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Martes , 18.09.2018 / 22:46 Hoy

Arquitectos estrella, por construir marcas que les sobrevivan

La muerte de la afamada diseñadora angloiraní puso el foco de atención en los planes de sucesión de los despachos.

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La muerte ocurrida la semana pasada de Dame Zaha Hadid, integrante de un grupo de élite de diseñadores a los que se les da la etiqueta de starchitects o arquitectos estrella, planteó una inquietante pregunta. ¿Qué va a pasar ahora?

Cuando muere el artista, el trabajo termina. Pero cuando mueren arquitectos exitosos suelen estar a la mitad de importantes proyectos de construcción que se tienen que terminar. Hadid, por ejemplo, deja sin terminar el estadio para la Copa del Mundo de Qatar de 2020, una casa de ópera en Dubái, una torre de condominios en Nueva York, un puente en Taipéi y, tal vez la más interesante de todas, un nuevo edificio del Parlamento en Bagdad, su ciudad natal. ¿Puede haber una estructura más simbólica? Estas no son obras que se puedan quedar sin terminar o que se puedan cambiar a mitad del camino.

La reputación de Hadid, ahora probablemente reforzada por su muerte prematura, elevará estos edificios como parte de su legado; de hecho, eso es lo que hace que sea más probable que se realicen, y construirlos fielmente. Pero entonces, ¿qué pasa? En el caso del despacho de Hadid es posible ver que lo realice su socio de negocios de largo tiempo Patrik Schumacher. ¿Pero por cuánto tiempo? Era la presencia y la fuerza de la personalidad de Hadid la que exigía la atención mundial y su calidad de celebridad junto con los impresionantes diseños que realizó con su trabajo.

El grupo actual de starchitects es pequeño. Está Frank Gehry, Herzog & De Meuron, Jean Nouvel, Rem Koolhaas y los dos lores de la escena arquitectónica británica: Foster y Rogers.

Cada uno mostró un enfoque diferente a la sucesión. Gehry, de 87 años, no tiene. Koolhaas, de 71, tiene muchos: su despacho OMA (de la que Hadid era miembro fundador) siempre se manejó por un grupo de diseñadores superbrillantes que uno se puede imaginar fácilmente que continúe.

Nouvel, de 70, ya vendió su nombre tantas veces que se convirtió, en efecto, en empleado clave de su propia marca. Jacques Herzog y Pierre de Meuron también tienen un segundo nivel de talento de diseñadores (y los dos apenas tienen 65 años).

Es difícil ver que Foster & Partners continúe solo como Partners, incluso cuando la arquitectura de este despacho sin duda es la más fácil de dar forma más allá de Norman Foster, de 80 años; Richard Rogers, de 82 años, hizo el esfuerzo más claro de todos al establecer la sucesión con el cambio del nombre de su despacho para incluir a sus socios, Graham Stirk e Ivan Harbour, una generosidad casi desconocida.

Pero Hadid fue la primera de este grupo de arquitectos en irse. Esta generación de talento trotamundos nunca había perdido a uno de sus grandes nombres, así que no hay un precedente. Tal vez una pista de lo que puede pasar recae en otros artefactos, en el estudio Clarkenwell de Hadid, el calzado, los artículos de mesa, los muebles y los complementos de la moda, que la convirtieron en una marca más allá de la arquitectura. No tienes que ser un oligarca o un potentado para participar en el mito.

Las casas de moda están íntimamente ligadas a sus fundadores, cada una lleva su nombre; sin embargo, Yves Saint Laurent, Versace, Balmain, Dior, Lanvin y muchas otras lograron mantener sus marcas después de la muerte de sus fundadores. ¿La arquitectura podrá adoptar un modelo similar, traer jóvenes estrellas que se hagan cargo de la marca y le den un nuevo filo?

Tal vez es sorprendente que no se haya hecho antes. Las marcas más importantes en la arquitectura murieron cuando los que la crearon fallecieron. Piensen en Mies van der Rohe, Le Corbusier o en Oscar Niemeyer. Las excepciones son los arquitectos que se agruparon. Algunos de los nombres más importantes en el diseño corporativo sobrevivieron, por ejemplo, SOM en EU (fundado en 1936), o BDP en el Reino Unido (fundado en 1961), el mes pasado lo compró la oficina japonesa Nippon Koei en 102 millones de libras.

Si los arquitectos no necesariamente piensan en una sucesión, ciertamente piensan en un legado.

Se supo, para gran sorpresa, que el comprador de la antigua casa de Design Museum, en Shad Thames en Londres, fue Hadid. Compró el edificio para albergar su propio archivo, para que al final se abriera como museo público.

Herzog & De Meuron recientemente terminaron un almacén y archivo para el trabajo de arquitectura y arte que coleccionaron durante décadas en su natal Basilea. Hace tiempo hubo rumores de que Lord Foster construía un archivo en una ladera de montaña en Suiza, algo que casi seguramente es falso, aunque maravillosamente evocador de un estilo de villano de las películas de James Bond o de los Thunderbirds.

Los arquitectos a menudo tienen egos tan grandes como sus rascacielos, así que no es una sorpresa que traten de asegurar que sus reputaciones los sobrevivan. Sin embargo, el culto al genio que llevó al fenómeno de los starchitects o arquitectos estrellas también obstaculiza la supervivencia de sus despachos como negocios más allá de sus propias vidas.

Los últimos diseños que quedan de Hadid se van a construir, pero más allá de eso, el futuro, incluso para el más grande de los arquitectos parece terminar con su propia mortalidad.

70

Años que tiene el más joven del grupo de los starchitects, el francés Jean Nouvel; el que tiene más edad es el canadiense Frank Gehry, quien cuenta con 87 años

102 mdl

Suma en la que la oficina japonesa Nippon Koei adquirió a la firma británica BDP, fundada en 1961


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