La cachaça brasileña busca su lugar en el mundo

El rapero Snoop Dogg promueve la bebida.
Una de las marcas más reconocidas.
Una de las marcas más reconocidas. (Especial)

Si bien es posible que Snoop Dogg no sea la opción más obvia para promover uno de los productos más tradicionales de Brasil, el rapero estadunidense asumió ese papel este año cuando firmó un contrato para promocionar Cuca Fresca, una marca del licor de caña de azúcar, la cachaça, con los gringos en Estados Unidos.

“No puedes ser genial cuando eres como todos los demás”, dice en un anuncio que empieza con una vista del Cristo Redentor de Río de Janeiro. “Mantente a la vanguardia... bebe diferente”.

El mercado de EU es la nueva frontera para el licor de caña de azúcar que históricamente se encuentra a la sombra de su primo más internacional, el ron. El licor más popular de Brasil y, como tal, se considera el tercero con mayor consumo en el mundo, la cachaça se diferencia del ron en que normalmente se hace a partir de jugo fresco de caña de azúcar que se fermenta y destila, mientras que la mayoría del ron proviene de la melaza.

“La industria de la cachaça se transformó en los últimos 20 años”, dice Paulo Furquim de Azevedo, de la escuela de negocios Insper de Sao Paulo. La industria constaba tradicionalmente en productores familiares en regiones como Paraty, en el estado de Río de Janeiro, o Salinas, en Minas Gerais. El problema del consumidor era obtener información para distinguir los productos de alta calidad del resto, señala Furquim.

Brasil tiene 2 mil productores y 4 mil marcas con una producción de 800 millones de litros al año y una capacidad de mil 200 millones de litros, de acuerdo con Ibrac, el instituto de cachaça de Brasil. En las últimas dos décadas la industria empezó a introducir la certificación para establecer estándares más altos. Grupos de importantes productores en Paraty y otras regiones establecieron una certificación regional. Los productos de primera calidad, algunos de los cuales se añejan hasta por 12 años, pueden costar más de 100 dólares.

Las exportaciones tienen un valor de 18 millones de dólares, pero el año pasado creció 10 por ciento en comparación con 2013. Brasil y su organización de la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 atrajeron el interés de las empresas multinacionales en su enorme mercado doméstico de cachaça.

En 2011, la italiana Campari pagó 26 millones de dólares por Sagatiba, un productor de cachaça de primera calidad con sede en Sao Paulo. En 2012, Diageo, el destilador con sede en el Reino Unido, dijo que iba a comprar una de las marcas más importantes de cachaça de Brasil, Ypióca, por 450 millones de dólares.

La industria se mantiene muy sensible sobre que se le confunda con el ron. Brasil negoció el reconocimiento de la cachaça como un producto distinto al ron con EU, Colombia y, recientemente, México.

Uno de los momentos que más se celebraron de la visita de la presidenta Dilma Rousseff a México este año fue un acuerdo entre ambos países para reconocer la soberanía de sus bebidas nacionales, en el caso de México, el tequila.

“Este es el tercer país que reconoce la cachaça como un producto exclusivo de Brasil”, dice Cristiano Lamego, presidente del Ibrac, y agrega que esto ayudará a garantizar que otros no empiecen a fabricar versiones piratas de la cachaça.

Con las ventas todavía pequeñas en mercados como el de EU, es posible que la cachaça no tenga que temer a las imitaciones extranjeras. Pero, como dice Snoop Dogg, es bueno tomar la delantera.