• Regístrate
Estás leyendo: Cae el "paraíso" petrolero en Colombia
Comparte esta noticia
Jueves , 24.05.2018 / 00:00 Hoy

Cae el "paraíso" petrolero en Colombia

Durante el último año, la caída a la mitad de los precios del petróleo afectó fuertemente el auge del pueblo petrolero Puerto Gaitán, al igual que en gran parte de Sudamérica

Publicidad
Publicidad

Andrés Schipani

Atrás quedaron los días cuando Marc Anthony, la estrella de salsa, y el rapero puertorriqueño, Daddy Yankee, volaban para darle más intensidad a las fiestas en Puerto Gaitán. “La puerta al paraíso”, alguna vez llamaron los lugareños a este recóndito pueblo petrolero colombiano.

“Para nosotros, el desplome de los precios de las materias primas es un cambio permanente”, dice Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda de Colombia. “No operamos bajo alguna ilusión. Afortunadamente, en nuestro caso, también lo anticipábamos”.

Tan sólo hace un año, el pueblo bañado por el sol de las vastas planicies del este de Colombia estaba en el epicentro de la industria petrolera del país, la cuarta más grande de América Latina.

La producción nacional de petróleo se encontraba a un millón de barriles al año, lo que representaba la mitad de las exportaciones y una quinta parte de los ingresos del gobierno.

En Puerto Gaitán, la población se triplicó a 45 mil habitantes en tan sólo unos años. Los precios de los inmuebles aumentaron, se llenó de hoteles, y Pacific Rubiales, la petrolera que cotiza en Toronto y maneja los campos petroleros cercanos, vieron que su capitalización del mercado aumentó a 10 mil millones de dólares (mdd).

Pero, en la actualidad, los anuncios de “se vende” cuelgan sobre las tiendas cerradas de Puerto Gaitán, las casas con techos de zinc y los estacionamientos están vacíos; y 10 mil personas abandonaron el pueblo. Por su parte, la capitalización de mercado de Pacific Rubiales se redujo a 900 mdd, su balance carga con el peso de las deudas adquiridas cuando los precios del petróleo se encontraban todavía arriba.

“La crisis petrolera nos sorprendió”, dice Marco Porras, ex conductor de una pipa de petróleo. Alejandro Castellanos, el director de planeación de la ciudad, agrega: “Esto tal vez no es Detroit después de la crisis financiera, pero el golpe fue fuerte”.

El gobierno nacional de Colombia también siente el impacto. Por cada dólar que cae el precio del petróleo, se estima que el Estado pierde ingresos por 200 millones de dólares. Como resultado, Bogotá tuvo que absorber un déficit de 10 mdd, el equivalente a casi 4% del Producto Interno Bruto, lo que lo obligó a reducir gastos y aumentar los impuestos para mantener el déficit de presupuesto dentro de 3% del PIB.

“Nos esperan años difíciles”, dice Roberto Steiner, economista de Fe desarrollo, un grupo de reflexión con sede en Bogotá. “Más apremiante, la caída del precio del petróleo abrió un hueco de déficit en la cuenta corriente equivalente a 7% del PIB. Esto a pesar de una caída de 35% en el peso colombiano durante el año pasado, la más pronunciada entre las monedas de los mercados emergentes, después del rublo ruso y el hryvnia ucraniano.

Se proyecta que la economía de Colombia va a crecer 3% este año, seis veces el promedio de la región. A diferencia de Venezuela, donde el petróleo representa más de 90% de las exportaciones, hay preocupación, pero no pánico.

Por un lado, la depreciación del peso promete revertir el reciente episodio de la “enfermedad holandesa” de Colombia, que impulsó las exportaciones tradicionales como café, textiles, autopartes y flores, si no a las economías con dificultades de sus vecinos inmediatos y después a Estados Unidos.

En segundo lugar, un programa de infraestructura de 50 mil mdd, que estuvo cinco años en planeación, finalmente está en marcha. Luis Fernando Andrade, director de la agencia nacional de infraestructura, dice que esto sumará 1.5 puntos porcentuales al crecimiento durante la construcción.

El gobierno de Colombia se encuentra en negociaciones de paz con las guerrillas marxistas de las FARC para terminar con cinco décadas de insurgencia rebelde. Las estimaciones del gobierno sugieren que el dividendo de paz sumará hasta 2 puntos porcentuales al crecimiento, aunque no todo el mundo es tan optimista.

Bank of America estima que el fin de la lucha, si se logra, mejoraría el crecimiento sólo 0.3 puntos porcentuales, mientras que la implementación de los acuerdos de paz y la reintegración de los guerrilleros desmovilizados puede costar 1 punto porcentual.

Sin embargo, al menos las compañías petroleras pueden respirar más fácilmente con la paz, especialmente después de que los ataques rebeldes contra los oleoductos le costaron a Ecopetrol 430 mdd en producción perdida el año pasado. Para Juan Carlos Echeverry, presidente ejecutivo: “cuando se trata de petróleo, existe el dividendo de paz, habrá un beneficio real”.

Sin duda, muchos en Puerto Gaitán lo esperan. Los lugares de entretenimiento como el billar y club de striptease, “Black Gold”, que en la época de bonanza lucía lleno, ahora está vacío. “Solíamos ganar más de mil dólares los fines de semana. Ahora, si tengo suerte gano 100 dólares”, dice una bailarina. “Todo el mundo paga el precio de la crisis del petróleo”.


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.