratificación. Con el cambio sistémico, incluso si tiene éxito, la cadena causal es oscura. Hay menos atribuciones, menos crédito social”.

Pero considera esto: incluso al dar de una sola vez grandes sumas a instituciones no políticas bien establecidas no es garantía de quedar lejos de la crítica pública, como descubrió este año John Paulson. La donación de 400 mdd del gerente de fondo de cobertura a la Universidad de Harvard recibió la crítica de perpetuar la desigualdad al darle más dinero a una institución que ya es de élite.

Elige una causa, no te enamores

Cuando los nuevos multimillonarios de la industria de la tecnología tocan la puerta de la Silicon Valley Community Foundation, una organización de asesoría sobre donaciones, les presentan un juego de naipes un valor impreso o una causa. El objetivo es ayudar a decidir en qué enfocarse. En verdad hay miles de formas en que se puede dar 1,000 mdd.

Una primera pregunta clave, dice Melissa Barman de otra organización de asesoría para donadores, Rockefeller Philanthropy Advisors, es elegir una serie amplia de causas bajo un tema general, o una serie limitada de retos para trabajar en ellos.

Tal vez es el tamaño del impacto de Facebook en nuestras vidas, pero sus fundadores establecieron ambiciones extraordinariamente amplias. Zuckerberg estableció la meta de “avanzar el potencial humano y promover la equidad para todos los niños”. Su cofundador, Dustin Moskovitz, y su esposa, Cari Tuna, tomaron un enfoque metódico para elegir sus intervenciones, pues el mensaje de Tuna sobre elegir causas es: no se enamoren.

Los partidarios del enfoque estrecho, tal vez enfrentar enfermedades que afectaron a miembros de la familia, o actuar sobre problemas sociales en su vecindario, dicen que puede ser más fácil dar toda la pasión a menos causas.

Sean Parker, inversor en Facebook, escribió a principios de año que los filántropos tienen que concentrarse en áreas donde tienen una visión única o un enfoque nuevo.

Es un asunto de los “huevos en la canasta”, dice Berman. Un filántropo que apuesta en grande a, por ejemplo, un enfoque genómico para combatir al cáncer puede terminar con muy poco que mostrar, dice, “excepto que puedes argumentar que le ahorraste a la comunidad médica gastar 1,000 mdd para toparse con un callejón sin salida”.

Sin fundación: Dar la espalda a lo clásico

Bill Gates demostró el poder de una fortuna que se canaliza a través de una fundación para combatir enfermedades y mejorar la educación, tanto, que Warren Buffett coloca su fortuna en la Fundación Bill & Melinda Gates, que cuenta con 43,000 mdd. Pero los empresarios de tecnología más jóvenes, utilizan una diversa gama de estructuras.

No hubo mucho que pensar, dijo el fundador de eBay, Pierre Omidyar en 2003, cuando decidió rechazar el modelo tradicional de filantropía de EU y dejar de usar una fundación de beneficencia para dar. Puede haber un cargo extra por impuestos de 1 o 2 mdd, pero en el contexto de gastar 100 mdd al año en buenas obras, parece un pequeño precio que pagar por lo que años después llamó “la flexibilidad de usar todas las herramientas posibles para mejorar el mundo”.

La decisión del fundador de eBay de llevar a cabo su filantropía a través de Omidyar Network, una empresa de responsabilidad limitada sin privilegios fiscales pero sin restricciones, la siguieron otros como Laurene Powell Jobs, viuda de Steve Jobs, y ahora Zuckerberg.

“¿Cuántas organizaciones sin fines de lucro subieron de 0 a 50 mdd de ingresos durante los últimos 40 años?”, pregunta Bannick. “La respuesta, de acuerdo con un estudio de Bridgespan, una asesor sin fines de lucro, es 142. ¿Cuántas organizaciones que buscan lucro lo han hecho? Está en decenas de miles. Si su producto o servicio contribuye al bien del mundo, pueden tener un impacto positivo más importante”.

La aparición de estos enfoques de varios frentes para usar una fortuna de 1,000 mdd cambió lo que significa considerarse filántropo. Hacer una donación y tener una biblioteca con tu nombre palidece frente a la ambición de una nueva generación de donadores.

El éxito de esta evolución se va a medir por las enfermedades que curen, las vidas que salven o mejoren y los retos sociales que superen, así como por la aceptación de este enfoque en el público en general.

Por ahora, hay algunos escépticos. Jesse Eisinger, de ProPublica, el centro de investigación periodística que fundaron los multimillonarios de las hipotecas subprime, Marion y Herbert Sandler, tuitearon después de la promesa de Zuckerberg: “Estoy tan agradecido con Sillicon Valley por alterar mi definición de filantropía”.


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