¿Cómo 'lavó' dinero en EU el socio de InvestaBank?

Durante 5 años, Carlos Djemal y otras personas transfirieron fondos de cuentas bancarias en México, propiedad de empresas fantasma a cuentas en EU, a nombre de otras firmas falsas y luego de regreso.
Los presuntos defraudadores nunca compraron ni vendieron móviles.
Los presuntos defraudadores nunca compraron ni vendieron móviles. (Shutterstock)

Ciudad de México

Carlos Djemal Nehmad, uno de los principales socios de InvestaBank y dueño de la casa de cambio Tíber, fue detenido en Estados Unidos por presuntamente haber lavado alrededor de 100 millones de dólares a través de empresas ficticias en México y Estados Unidos que comercializaban celulares obsoletos, mediante las cuales reclamaba a las autoridades fiscales mexicanas la devolución del impuesto al valor agregado (IVA).

En una demanda a la que tuvo acceso MILENIO, hecha por Jaume Nawaday, subprocurador de Estados Unidos, ante Kevin Nathanial Fox, juez magistrado de EU del distrito Sur de Nueva York, el agente especial del Departamento de Seguridad Nacional de EU, Peter Chartier, quien funge como testigo, detalla el elaborado plan de Djemal y sus supuestos cómplices.

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En el documento, tras prestar juramento, el agente estadunidense señala que de junio de 2011 a mayo de 2016, Djemal y otras personas transfirieron fondos de cuentas bancarias en México, propiedad de empresas fantasma —es decir, firmas que solo simulan tener operaciones reales— a cuentas en EU, a nombre de otras compañías falsas y luego de regreso, una vez más a México, nuevamente a empresas fachada.

Según Peter Chartier, estas empresas fantasmas señalaban falsamente que las transferencias eran producto de pagos por teléfonos celulares; sin embargo, nunca compraron o vendieron los aparatos indicados, sino que compraban teléfonos obsoletos e inflaban su valor real al exportarlo, lo que era parte de un plan fraudulento contra el gobierno mexicano, con el que obtuvieron millones de pesos derivados de la devolución de impuestos.

En el argot financiero, este tipo de delito es conocido como fraude carrusel. Y en México, concretamente, se refiere a las exportaciones ficticias en las cuales se reportó una cantidad o valor mayor al que en realidad se exportó, o en las que la exportación nunca fue realizada, pero se solicitó la devolución del IVA. 

Un estudio realizado por la Universidad Panamericana estima que entre 2006 y 2012 empresas fantasma evadieron por lo menos 8 mil 500 millones de pesos con exportaciones ficticias, no obstante, la cifra puede ser muy superior.

En la demanda contra Djemal y varias personas más, Peter Chartier señala que según información del Sistema de Administarción Tributaria, las empresas Reliance Mobile, Skinet Mobile, Accet Mobile, Hudson, y Mobile Evolution recibieron entre marzo de 2010 y septiembre de 2015, reembolsos de IVA que en conjunto sumaron 400 millones de pesos, equivalentes a alrededor de 21 millones de dólares.

En la demnada están involucrados: Carlos Djemal, Isidoro Haiat, Braulio López, Roberto Moreno, Max Fraenkel y Daniel Blitzer, señalados como los propietarios de decenas de compañías que tienen como objetivo fingir importaciones y exportaciones de celulares para obtener devoluciones de IVA de forma ilícita.

Supuestamente, cada persona jugaba un rol fundamental en el desarrollo del fraude al fisco mexicano, por una parte Carlos Djemal e Isidro Haiat crearon empresas ficticias en México para comprar celulares obsoletos a otras empresas que buscaban vender su inventario anticuado.

Dichas firmas exportaban esos celulares a otras empresas fantasma, pero con sede en EU, que son propiedad de los demás involucrados.

El punto es que Djemal y Haiat obtuvieron facturas falsas y crearon documentos de importación donde inflaron el valor de los celulares que exportaban a EU, lo que les permitió buscar fraudulentamente una devolución de IVA por parte del gobierno mexicano, que fue muy superior al verdadero valor del producto que sacaban del país.

Este proceso se repetía una y otra vez, dado que, según el agente estadunidense, una vez que los teléfonos estaban en alguna empresa ficticia de EU, se reenviaban a México. “A través de este proceso, los celulares se embarcaron en repetidas ocasiones de una forma circular entre empresas ficticias que controlaban los acusados y sus compañeros de conspiración”, apuntó.

De acuerdo con la demanda, entre julio y febrero de 2012 la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EU incautó aproximadamente cuatro cargamentos de celulares importados de Accent Mobile a Santronic Mobile Communication, y determinó que los teléfonos que contenían no correspondían a los documentos de importación con lo que se valoró los teléfonos en cientos de dólares cada uno.

En mayo de 2016, dicha oficina inspeccionó un embarque de teléfonos celulares de Reliance Mobile y a Orbit High Tech. El embarque contenía teléfonos celulares obsoletos o usados. Y en los documentos de importación, cada uno de los dispositivos recibió un valor de cientos de dólares más.

La empresas involucradas son: Mobile Evolution, Alpha Wireless Toys, K1 Tech, Lofer Holdings, Eavon communications, Cellular Wholesaler of Texas, Direct Mobile Technologies, First Cell Gadgets, Gerry’s Cellulars, Edge Cellulars, High Mobile Tech, Litespeed Wireless, Unicorp International, Santronic Mobile Communications Inc, Optin Worldwide, Sevenco Trading, MAfra Trading, Celexport, JAckson Phone Store, International Wireless Wholesalers, Barmo, Ingas Holdings, Nate’s Wireless Toys, Metro Cellular, Orbit High Tech, P1 Communications, Reliance Mobile y Alepa.

Según Peter Chartier, las firmas ficticias en México recibían fondos a través de cuentas en casa de cambio Tíber o en InvestaBank. Se solicitó una entrevista con Enrique Vilatela, presidente del consejo de administración de InvestaBank, pero la respuesta fue negativa.