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Martes , 19.06.2018 / 19:34 Hoy

Banxico baja previsión de crecimiento para este año

El gobernador del Banxico señaló que la reducción de la demanda manufacturera de EU explica la tendencia negativa y confirmó que el dólar caro no se ha traducido en un incremento de exportaciones.

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César Barboza

Ante un menor dinamismo de la demanda de manufacturas mexicanas en Estados Unidos, así como en el resto del mundo, el Banco de México revisó a la baja su previsión de crecimiento económico para 2016, a un intervalo de entre 2 y 3 por ciento anual, desde una estimación anterior de 2.5 y 3.5 por ciento; también redujo la expectativa para 2017 a un rango de 2.5 a 3.5 por ciento, desde 3 y 4 por ciento.

“En particular se prevé un menor impulso de la demanda externa en comparación con lo esperado en el informe previo, ante un menor dinamismo previsto para la actividad industrial de Estados Unidos y una mayor debilidad de la demanda proveniente de otros países”, se precisa en el informe del Banco de México del cuarto periodo de 2015.

En los últimos tres meses del año pasado, pese a que la economía mexicana registró un crecimiento de 2.5 por ciento, el Banxico observó una debilidad en el sector industrial, en especial en las exportaciones petroleras y la minería —por el desplome de los precios del crudo.

Además, la construcción, así como las exportaciones no petroleras, que incluyen a las manufacturas, comenzaron a mostrar signos de “estancamiento” y “atonía”, de acuerdo con Agustín Carstens, gobernador del Banco de México.

En la presentación del informe, Carstens indicó que el estancamiento de la producción industrial al cierre de 2015 se debió principalmente a una desaceleración de la actividad manufacturera — sector que envía la mayoría de sus exportaciones a Estados Unidos.

“La producción industrial tuvo al cierre del año pasado una cierta contracción, lo cual limitó el crecimiento de la actividad económica en México”, señaló Carstens.

“En términos de los componentes de la actividad industrial, sigue destacando la atonía en la construcción. Un movimiento horizontal con un rango muy limitado desde hace varios años. Aquí, en particular, lo que no ayudó fue la construcción no residencial al cierre del año pasado”, añadió el funcionario.

Carstens, asimismo, destacó que las ventas externas no petroleras “han tenido un estancamiento, lo que se reflejó en las exportaciones totales de México”. Además, explicó que la depreciación del peso no impulsó las exportaciones como se esperaba.

“Uno habría esperado que con el ajuste cambiario las exportaciones no petroleras tuvieran un repunte mayor; sin embargo, la atonía en la economía mundial, el efecto ingreso, están dominando”, indicó.

“Conforme se regularice el crecimiento económico en Estados Unidos sería previsible observar un aumento en nuestras exportaciones”, aseguró.

Respecto a la inflación, Carstens indicó que espera que al cierre de año se ubique en un valor cercano a 3 por ciento, el objetivo del banco central pese al encarecimiento del dólar.

El gobernador del Banxico prevé que con el inicio de la liberalización del precio de los combustibles, México experimente un ligero repunte inflacionario, pues la gasolina podría encarecerse en el segundo y tercer trimestres del año, ya que en esos meses aumentan los precios de los combustibles, debido a una mayor demanda en EU.

LEJOS DEL POTENCIAL

En otra señal negativa para la economía mexicana, el sistema de indicadores cíclicos a diciembre, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, apunta que se está alejando más de su crecimiento potencial, pues sus dos componentes presentaron retrocesos y se ubicaron por debajo de su tendencia de largo plazo.

De acuerdo con el Inegi, el indicador coincidente —que refleja el estado general de la economía— se localizó ligeramente por debajo de su tendencia de largo plazo (100 unidades), al registrar un valor de 99.8 puntos y una variación negativa de 0.06 respecto al mes anterior, lo que implicó el quinto retroceso continuo.

El comportamiento de ese indicador derivó de una tendencia negativa del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) —que es una especie de producto interno bruto (PIB) mensual—, de la producción industrial, de las ventas minoristas —fiel reflejo del consumo interno— y de las importaciones.

Reflejó también el estancamiento en el número de asegurados en el IMSS —indicador de empleo formal— y la disminución de la tasa de desempleo.

En tanto, el indicador adelantado de enero de 2016 —que busca señalar anticipadamente la trayectoria del indicador coincidente—, también se ubicó por debajo de su tendencia de largo plazo, al observar un valor de 99.4 puntos y una disminución de 0.16 unidades si se compara con el pasado diciembre, para sumar 16 meses de retrocesos continuos.

El desempeño del indicador adelantado obedeció a las caídas observadas en el Índice de Precios y Cotizaciones y en el índice bursátil de EU Standard and Poor’s, así como al incremento del empleo en las manufacturas, al alza del tipo de cambio y al aumento de la tasa de interés interbancaria de equilibrio.

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