Regulador bancario de China promete orden

El mensaje del funcionario, visto como señal de la voluntad de Pekín para imponer disciplina.
Guo Shuqing durante una conferenncia en marzo pasado.
Guo Shuqing durante una conferenncia en marzo pasado. (Che Liang/AFP)

 “Si la industria bancaria se convierte en un total desastre, como presidente de la Comisión Reguladora Bancaria de China ¡renunciaré!”.

No quedan muchas dudas de que esta declaración, que se atribuye al regulador Guo Shuqing, es una señal de un aumento en la voluntad de Pekín para aplicar la disciplina en su turbulento sistema financiero y frenar una enorme burbuja de crédito.

La amenaza de renunciar, que informó la respetada compañía de medios Caixin, se dice que se realizó en una reunión oficial de reguladores financieros el 21 de abril.

Pero las preguntas para los inversionistas —no solo en bonos y acciones chinas, sino también en las materias primas mundiales— tienen mucho más matices que la advertencia de Guo.

Tan grande es el inframundo de las finanzas paralelas y tan frecuentes son las artimañas que el regulador apunta a que cualquier esfuerzo inflexible para limpiarlo sacudirá la arquitectura financiera de China hasta sus bases. “Está claro que las transacciones ‘inapropiadas’ y el arbitraje financiero son fenómenos de todo el sistema en China, no son las acciones de entidades aisladas”, dijo Chen Long, economista de Gavekal Dragonomics, una firma de investigación.

“Básicamente todos los bancos comerciales en China participaron en al menos una parte de una larga lista de actividades en las que ahora fijan la mira los reguladores”. Esto significa, dicen los analistas, que los reguladores se dan cuenta de que no pueden llegar muy lejos con su ofensiva contra los rufianes como para provocar una crisis de deuda o una fuerte desaceleración del crecimiento del PIB, sobre todo cuando Pekín se prepara para un congreso clave del Partido Comunista a finales de este año.

Sin embargo, no es como si nada fuera a ocurrir. “Definitivamente pienso que las palabras de Guo sugieren que el partido y el presidente Xi Jinping son muy serios en que van a mostrarse muy duros con la banca paralela, los productos de gestión patrimonial y el endeudamiento”, dijo Frédéric Cho, fundador de Frederic Cho Advisory, una consultora especializada en inversiones en China.

Ya se sienten las olas. Un menor nivel de liquidez la semana pasada llevó al aumento de las tasas de interés en los mercados de dinero que los bancos y empresas utilizan para su financiamiento. El viernes pasado, la tasa de interés un día a otro del Shibor saltó a su nivel más alto en dos años, mientras que el costo del crédito a tres meses subió a 4.3 por ciento, en comparación con 2.8 por ciento hace seis meses.

Ese endurecimiento, reforzado por una serie de exhortos oficiales para mostrarse duros con las irregularidades financieras contribuyó a una caída de 2 por ciento en el índice bursátil de Shanghái el mes pasado y a una caída en los precios del mineral de hierro y de otras materias primas en las últimas semanas.

También aumenta la tensión en el mercado de bonos interno de China. La razón para que ocurra esto radica en la naturaleza preventiva de la política China. Aunque los reguladores todavía no publican exactamente cómo planean limpiar lo que Guo llamó un “caos” en el sistema bancario; la fuerza del mensaje que se comunicó en las reuniones internas llevó a que las instituciones de propiedad estatal se autocontrolen.

Por ejemplo, los bancos saben que el aumento de sus préstamos a instituciones financieras no bancarias (NBFI, por su sigla en inglés), que normalmente canalizan fondos por debajo de la mesa a las finanzas paralelas, a las acciones, los bonos o las bienes raíces, serán un objetivo clave de la limpieza.

Por lo tanto, todos comenzaron a moderar sus préstamos NBIF, que representan 26.5 billones de yuanes, o el enorme porcentaje de 23 por ciento en marzo, de acuerdo con Gavekal Dragonomics.

Otro blanco probablemente sean “los productos de gestión patrimonial” emitidos por bancos, pero que a menudo no se incluyen en los balances para eludir las regulaciones de capital. Estos productos de gestión patrimonial, cuya cifra en circulación se mantiene en 29 billones de yuanes (4.2 billones de dólares) o el equivalente a 40 por ciento del PIB, también se consideran como los principales motores de las artimañas financieras paralelas. Pocos podrían argumentar que esos objetivos, de los que se hizo alusión en ocho documentos que publicó Guo desde febrero, no son de prioridad urgente para el sector corporativo que está más endeudado y tiene el mayor apalancamiento del mundo. Sin embargo, el chiste será en la implementación.

Reducir la burbuja sin hacerla estallar no es una maniobra fácil, sin embargo, es la tarea con la que Guo, educado en Oxford, se encuentra a paso lento. Su máximo jefe, Xi, dejó en claro en una reunión del politburó gobernante el mes pasado (abril) que Pekín necesita “protegerse contra los riesgos financieros y fortalecer los castigos a los que rompan las reglas y a los que violen las leyes”, de acuerdo con la agencia oficial de noticias china Xinhua.

Pero, agregó, todo esto se tiene que hacer mientras al mismo tiempo se “mantiene la importancia de un desarrollo económico suave y saludable”. “La cuestión es si la nueva actitud dura durará justo hasta que comience el congreso del partido el próximo otoño, o si en realidad es el comienzo de una verdadera limpieza de todos estos asuntos espinosos en el sector financiero”, dijo Cho. “Pero en el periodo previo al congreso, estoy bastante seguro de que la liquidez será más ajustada”.