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Carstens insta a EU a mantener su apertura

“No creo que Estados Unidos pueda avanzar hacia un mundo de autocracia y conflictos comerciales”, indica.

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El gobernador saliente del Banco de México, una figura destacada en las finanzas globales, instó a Estados Unidos a mantener su “apertura y liderazgo en la economía mundial” y advirtió que unas reglas internacionales más débiles perjudicarán a las empresas en EU y en todo el mundo.

En los 10 meses que transcurrieron desde que asumió la presidencia, Donald Trump retiró a su país del acuerdo entre 12 naciones de la Asociación Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés), y de manera habitual amenaza con salir del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) con México y Canadá; critica el déficit comercial de EU, lo califica de injusto, y quiere renovar un acuerdo comercial con Corea del Sur.

Los temores de que su objetivo máximo sea desestabilizar a la Organización Mundial del Comercio (OMC), cuyas reglas rigen el comercio global, aumentaron por los bloqueos de EU a los nombramientos para ocupar un lugar en el organismo de apelaciones del árbitro comercial.

“Creo que Estados Unidos es muy importante para la economía mundial... y el comercio internacional es muy importante para EU”, dijo Agustín Carstens, quien toma el mando del Banco de Pagos Internacionales el próximo mes, en una entrevista con el Financial Times.

“No creo que EU pueda avanzar hacia un mundo de autocracia y conflictos comerciales en tantos frentes, algo que también afectaría el clima de negocios en EU, así que creo que es importante que Estados Unidos mantenga su apertura y liderazgo en la economía mundial”, agregó.

“Sería algo drástico y hasta cierto punto inesperado si EU quisiera debilitar todo el marco que rige el comercio internacional en la actualidad”, al ignorar a la OMC, dijo Carstens, quien fue secretario de Hacienda y subdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Trump aprovechó las protestas de las personas que sienten que las abandonaron, pero la respuesta, dijo Carstens, no es revertir décadas de apertura comercial. “Los reveses no justifican negar los beneficios que trajo la globalización... estamos muy lejos de declarar la globalización como un fracaso”, dijo, y agregó que el cambio tecnológico en parte fue responsable de los virajes atribuidos a la globalización.

En los últimos siete años, Carstens dirigió la política monetaria mexicana a través de tormentas internas y choques externos, entre ellos el desplome de los precios del petróleo y el colapso del peso a un mínimo histórico después de la elección de Trump.

Su salida se produce cuando la inflación en México, que durante parte de su gestión estuvo en un mínimo histórico, todavía es alta a pesar de las tasas de interés de 7 por ciento.

Los precios al consumidor alcanzaron una tasa anual más alta a la esperada, de 6.59 por ciento, en las primeras dos semanas de noviembre. La cifra se anunció un día después de que el banco central recortó su pronóstico de crecimiento para 2017, pero que también confirmó su aseveración de que la inflación caería al objetivo de 3 por ciento a finales de 2018.

“Evidentemente la fotografía final de mi gestión no es la mejor”, dijo Carstens con su característico sentido del humor mordaz. Si bien reconoce que el crecimiento mexicano ha sido bajo en comparación con otros países, “es consistente”. el Banco central pronostica un crecimiento para este año de entre 1.8 y 2.3 por ciento.

El impacto de la crisis financiera mundial todavía se siente, y agregó que la delincuencia organizada y la violencia que engendra “nos costó entre medio y un punto del PIB”. Pero independientemente de lo que pase con el TLC, dice, México aún tiene finanzas públicas sanas y “sólidas” y las reformas estructurales seguirán dando frutos.

Sin embargo, donde México tiene que esforzarse es en el estado de derecho, comenzando con la designación “de todos los fiscales que todavía no se han nombrado”, dijo Carstens al referirse al hecho de que México no tiene un fiscal general ni tampoco en las áreas de delitos electorales o anticorrupción.

“México tiene que acelerar el paso para fortalecer el estado de derecho, para que no exista la impunidad y se erradique la corrupción. Esa es una pieza clave de lo que necesitamos para alcanzar un PIB potencial más alto”, agregó.

Carstens, cuyo sustituto todavía no es nombrado, se dirige a Suiza “sin remordimientos”. Las finanzas públicas bien afianzadas no se parecen en nada a la de una economía con exceso de deuda que la hundió en el “Efecto Tequila” de una devaluación repentina del peso, que provocó la caída de otras monedas de la región, y la crisis bancaria de 1994-95.

Pero todavía hay retos, sobre todo si el más reciente aumento de la inflación resulta en otra alza de las tasas de interés en la próxima reunión de política monetaria del banco, el 14 de diciembre. “Ese no es mi problema”, se ríe Carstens.


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