Buscar el bien común, fórmula del éxito para dos empresarios

La única manera para que alguien logre el más alto rendimiento en su negocio “es teniendo un propósito más grande que él mismo”, asegura un egresado de Stanford.

Ciudad de México

John Foley fue piloto del escuadrón Blue Angels y ahora es un empresario con tres maestrías en Stanford y conferencista especializado en alto desempeño; Eric Wu es un millonario chino, doctor, banquero, educador y fundador de centros de investigación médica avanzada que han hecho avances significativos para conseguir tratamientos contra el cáncer, la diabetes y otras enfermedades crónicas degenerativas.

A pesar de desenvolverse en ámbitos muy distintos, los dos comparten la misma fórmula para tener tanto éxito en el ámbito empresarial con prácticas de Responsabilidad social, que es el buscar el bien común en todos sus proyectos, lo que representa la esencia del concepto de valor compartido.

“El propósito principal de las empresas es crear oportunidades para los otros, y una vez que las creas te das cuenta de que no se trata solo de ganar dinero para vivir o vender productos y servicios, sino de hacer una diferencia. Además, creo que eso es parte de la naturaleza humana, está en los corazones de todas las personas”, señaló en entrevista Foley, quien vino a México para recibir, al igual que Wu, el título honorífico Doctor Honoris Causa 2016 en el Senado de la República por su apoyo a las causas sociales.

“China es muy especial, tiene mil 400 millones de habitantes viviendo juntos, por eso desde hace mil años la prioridad en el país es ser prácticos. Tenemos en la sangre la idea de que debemos servir a todos los seres vivientes, somos educados así desde que somos niños y esta es la fuente de cualquier tipo de iniciativas para el bien común”, abundó Wu.

Predicar con el ejemplo

Al preguntarle a Foley cómo puede un empresario hacer que el valor compartido sea parte de la gestión de su negocio, comentó: “A mí me gusta verlo como lo que decía Gandhi: ‘Sé el cambio que quieras ver en el mundo’, ese es mi modelo y eso es una realidad tanto en los negocios como en los individuos de todo el planeta”.

Foley ejemplificó que “cuando volaba con los Blue Angels nuestra misión era ser embajadores de buena voluntad y mucha gente no se da cuenta de eso, no somos un equipo de demostración aérea, lo que representamos es inspiración; cuando viajamos alrededor del mundo lo que yo nunca olvido es que al cargar a los pequeños en mis brazos veía en sus ojos una mirada de esperanzas y sueños”.

Después de ser piloto Foley estudió en la escuela de negocios de Stanford. “Obtuve tres títulos de maestría y empecé a viajar alrededor del mundo dando capacitaciones sobre alto desempeño. Entonces me di cuenta de que para lograr eso en la empresa no se trataba de estrategia, tampoco de visión, se trataba de conectar el corazón con la cabeza. Por eso empezamos la fundación Glad to be Here”, recordó.

Cuando da capacitaciones a las empresas “en resumen, primero les digo que van a ser mejores y después les explico que la única manera de lograrlo es teniendo un propósito más grande que ellos mismos”.

Por eso, agregó, aedmás de ayudar con dinero es bueno establecer voluntariados, ya que “yo estoy convencido desde lo más profundo de mi corazón que si no hay una conexión genuina con la sociedad y con las personas, todo lo demás no se puede sostener”.

En sus cursos el piloto aborda el tema de cómo enfocanr su mente. “Les digo: ‘¿Cómo creen ustedes que pueden volar un jet de cabeza a solo 30 metros del suelo y a 700 kilómetros por hora y pasa a una distancia menor al ancho de un ala?’ Para poder hacer eso todo empieza por enfocarse y alinear los intereses de todos los involucrados”, destacó.

Por eso Foley decidió donar 10 por ciento de todas las ganancias que obtiene e involucra a sus clientes para reforzar el concepto del valor compartido. “Cuando nos contratan les decimos que creemos fuertemente en devolver a la sociedad algo de lo que nos ha dado y dejamos que el cliente decida a qué causa se va la mitad del dinero que donamos. La otra mitad la damos nosotros a diversas organizaciones alrededor del mundo”, detalló.

Ante la adversidad

Al cuestionarlo sobre la falta de empresarios con esa visión y la necesidad de apoyar los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 fijados por la ONU, el piloto señaló que “cuando uno se da cuenta de que lo que hace no es suficiente, entonces lo que se debe encontrar es la manera de lograr esas metas. Por eso cuando hablo con la gente me gusta darles un camino de visión compartida en el que además de buscar sus metas deben luchar por las de los demás”.

Y a pesar de los múltiples problemas que hay en el mundo, el empresario destacó que “para mí es muy importante la idea de que en lo que te enfocas es en lo que te conviertes. Yo veo un mundo maravilloso afuera, veo a tantas personas haciendo muchas cosas buenas y veo que eso es lo que inspira a los demás para salir y hacer más acciones de bien. Por eso creo que deberíamos como especie humana enfocarnos en esas cosas que cambian los corazones de la gente y no solo sus mentes”.

Respecto a México, destacó que “está lleno de gente que se preocupa profundamente y lo reafirmé al ver lo que la organización Honoris Causa está haciendo en este país, ese tipo de gente es el corazón y el alma de México y del mundo, hasta se me pone la piel de gallina y me siento honrado de estar aquí, aunque no creo que lo merezca”.

Sobre cómo enfrentar aspectos negativos, como los que ha planteado Donald Trump, Foley señaló: “Como decimos en EU, has puesto un elefante sobre la mesa. Personalmente creo que su visión sea la mejor, pero sí creo en que hay un cambio positivo después de cualquier elección”.

Y abundó: “Tengo esperanza porque veo que en el planeta estamos siendo capaces de establecer alianzas como sociedades, veo reacciones de inclusión, no de exclusión; veo gente construyendo puentes, no muros; y creo que cuando alcanzas a ver el alma de los estadunidenses están muy insatisfechos con los dos candidatos, pero al final vamos a ver un resultado positivo, porque ahora la gente como nosotros debemos ser más fuertes, más vigilantes acerca de las cosas que tienen que mejorar en el mundo”.

Sobre si cree que el futuro presidente estadunidense pueda conectar su mente con su corazón, respondió que “tomaré eso como un reto, es en serio y espero llegar a tener esa oportunidad. Pero también estoy consciente de que no puedes forzar a alguien a hacer eso, nosotros seremos el ejemplo positivo para el mundo y sí, algún día verás que cualquiera puede conectar su mente con su corazón y actuar por el bien común, yo soy un optimista”.

Competencia feroz

Al cuestionar Eric Wu sobre cómo ha logrado con sus empresas y fundaciones permear los principios del valor compartido, el empresario chino explicó que “la competencia es muy feroz en mi país, nos hemos desarrollado mucho en muy poco tiempo y todos estamos presionados, los empresarios estamos cansados, el gobierno está cansado y los estudiantes están cansados”

Por eso, Wu destacó que para cambiar la mentalidad es necesario rescatar la sabiduría tradicional y empezar por la educación de los niños, motivo por el que fundó el Instituto Cultural y Educacional de Pekín, con el que ha logrado arreglar muchos problemas con una sola estrategia.

“He trabajado como doctor, banquero, maestro, investigador y fundador del laboratorio biotecnológico medico más grande del país en el que buscamos a escala celular la cura de diversas enfermedades como la diabetes”, señaló.

No obstante, “el trabajo con el que me siento más satisfecho es participar en la educación de niños y jóvenes, porque actualmente la mayoría de los menores chinos son adictos a los celulares e internet, se han vuelto muy sedentarios y engordan demasiado porque comen mucha comida chatarra o en otros casos se aíslan porque sus padres se divorcian”.

Ante ese problema social y de salud, explicó Wu, no basta con buscar la cura de una enfermedad a nivel celular, por lo que desarrolló un programa educativo de 10 días con el que aprovechan la antigua sabiduría de la cultura china para cambiar los hábitos de esos niños y evitar que desarrollen enfermedades como diabetes. El programa consta de enseñarles el valor de trabajar por el bien común, yoga y meditación. “Con eso hemos logrado que tengan un estilo de vida más saludable de una manera muy rápida y que se involucren con el bienestar de quienes los rodean”, señaló.

“Antes los papás buscaban un tutor para que diera más lecciones a sus hijos en casa, además de lo que aprenden en la escuela. Ahora nosotros hacemos que entre ellos mismos se junten para estudiar más, lo que mejora también sus capacidades de liderazgo”, añadió Wu.

Con la meditación y las actividades de aprendizaje “logramos que los niños perdieran peso y así tuvieran mucho menos riesgo de desarrollar diabetes mellitus, además de que al sociabilizar en la vida real ya no son adictos al celular y se enfocan en aprender, estudiar y mostrar amor y respeto hacia sus maestros y la gente que los rodea. Para mí como empresario es lo más satisfactorio que he logrado, porque educar a los niños es mucho más difícil que producir medicinas”, comentó.

El empresario reconocido por la Fundación Honoris Causa acotó que su sistema sirve para cualquier persona y no está apegada a ninguna creencia. “Hay que saber diferenciar entre sabiduría y religión. Los empresarios chinos somos muy pragmáticos y si la meditación funciona la usamos; si no, la desechamos”.

Wu destacó que rescatar los principios culturales en su instituto “arrojan muy buenos resultados para resolver de manera práctica varios problemas relacionados con el manejo de los negocios, la educación de los niños, los buenos hábitos de vida y la mejora de la armonía social”.

“La meditación y el yoga han tenido muy buena aceptación porque le enseña a niños y jóvenes la importancia de ayudar a las personas y hacer servicio comunitario. Ya no están pegados al celular o en internet porque encontraron que eso no es la fuente de la felicidad y también se puede ser dichoso al ayudar a sus compañeros, visitando a los abuelos o haciendo cualquier voluntariado que ayude al bienestar de la sociedad”, concluyó.




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