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Argentina va por su propio 'boom' de 'shale'

El fuerte déficit de energía ha intensificado los incentivos para que el gobierno sea autosuficiente.

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Ayer el Congreso de Argentina autorizó las reformas respecto a la ley de hidrocarburos, las cuales tienen como objetivo replicar el auge de shale de Estados Unidos al atraer inversión extranjera en sus amplias, pero en gran medida sin desarrollar, reservas del hidrocarburo de Vaca Muerta.

No obstante, los críticos aseveran que la ley no resuelve el problema fundamental del negativo ambiente para la inversión y las empresas que existe gracias a la fuerte intervención del gobierno en la economía. Los inversionistas están nerviosos después de la nacionalización, en 2012, de la mayor parte de la participación de Repsol en YPF, la empresa de energía más grande de Argentina, de igual forma se muestran inquietos por la actual disputa del gobierno con sus acreedores holdout (no aceptantes).

Entre los cambios provocados por la reforma en hidrocarburos está que se ampliarán las concesiones de perforación y se reducirá la inversión mínima necesaria para que las empresas queden exentas de los controles de importación y de capital. También ofrecerá un marco nacional de regulaciones, limitando el papel de los gobiernos de las provincias, pero aumentando la posición de la empresa estatal YPF en el sector.

A pesar de que los grandes petroleras, como la estadunidense Chevron, Petronas de Malasia, Royal Dutch Shell y la francesa Total, tienen presencia en Vaca Muerta, que guarda las segundas mayores reservas de gas shale en el mundo, después de China, y las cuartas reservas de petróleo shale, hasta el momento las inversiones no han logrado ser cuantiosas.

Sin embargo, un déficit de energía que se está haciendo cada vez mayor y que a su vez está drenando las reservas del banco central —una situación que se complicó en julio por el segundo incumplimiento de pagos de deuda en trece años— ha intensificado los incentivos para que el gobierno busque ser autosuficiente en energía.

A pesar de lo apremiante de la situación, las autoridades federales admiten que esto podría tomar alrededor de una década, y cuyos requerimientos de inversiones se calculan en aproximadamente 20 mil millones de dólares al año, en comparación con los niveles actuales de cerca de 5 mil millones de dólares, es decir cuatro veces más.

"Tomará más tiempo si no hacemos las cosas bien, y esta ley no es la solución", dijo Daniel Montamat, ex secretario de Energía. "Necesitamos un cambio en el contexto económico, un plan en el sector energético, además de reconstruir la confianza de los inversionistas", agregó, señalando la importancia del respeto a las "reglas del juego".

Uno de los argumentos en contra que señalan las empresas son la maraña de controles estatales, lo que se une a otras condiciones desfavorables como restricciones en las importaciones, el acceso al dinero en efectivo y los precios de energía que provocan que invertir en Argentina sea algo incierto. Asimismo, persisten otros obstáculos como los poderosos sindicatos, la alta inflación y una actitud generalmente hostil por parte del gobierno hacia el sector privado.

Pocos esperan que las cosas mejoren significativamente hasta que la presidenta, Cristina Fernández, termine su mandato en diciembre de 2015, cuando la mayoría de los observadores esperan que sea sustituida por una administración más amigable con las empresas, los inversionistas y el mercado.

Dentro de los cambios incluidos en las reformas, está la reducción en el mínimo de inversión requerida, de mil millones de dólares a 250 millones de dólares, para que las compañías puedan estar exentas de los controles de importación; mientras que con una inversión de al menos 250 millones de dólares se les permitirá a los productores mantener 20% del dinero en efectivo generado por las exportaciones.

Otra de las transformaciones se refiere a la ampliación de concesiones, pues ahora también se extenderán los otorgamientos a 35 años para energía no convencional, que se puede ampliar fácilmente, y las empresas que ya tienen concesiones podrán renovarlas automáticamente. El mayor beneficiario será YPF, ya que posee cerca de 75% de los permisos de exploración actuales.

Desde que el gobierno tomó control de YPF hace más de dos años y designó a Miguel Galuccio como su presidente ejecutivo, la empresa ha podido revertir la tendencia de menores crecimientos sobre la producción de petróleo y gas; además que las utilidades se han incrementado, mientras que las inversiones han tenido un desempeño positivo gradual, esto de forma más notoria en Vaca Muerta, en donde se estableció el primer desarrollo comercial de recursos no convencionales fuera de EU.

A pesar de los anteriores resultados positivos, Miguel Galuccio, presidente ejecutivo de la firma petrolera, reconoce que por sí sola YPF no puede desarrollar con éxito los recursos de Vaca Muerta, ante lo que ha estado buscando activamente asociarse con empresas petroleras del extranjero.

20 mil mdd
Requerimiento de inversión del gobierno argentino al año; según analistas, hoy solo es de 5 mil mdd

250 mdd
Inversión para que una empresa pueda retener 20% del efectivo por exportaciones

250 mil
Nuevo mínimo de inversión en dólares para entrar al sector energético



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