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Sábado , 20.10.2018 / 06:17 Hoy

Chips de Toshiba, para grupo liderado por Bain

Junto con Apple y otras firmas de EU, acuerdan la adquisición por 18 mil mdd del cotizado negocio de la japonesa.

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Bain Capital, Apple y otros grupos estadunidenses de tecnología acordaron adquirir la cotizada operación de chips de memoria de Toshiba por 18 mil millones de dólares, lo que marca una de las mayores compras dirigidas por capital privado desde que terminó la crisis financiera.

El acuerdo se produce después de una guerra de ofertas de ocho meses que sacudió el sector corporativo japonés, amenazando el futuro de uno de los conglomerados más grandes y exponiendo los vacilantes vínculos entre el gobierno y las grandes empresas que alguna vez sostuvo el modelo de Japan Inc.

Sin embargo, la adquisición de Toshiba Memory —el segundo mayor productor de chips de memoria flash NAND— aún puede retrasarse, tanto por el escrutinio de los reguladores antimonopolio como por la acción legal que presentó el socio de Toshiba en una empresa conjunta del negocio de fabricación de chips, el grupo estadunidense Western Digital.

El consorcio encabezado por Bain fue elegido después de un proceso de licitación muy cargado que quedó marcado por batallas en los tribunales, algo que cambió de manera abrupta las lealtades, y los esfuerzos de último momento para presentar ofertas alternativas por parte de dos postores rivales encabezados por Western Digital y el gigante taiwanés de tecnología Foxconn.

Bain creará un instrumento de adquisición de propósito especial llamado Pangea para comprar la operación. Además de una inversión sustancial por parte de Apple, cuyo apoyo también lo declararon los tres postores el mes pasado, Pangea recibirá apoyo de Dell, Seagate, Kingston y el fabricante coreano de chips HK Hynix.

Eventualmente recibirá el impulso financiero de dos inversionistas que cuentan con respaldo del Estado, cuya participación en el proceso de licitación reflejó el creciente pánico del gobierno de que uno de los nombres industriales más emblemáticos del país estuviera en riesgo de colapsar.

El mismo Toshiba invertirá 350 mil 500 millones de yenes (3 mil 100 mdd) en Pangea para “asegurar una transferencia estable de la operación”, dijeron. En un esfuerzo por cubrir algunas de las preocupaciones políticas que surgieron por la presencia de rivales regionales como SK Hynix y Foxconn como inversionistas, Toshiba acordó con Bain incluir “restricciones adecuadas” en Pangea para que la tecnología del fabricante de chips “se mantenga protegida”.

El trato, como acordó el miércoles el consejo de administración de Toshiba bajo la intensa presión por parte de los acreedores más grandes, se diseñó para salvar al conglomerado de que lo excluyan de la Bolsa de Valores de Tokio y potencialmente perder recursos claves de financiamiento, un riesgo que se creó por las enormes amortizaciones de su operación nuclear estadunidense y las consecuencias de un escándalo contable de 2015.

Toshiba necesita los ingresos de la venta de la operación de chips para tapar un hueco de 4 mil 500 mdd en su capital accionario, el cual se creó por las amortizaciones que se generaron por su filial Westinghouse, una adquisición de una operación nuclear que se hizo hace una década que expuso numerosas fallas en la gestión de Toshiba.

Pero incluso con el acuerdo de rescate que surgió, los analistas sugieren que al final la venta puede producir una compañía zombi del resto de Toshiba: la misma compañía las identificó repetidamente la operación de chips y sus operaciones nucleares como los principales impulsores del futuro crecimiento.

Damian Thong, analista de Macquarie en Tokio, dijo que Toshiba “no expresa cuáles son sus fortalezas además del flash NAND y la operación nuclear. Los negocios que le quedan son domésticos, de bajo crecimiento y no generan ingresos recurrentes”.

Completar el acuerdo de chips de memoria, agregó, puede colocar a Toshiba en un camino de reestructuración potencialmente difícil que implicaría decidir entre la rentabilidad y mantener los puestos de trabajo de su fuerza laboral de 153 mil empleados japoneses. “Si el objetivo es crear una Toshiba exitosa, deben sentirse alentados y con el poder de reducir los costos y las operaciones y crear una firma exitosa. Pero si se le da prioridad al empleo, se corre el riesgo de crear un carcasa estilo zombi”, dijo Thong.

Dos instituciones financieras que cuentan con el respaldo del Estado japonés —Innovation Network Corporation of Japan y el Banco de Desarrollo de Japón— se van a unir a los inversionistas una vez que Toshiba y el consorcio ganador lleguen a un arreglo en sus diferencias legales sobre la empresa conjunta con Western Digital.

La gente cercana al proceso de negociación dice que los últimos días de las negociaciones dejaron “pocas dudas” de que el consorcio encabezado por Bain va a ganar. Estas personas también describieron al postor rival de Foxconn como “altamente competitivo hasta la última hora”.

Una oferta encabezada por el grupo de capital privado KKR y Western Digital no logró avanzar hasta el punto en que tuviera una presentación ante el consejo de administración de Toshiba.


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