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Viernes , 19.10.2018 / 23:48 Hoy

Bicicletas compartidas sufren un revés en RU

"Startups" chinas como Ofo tienen dificultades para ofrecer sus servicios debido a la falta de un marco regulatorio apropiado

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Aarav, un estudiante de 17 años de edad, dejó su trabajo después de la escuela como repartidor de comida a domicilio para dedicarse a transportar y reparar bicicletas.

Dice que su trabajo con Ofo, la aplicación china para compartir bicicletas, paga más que el servicio para entregas de alimentos a domicilio, Deliveroo.

Por 9.45 libras por hora, lleva las bicicletas que los usuarios de Ofo dejaron abandonadas en los centros designados. El trabajo, que también implica realizar pequeñas reparaciones, destaca el importante desafío logístico que tienen las startups de bicicletas que no cuentan con plazas para estacionarlas que surgieron en Reino Unido.

Después de inundar las ciudades chinas con millones de bicicletas en los últimos dos años, Ofo, con respaldo de Alibaba, y su mayor rival, Mobike, con respaldo de Tencent, recientemente lanzaron el servicio en Estados Unidos y Europa.

Reino Unido, donde el transporte público es caro y andar en bicicleta es una actividad popular, fue un lugar obvio para enfocarse.

“Reino Unido tiene un gran potencial para ofrecer un negocio sustentable”, dice Joseph Seal-Driver, gerente general de Ofo para Reino Unido e Irlanda.

“Durante años muchas ciudades de Reino Unido y varios lugares de Londres quisieron un servicio para compartir bicicletas”, dijo.

Pero sin un marco regulatorio general, el mercado demostró ser difícil de penetrar. Las firmas tuvieron que buscar acuerdos individuales con cada uno de los 32 distritos de Londres y redactar memorandos de entendimiento por todo el país.

Tras meses de negociaciones con las autoridades locales, Ofo opera en tres ciudades de Reino Unido y tres distritos de Londres, mientras que Mobike está en tres ciudades y dos distritos.

“En cada ciudad contamos con un equipo de operación, tenemos empleados, proveedores de logística para mover las bicicletas y lograr que la oferta y la demanda coincidan”, dice Chris Martin de Mobike.

“Hay un área gris en Reino Unido”, agrega Seal-Driver. “No hay una ley primaria directa del gobierno que diga que las autoridades locales pueden regular este tipo de servicio para compartir bicicletas”.

La premisa de las aplicaciones para compartir bicicletas es que los empleados que van al trabajo, los turistas y la gente local pueden usar sin problemas utilizando sus smartphones para desbloquear el vehículo en cualquier parte de la ciudad, atrae a los inversionistas que están ansiosos por respaldar el siguiente éxito de tecnología. Sin embargo, esta herramienta se respalda por un trabajo significativo tras bambalinas.

“Somos los ojos, oídos y manos”, dice Aarav, cuyo nombre se cambió para proteger su identidad. “Ofo es una nueva compañía de tecnología innovadora, pero gran parte del trabajo se dedica a lo que nadie conoce. Salgo y recolecto todas las bicicletas que se dejan en las calles y las llevo a un centro principal y luego, los fines de semana, lidiamos con los informes de servicio al cliente con base en las que se abandonan ilegalmente o se descomponen”.

Este trabajo requiere de personal y dinero: desde su lanzamiento en Reino Unido durante el año pasado, Ofo y Mobike recaudaron cientos de millones de dólares de los grupos chinos de internet, Alibaba y Tencent, para financiar sus programas de expansión, aumentando los temores de que se alimente una burbuja de capital de riesgo.

Mark Tluszcz, director ejecutivo de Mangrove Capital Partners, el grupo de capital de riesgo, dijo a Financial Times que es “difícil ver cómo van a hacer las empresas para llegar a ser muy rentables”.

Las empresas son muy competitivas y reservadas sobre las cifras de usuarios, bicicletas y costos, pero en entrevistas con FT las dos indicaron que sus trabajadores representan un importante gasto para sus negocios.

De acuerdo con Seal-Driver, en Cambridge, hay 23 empleados operativos para 450 bicicletas Ofo. Steve Pyer, gerente general de Mobike para Reino Unido, que no emplea directamente al personal y más bien utiliza asociaciones con terceros, dice que hay entre 10 y 15 personas por cada mil de sus bicicletas.

“Se reduce a asegurarnos que las bicicletas siempre estén en el lugar correcto en el momento adecuado para que de esta manera sepamos que las tenemos”, dice Chris Martin, vicepresidente de expansión internacional de Mobike. “En todas las ciudades con equipos operativos, tenemos empleados y proveedores de logística para trasladar las bicicletas para que la oferta y a demanda coincidan”.

El personal de ambas compañías se asegura de que las bicicletas no se abandonen en distritos sin la aprobación explícita de las autoridades locales. Obike, con sede en Singapur, que opera un programa similar, en agosto fue descrita por Wandsworth como una “plaga de bicicletas amarillas” cuando varias de sus bicicletas terminaron en el área del suroeste de Londres.

Compite

La app china para compartir bicicletas, paga más que Deliveroo, servicio de entregas de alimento a domicilio. Aún así, enfrenta problemas.

Reto

Reino Unido tiene un gran potencial porque el transporte es caro, pero las app de bicicletas compartidas no despegan.

Ingresos

Especialistas coinciden en que este tipo de compañías tecnológicas deben buscar la manera de ser más rentables.


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