Crece comercio informal de botanas

En México, 45 por ciento de las frituras que se venden son "patito", dijo el presidente del sector botanas de la Canacintra, Bruno Limón, quien también advirtió que éstas carecen de sanidad.

Ciudad de México

México es un país botanero y el consumo va en aumento. El 86 por ciento de la población come algún tipo de botana al menos una vez cada 15 días. De acuerdo con la Canacintra, el consumo anual per cápita ha crecido de 2.3 kilos en el año 2000 a casi 4 kilogramos en 2013.

El país produce cerca de 450 mil toneladas cada año a través de los 130 fabricantes establecidos, sin embargo no se cuentan aquellas botanas que se producen de manera clandestina.

Gran parte de las frituras y botanas que se distribuyen informales en la Ciudad de México en estaciones del Metro, escuelas o centros de recreación, son adquiridas en centros como el mercado de la Merced, según lo constató Milenio a través de un recorrido por diversos puntos de venta. Ahí se pueden encontrar todo tipo de fritangas, papas fritas, palomitas, entre otras. Están contenidas en costales o bolsas de plástico colocados en el suelo.

Al respecto, el presidente de la Unión de Comerciantes Establecidos de la Poligonal de la Merced, Jesús Calderón, indicó que estos alimentos carecen de sanidad: "Si uno viene en las noches o en las mañanas va a ver toda la cantidad de basura que dejan los ambulantes. Todo el alimento lo dejan a la intemperie, a veces atrás de los mismos puestos ambulantes la gente defeca y orina".

De acuerdo con la OMS, las enfermedades gastrointestinales son consecuencia de la exposición a alimentos o agua contaminados. En tanto que la Secretaría de Salud advierte que en el país son motivo de una de cada cinco consultas en los servicios de salud.

Por otro lado, el presidente del sector botanas de la Canacintra, Bruno Limón, dijo que la informalidad en el ramo asciende a 45 por ciento del producto que se comercializa.

Otro aspecto que preocupa a los botaneros es el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios del 8 por ciento, aprobado en la Reforma Fiscal que entró en vigor este año.

"Este impuesto está fortaleciendo un mercado informal. Está siendo usado como un motivo promocional por parte de los informales: se acercan con nuestros clientes a decirles "yo no te voy a cobrar el ocho por ciento por mi producto, cómpramelo a mí".

Las alzas por el gravamen impactan directamente en los consumidores como Laura Escobedo quien afirma que de vez en cuando se daba el gusto de comprar papas fritas y cacahuates, sin embargo, los constantes aumentos debido al IEPS lo impiden.