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Martes , 19.06.2018 / 07:43 Hoy

Bienvenidos al mundo de la inversión automatizada

Las computadoras dominan el funcionamiento de los mercados bursátiles y crean giros fuertes que se convierten en estampidas al reaccionar a eventos turbulentos

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Gillian Tett

Las turbulencias en los mercados de esta semana no solo fueron un recordatorio de la importancia cada vez mayor de la economía China; también fue un testimonio de cómo las computadoras dominan el funcionamiento de los mercados bursátiles de occidente.

Olvídense de que el índice Dow Jones se desplomó mil puntos en sólo unos minutos la mañana del lunes (antes de recuperarse). Lo más sorprendente fue que el precio de las acciones de empresas estadounidenses establecidas como Apple, Home Base o General Electric giraron de una forma incluso más dramática en cuestión de minutos. Mientras tanto, el valor de algunos fondos cotiza-dos en bolsa se derrumbaron más de 30 por ciento. Y todavía se piensa que esos fondos son aburridos.

Si bien pueden pasar semanas antes de que los reguladores entiendan por qué ocurrieron las caídas, una de las razones para las oscilaciones es que los programas automatizados de informática cambiaron la manera cómo funcionan los mercados. El uso de programas similares -como las estrategias de operaciones de alta frecuencia- se expandió de una forma tan rápida que ahora la Comisión de Bolsa y Valores de EU estima que representan más de la mitad de todas la operaciones bursátiles de EU, y una gran parte de otros mercados de activos.

Los pedidos se ejecutaron en grandes volúmenes a una velocidad increíble. Pero hay otra implicación que a menudo se pasa por alto: estas máquinas se programaron para vincular en conjunto a numerosos segmentos del mercado en las estrategias de operación. Así que cuando los programas de informática no pueden comprar o vender activos en un segmento del mercado, se dirigen rápidamente a otro, en busca de liquidez.

Ya que sus algoritmos a menudo son similares (o los crearon científicos informáticos con la misma formación) este patrón tiende a crear un efecto de “manada”. Si un circuito se rompe en un segmento del mercado, puede tener repercusiones en todo el sistema más rápido de lo que lo puede procesar la mente humana. Este es un mundo que tiende a las estampidas computacionales.

Algunos financieros insisten en que esto no importa. La historia financiera demuestra que el pánico de venta también ocurre a menudo con los humanos (el mercado de valores estadounidense perdió casi 90% de su valor en los tres años posteriores a la crisis de 1929). La buena noticia sobre las estampidas computacionales del siglo XXI es que si bien son violentas, suelen tener poca duración. Para el martes, las giros de los precios que se vieron el lunes en gran medida se calmaron; recientes estallidos similares de volatilidad en los mercados de bonos también se desvanecieron bastante rápido.

La mala noticia es que cuando ocurren estas estampidas computacionales, los pequeños participantes y los inversionistas minoristas son los que más sufren. Todavía no sabemos exactamente quién perdió y quién ganó más esta semana. Pero Douglas Cifu, director de Virtu, el operador de alta frecuencia más grande del mundo, reveló que el lunes fue uno de los días más lucrativos que ha visto su firma. Otros operadores de alta frecuencia tuvieron experiencias similares. Por el contrario, muchos de los inversionistas que intentaron vender el lunes fondos cotizados en bolsa con el desplome de los precios a través de sus corredores es casi seguro que en su mayoría fueron participantes minoristas.

No es de extrañar que Jim Cramer, elpresentador de televisión de CNBC, popular con los pequeños inversionistas, presentó su programa el lunes bajo la etiqueta “Furia contra la máquina”, no por el libro crítico de Michael Lewis sobre los operadores de alta frecuencia que fue un bestseller el año pasado. Para muchos inversionistas de occidente, los eventos de esta semana mostraron que hay una enorme desigualdad en los mercados modernos.

No hay soluciones fáciles. En el pasado, los bancos suavizaron los flujos de operaciones actuando como generadores de mercados. Pero se retiraron parcialmente de ese papel debido al endurecimiento regulatorio. Y nadie parece estar listo para sacar del mercado a los programas computacionales de operación, ya que en tiempos normales parecen ofrecer la liquidez que los bancos no ofrecen. Sin los operadores de alta frecuencia probablemente será más costoso la operación para los inversionistas de todos los tamaños.

Como respuesta, los responsables de las políticas ahora intentan hacer que las operaciones por medio de algoritmos sean más transparentes y robustas. Después del flash crash (caída repentina) del mercado en 2010, la Bolsa de Valores de Nueva York introdujo nuevos interruptores, que paran temporalmente las operaciones cuando las acciones giran demasiado. Si bien estas pueden calmar los mercados en algunas ocasiones, el lunes probablemente crearon más pánico: una de las razones por las que el precio de los fondos oscilaron de una forma tan extraña fue porque no había precios disponibles para las acciones subyacentes.

El resultado es que los responsables de las políticas -y los inversionistas- están en apuros. Nadie quiere deshacerse de los robots, simplemente esta semana BlackRock anunció que comprará un llamado roboadviser “roboasesor” para aprovechar el aumento de la demanda de los consumidores para la gestión automatizada de carteras. Pero nadie entiende realmente lo que los robots le hacen al mercado, mucho menos confían en ellos. Lo que está muy claro es que los fuertes giros del tipo que se vieron esta semana ahora son una característica central de nuestros mercados modernos dominados por los robots. Los inversores humanos están advertidos.


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