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Miércoles , 20.06.2018 / 20:25 Hoy

Un solo celular contamina hasta 675 mil litros de agua

Parte esencial del problema es que “a veces no queremos tirarlo porque le tenemos cariño”. Ese hecho es la prueba de que los residuos electrónicos se desechan de forma inadecuada.

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Eduardo de la Rosa

El reciclaje de teléfonos móviles y otros productos electrónicos es una actividad a la que se deben sumar consumidores, empresas, gobierno y academia, ya que “un celular contamina 675 mil litros de agua si se arroja a la basura. Es la cantidad de líquido que necesitan 740 familias para sobrevivir. El impacto es brutal, además del daño a la salud humana”, explicó en entrevista Marta Vegas, coordinadora de Responsabilidad Corporativa de Telefónica México.

Al respecto, Heberto Ferreira Medina, académico del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) de la UNAM, señaló que “los productores de equipo de telefonía y las grandes industrias deben tener programas de reciclado y estimular al consumidor con bonos o pequeños incentivos para que de esta forma no tire el equipo, sino que lo deseche de forma adecuada”.

Destacó también que “la industria debe cambiar el switch, evitar la producción masiva, producir responsablemente, ver qué tipo de equipos va a vender y qué tipo de plásticos y elementos (pilas, metales y componentes) pueden reutilizarse, o que sean lo menos contaminantes posible”.

Apego peligroso

Marta Vegas explicó que una parte esencial del problema es que “a veces no queremos tirarlo porque le tenemos cariño y lo guardamos en un cajón”. Esa actitud provoca que, tarde o temprano, los residuos electrónicos se desechen de forma inadecuada y contaminen. Por eso acabamos de lanzar la campaña Déjalo ir con los Supercívicos”.

Ferreira Medina añadió que “hay gente que guarda los celulares porque piensa que en algún momento los venderá”, y coincidió con Vegas en que, al final, esos aparatos terminan en la basura, “expuestos al agua y al sol, lo que hace que despidan metales pesados en los lixiviados, líquidos que se filtran desde los desechos hasta los mantos freáticos y contaminan el agua”.

El especialista de la UNAM subrayó que tanto los metales como los plásticos que se usan para fabricar los teléfonos celulares, “al acumularse en el organismo pueden causar serios daños a la salud, como problemas cardiacos, vasculares y respiratorios”.

Ante ese panorama, los operadores de telefonía celular Telefónica Movistar, AT&T y Telcel, además de fabricantes como HTC, Microsoft, Motorola, Lenovo y Samsung, entre otros, y las empresas Next y Belmont, participan en un programa llamado “Nos Importa México”, que entre 2013 y 2015 ha conseguido recolectar para reciclaje un millón 806 mil 828 celulares y 558 toneladas de accesorios.

Sin embargo, el académico de la UNAM destacó que ese esfuerzo, aunque considerable, no es suficiente para generar la cultura de reciclaje que México requiere para evitar el impacto negativo que esa tecnología genera en el medio ambiente. “Supón que entre celulares y accesorios suman mil toneladas recicladas por ese programa durante tres años. Es 0.1 por ciento del millón de toneladas de residuos electrónicos que los mexicanos producimos anualmente”.

Ferreira destacó que por eso es necesario “apostar más por la educación, que la gente tenga en su casa una caja especial para la basura electrónica, y, en cuanto sepa de un reciclatón como el de Lanatel, lleve todo: pilas, celulares, cargadores, tabletas”.

La directiva de Telefónica subrayó que ya han puesto en marcha ese tipo de estrategia en México. “Como parte del programa verde hemos regalado audífonos a cambio de un celular. Ahora tenemos la carrera Movistar-Sony, en la que vamos a regalar entradas y boletos para participar en ella a cambio de que los participantes reciclen un teléfono. También hemos sorteado camisetas de la selección de futbol”.

Reciclar no es negocio

Vegas explicó que el reciclaje no es un negocio, sino una acción de Responsabilidad Social (RS) de las empresas, porque “un celular, por ejemplo, solo tiene 0.02 por ciento de oro y se necesitan 3.5 toneladas de aparatos reciclados para conseguir un kilo de oro. No es un programa que dé dinero, lo hacemos por una cuestión de conciencia, pues a través de esos dispositivos pasan nuestros servicios.

Ferreira Medina destacó que la academia intenta ayudar con investigación. “La UNAM no tiene una fórmula clara para separar los componentes de un celular y que sean ciento por ciento reciclados. Y bien lo dijo Telefónica: esto no es negocio, hace falta que el gobierno presione con regulación a las empresas para que destinen recursos a las plantas de reciclaje, pues éstas no pueden mantenerse con lo que ganan de separar los elementos y venderlos”.

“Hay que presionar a las grandes industrias a través del gobierno para que dejen un poco de sus ganancias a la investigación y el reciclado de equipo electrónico. Necesitamos más regulación e incentivar a los productores. Estados Unidos tiene más de 300 regulaciones en la materia, Brasil tiene 49, Argentina tiene 35 y México sólo una”, dijo Ferreira.

La directiva de Telefónica concluyó que, sin presión regulatoria y como parte de los programas de RS, algunas empresas se han sumado a ese esfuerzo y “no es que por reciclar cinco toneladas más vayamos a obtener dinero. Queremos crear conciencia, que se consigue a mediano y largo plazo, para incentivar el reciclaje de celulares, y espero que más tarde hasta de secadoras, máquinas de afeitar y otros electrónicos. Debemos aspirar a una cultura de reutilización de los aparatos electrónicos”.

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