Bicicletas eléctricas toman importancia

La "e-bikes" existen en el mercado desde hace tiempo; sin embargo, comienzan a beneficiarse de los constantes avances tecnológicos.
El pasado fue un buen año para las e-bikes en la Unión Europea, pues las venta se incrementaron 22 por ciento.
El pasado fue un buen año para las e-bikes en la Unión Europea, pues las venta se incrementaron 22 por ciento. (Shutterstock)

Si hay algo positivo de trabajar cuando todos los demás están de vacaciones, es que el recorrido a la oficina es mucho menos pesado. Los caminos en todas partes están más tranquilos.

Andar en bicicleta aún es la mejor forma de viajar de mi casa en Battersea, en Londres, a las instalaciones de Financial Times en Southwark Bridge. El tren tarda una hora, al autobús al menos 40 minutos. En bicicleta toma menos de 25 minutos y aumento lo suficiente mi ritmo cardiaco como para tachar mi cuota semanal de ejercicio aeróbico.

Pero en los meses de verano existe el gran riesgo del “síndrome de la camisa mojada”, que nunca se ve bien en una oficina. Por eso cuando Gazelle, el fabricante holandés de bicicletas, me ofreció probar una de sus e-bikes —bicicletas con ayuda de un motor eléctrico— me sentí tentado, pero escéptico.

El asunto de ir en bicicleta al trabajo es hacer ejercicio. Dejar que un motor lleve la carga parece que es hacer trampa.

Obviamente no soy el único que se siente de ese modo. En el norte de Europa se venden más e-bikes que bicicletas regulares. En toda la Unión Europea, 2016 fue un año récord para estos artículos, con un incremento de 22 por ciento en ventas respecto a 2015 para llegar a más de 1.6 millones. Pero no así en Reino Unido.

Aunque el mercado crece en una cantidad similar, comienza desde una base mucho más baja. En las calles británicas, las e-bikes todavía son algo muy raro. Los negocios de bicicletas recomendados esperan que las baterías finamente electrifiquen las ventas. Brompton encabeza la carga con viajes al trabajo en una e-bike en 2018.

Los ciclistas arrogantes son la clave para una ciudad libre de humo. Pero durante algunas semanas, cada verano, el clima de Londres se vuelve tan caliente que me hace desear llegar al trabajo un poco más fresco.

Así que dije sí, por favor. Las e-bikes están entre nosotros desde hace algún tiempo, pero es un hecho que ahora se benefician cada vez más por las mismas mejoras que hay en los coches híbridos, eléctricos y en las baterías más pequeñas.

La Gazelle Orange C7 se ve exactamente igual que mi bicicleta regular, excepto por el paquete de la batería que se encuentra colocado debajo de la rejilla portaequipaje trasera, una protuberancia entre los pedales que albergan un motor eléctrico Bosch de 250w y un tablero no más grande que un smartphone en el manubrio.

Una inspección más detenida revela un botón para controlar el motor en el manubrio izquierdo, y a diferencia de mi Gazelle, que se alimenta 100 p or ciento de energía humana, esta tiene frenos hidráulicos.

Pesa alrededor de tres kilos más que mi bici regular y se dice que la batería dura hasta 50 millas (80 kilómetros). El motor tiene cuatro opciones: eco, turismo, deportivo y turbo. Opté por el nivel más bajo para mi primer viaje en los concurridos caminos entre la sede en la ciudad de Londres de la compañía de relaciones públicas de Gazelle y el FT.

El efecto fue sutil: un empujón suave, pero firme en la parte trasera mientras aceleraba, incluso en el nivel más bajo, los coches y los autobuses estacionados llegaban más rápidamente de lo que esperaba y me sentí aliviado de tener los potentes frenos. Pronto quedó claro que el motor puede decir qué tanto esfuerzo haces y ajustar su poder de acuerdo a eso. El tablero te dice qué tanto.

El impulso es más notable cuando empiezas a pedalear al estar parado. Cuando los semáforos se ponen en verde, recorro rápidamente los engranes de ocho velocidades y pronto me encuentro flotando a una velocidad de entre 16 y 17 millas por hora (25.6-27.2 kilómetros por hora) con muy poco esfuerzo, incluso con viento en contra. Por encima de esta velocidad, el motor se apaga, un requisito legal para los caminos de Reino Unido.

Para el tercer día, con mucha energía todavía en la batería, decidí mantener el motor en deportivo, con ocasionales ráfagas de turbo. Mi velocidad promedio durante la semana de viajar al trabajo fue de 12.6 millas por hora (20.16 kilómetros por hora), de acuerdo con la computadora a bordo, nada mal para una ciudad donde la velocidad promedio por el tráfico durante el día es de 7.4 millas por hora (11.84 kilómetros por hora), y en descenso.

¿Logré eliminar el sudor de viajar al trabajo durante el verano? Bueno, sería una mentira si dijera que llegué seco, después de todo estaba haciendo algo de ejercicio. Sin embargo, a pesar de un poco de brillo, definitivamente no llegaba tan empapado.

Eso me dejó con una pregunta: ¿utilizar una e-bike es hacer trampa? La respuesta es: no me importa. Tal vez se quemaron menos calorías, pero estoy seguro de que eso se compensa con el golpe de endorfinas y que esa siempre es la mejor manera de comenzar el día en la oficina en cualquier temporada.

Biker”

Las e-bikes son simples bicicletas, pero con el aliciente de que cuentan con un pequeño motor que impulsa su movimiento.

Récord

El pasado fue un buen año para las e-bikes en la Unión Europea, pues las venta se incrementaron 22 por ciento.

Auge

Gazelle es un fabricante holandés que está impulsando fuertemente el uso de bicicletas eléctricas en toda Europa.