Cuidado con el coche que casi se puede conducir solo

Joshua Brown es la primera víctima registrada en Estados Unidos en un accidente de tráfico a bordo de un coche con piloto automático. ¿Pudo haberlo evitado?, es la polémica.
El salón de demostración de la automotriz en Pekín.
Tesla reveló un accidente mortal en un Modelo S. (Kim Kyung-Hoon/Reuters)

Ciudad de México

Joshua Brown murió en mayo cuando su automóvil deportivo Tesla condujo hasta quedar por debajo de un tráiler que se cruzó en su camino en una carretera de Florida, desprendiendo el techo del auto. Brown dejó que su automóvil condujera solo y, trágicamente, ni él ni las cámaras y sensores detectaron el tráiler alto y blanco en la luz del sol.

Desde que Tesla dio a conocer el fatal accidente la semana pasada, la noticia se trató como un revés para los vehículos autónomos. Hablando estrictamente, no debería ser así. Aunque la compañía de coches eléctricos de Elon Musk llama Autopilot (piloto automático) a la tecnología que dirigía su Model S en ese momento, eso es engañoso. Se puede confiar que un piloto automático conduzca el vehículo por sí mismo; la versión de Tesla no puede.

Brown, quien de forma entusiasta publicaba videos suyos y su Tesla en modo Autopilot en YouTube, confiaba en la tecnología, mientras que la tecnología dependía de un error humano. Pero el error de Brown fue inusual; actuó como si el carro fuera más inteligente de lo que era en realidad. Era capaz de ayudar a su conductor a dirigir y frenar, pero no a estar totalmente a cargo.

Eso es lo que lo convierte en un incidente crucial en el camino hacia los coches totalmente autónomos, que pueden conducir por las autopistas y las calles de la ciudad por sí mismos, dar vuelta para evitar obstáculos y otros vehículos con láseres, sensores y cámaras. Esto indica que el progreso no será tan suave y constante a medida que la tecnología evoluciona de sirviente a amo: necesita tener un gran avance.

Esto es crucial porque los fabricantes de automóviles, proveedores y nuevos competidores como Google (y tal vez Apple) están a medio camino. Se enfrentan a preguntas críticas acerca de qué tanto pueden los conductores compartir el control con la tecnología, que está más avanzada que incluso hace dos años, pero lejos de ser totalmente capaz.

Tesla cree que se puede confiar en los conductores, y que sus resultados lo demuestran. La muerte de Brown es la primera en 208 millones de kilómetros que han recorrido los Tesla con el Autopilot. Esa cifra es mejor que el promedio de Estados Unidos de 2015 de una fatalidad por cada 142 millones de kilómetros recorridos. Tesla le advierte a los conductores que se mantengan alerta con sus manos al volante. El coche despliega y emite sonidos de advertencia si desobedecen.

No estoy de acuerdo con Tesla acerca de qué tanto se puede confiar en los conductores por dos razones. Una es que mucha gente ignora las advertencias: un clavado en YouTube muestra la cantidad de conductores de Tesla que descaradamente lo hacen. Retiran las manos del volante emocionados mientras viajan a gran velocidad en las carreteras y autopistas, retiran la vista del camino  que tienen al frente para hacer comentarios a la cámara.

De cierto modo, las personas que no piensan pueden confundir un Tesla con un coche autónomo, Autopilot de Tesla debe mantener una distancia segura de otros mientras está en la autopista, y sólo puede conducir a lo largo de carreteras con líneas claras de los carriles. Esto es lo que oficialmente se clasifica como una tecnología de nivel 2, muy por debajo del teórico nivel 5 de automóviles autónomos, que pueden conducir incluso sin un ocupante humano.

Pero esos conductores que aparecen en YouTube no son los únicos tontos: es tentador tratar una tecnología de nivel 2 como una de nivel 3, un vehículo de autoconducción limitada que puede regresar el control al conductor de manera segura si hay algún problema con el que no puede lidiar. A medida que se mueve el volante en tus manos y el vehículo toma las curvas, empiezas a sentir una falsa sensación de seguridad.

La segunda razón es que casi nadie sabe exactamente lo que es un vehículo autónomo, y pocos pueden recitar las diferencias entre los diversos niveles. Para la mayoría de las personas, el accidente de Tesla suena como una fatalidad que involucra un coche de autoconducción, algo que puede manchar su opinión de todo el concepto. Los conductores que confían demasiado en los vehículos con ayuda tecnológica también pueden provocar una desconfianza pública general en la autonomía.

Esto sería un desperdicio porque el premio en moverse hacia un mundo de vehículos autónomos es grandioso. Cuando un coche de autoconducción de Google estuvo involucrado en un accidente este año, escribí que prefería que conduzca una computadora un coche a que que lo conduzca un humano que se distrae con el teléfono, y eso todavía es cierto. La gran mayoría de los accidentes y lesiones serias en la carretera son a causa de un error humano, y la mayoría se podría eliminar.

Aunque no podemos ignorar los retos que llegan. Por ejemplo, la necesidad que tienen los coches de autoconducción avanzados de leer mapas tridimensionales en alta definición del terreno a su alrededor. Es lo suficientemente simple como para trazar los cuatro pueblos y ciudades de EU alrededor del área en que circulan los coches de Google en este momento, pero hacer los mapas de todos los caminos del mundo es otra cuestión.

Los carros también van a necesitar de potentes computadoras y sistemas de comunicación, con elementos de inteligencia artificial, para predecir cómo se van a comportar los seres humanos. Necesitan una serie de sensores y radares por si uno falla en detectar otro vehículo, como ocurrió con el Tesla de Brown, exista un respaldo. Es posible unir todo esto, pero no se hará de manera inmediata a una gran escala.

Volvo tiene planes para el próximo año de lanzar un programa piloto de 100 coches de autoconducción XC90 para que circulen en un área que cuenta con mapas de 3D alrededor de la ciudad sueca de Gotemburgo, lo que le permitirá a los conductores ignorar los caminos de forma segura. BMW se alió con el fabricante de chips, Intel y Mobileye, una compañía israelí que fabrica sensores, para hacer coches autónomos para 2021 que puedan circular solos sin conductor en algunos lugares.

Mientras tanto, cada compañía debe tener cuidado de no prometer de más sobre lo que su tecnología actual es capaz de hacer. Tesla ya le advierte a sus conductores que no se dejen llevar. La advertencia debe ser más grande.


@The Finantial Times Limited 2016. Todos los derechos reservados.

La traducción de este texto es responsabilidad de Milenio Diario.

Más notas en www.ft.com