Extrañarán CSI y telenovelas por apagón analógico en Cuernavaca

Este jueves, la mayoría de los canales de televisión abierta ya no se ven en una ‘tele’ viejita en Cuernavaca, Morelos. Llegó el apagón analógico.

Cuernavaca, Morelos

Esta mañana, la mayoría de los canales de televisión abierta ya no se ven en una ‘tele’ viejita en Cuernavaca, Morelos. En la pantalla sólo se ven pequeños puntos negros y blancos, y se escucha el característico ruido, que asemeja un “ssssss” a todo volumen, por la ausencia de señal.

Sin embargo, los canales 10 y 11 todavía se ven. Transmiten las señales del 2 y del 5 de Televisa: los programas “Hoy” y “El Chavo Animado” aún se observan a las 10:00 de la mañana de este jueves.

“De tres teles, ya no tengo ninguna”, platica sonriente una señora que atiende un local de comida en el mercado Emiliano Zapata, pero también comenta que antes de salir de casa todavía se veían los canales 9 y 10. Los demás canales estaban en puntos negros y blancos.

Tres estudiantes de secundaria dicen que a ellas no les afectó el apagón analógico. Las tres tienen televisión digital en sus casas.

No es el mismo caso de Jesús Mendoza y Pedro Zaragoza, trabajadores dedicados a llenar costales con abono para plantas. Ellos desde hoy no tienen manera de ver sus programas favoritos en la televisión abierta.

“Ya no podemos ver tele porque no hemos comprado el codificador (sic), que es la antena, ¿no?”, dice Jesús, quien tiene dos televisiones para señal análoga en casa.

Pedro tiene tres televisores con las mismas características y ambos creen que la única forma de ver la tele será ahorrando para comprar decodificadores. A ninguno les fue entregado un televisor del programa del gobierno federal para la transición a la televisión digital terrestre (TDT).

—¿Intentó prender las teles hoy? — se le preguntó a Jesús.

—No, porque me levanté temprano y así me vine, pero al rato yo pienso que ya no voy a poder ver tele. Anoche supuestamente las iban a cortar, ¿no?

—¿Quién veía esas teles en su casa?, ¿su familia?

—Sí, las ocupábamos a diario y al rato me van a decir si ya no se ve.

—¿Qué piensa hacer para solucionar esto?

—Pues juntar dinero y comprar la antena, si se puede.

—¿Qué programas se van a perder? — se les preguntó a ambos.

—No pues todos. Me gusta harto la de CSI Miami —dice Jesús.

—¿Y usted, Pedro?

—Aquí lo que agarraba más era el 7, el 10 y el 13.Yo veía el 10…

—¿Y en ese canal que pasaban?

—Pues novelas… —responde Jesús en lugar de Pedro y luego ríe. Después Pedro también dice: “Novelas”.

En una calle en subida de la colonia Santa María, al norte de Cuernavaca, se observan casas de clase media, pero también viviendas sencillas construidas con lámina. En unas y en otras hay antenas rojas de Dish y azules de Ve TV.

A espaldas de esa calle, sobre la carretera federal México-Cuernavaca, hay un puesto de plantas y flores donde hay una tele vieja marca Sanyo sin imagen. Una joven que barre la tierra en la orilla de la carretera dice que el aparato es del encargado del negocio y asegura que ella sí tiene televisión por cable en su casa.

—¿Es de usted esa tele? — se le cuestionó a un hombre de bigote y cabello hasta el hombro.

—Sí.

—¿Y ya no se ve?

—No.

—¿Y ahora cómo le hará?

—Le tengo que comprar la antena.

Mientras en un programa de radio matutino mencionan el apagón analógico en una canción improvisada en cabina: “… y a nadie se lo consultaron”, cantan; en otra emisión explican a su audiencia que deben asegurarse de comprar un decodificador compatible con las señales digitales de Cuernavaca.

“… Porque luego te venden decodificadores piratas. Si tu decodificador es de Taiwán, no sirve para nada”, dice uno de los conductores, en el primer día en que varios habitantes de esta ciudad están perdiendo la única manera que tenían de ver la tele.