Latinoamérica, la región más vulnerable a las políticas de Trump

Países de la región, entre ellos México, son potencialmente vulnerables debido a la gran dependencia que tienen en sus exportaciones hacia, o remesas de, Estados Unidos.
Donald Trump.
Donald Trump. (Reuters)

Ciudad de México

México, Colombia, Honduras y, tal vez sorprendentemente, Liberia, se encuentran entre los países a los que impactará más la elección de Donald Trump.

Si bien nadie sabe realmente lo que va a hacer Trump una vez que ocupe la Casa Blanca, el cuarteto es potencialmente vulnerable debido a la gran dependencia que tienen en sus exportaciones hacia, o remesas de, Estados Unidos, que posiblemente se puedan debilitar con la llegada de controles más estrictos de comercio o migración.

TE RECOMENDAMOS: Trump revisará TLCAN desde su primer día de gobierno

Sin embargo, Rusia es un posible beneficiario, al igual que los exportadores de metales, como Chile y Mongolia.

En la actualidad, un amplio grupo de monedas de mercados emergentes y mercados de bonos, desde México y Brasil hasta Sudáfrica y Turquía, recibieron el impacto del aumento de los rendimientos de los bonos en EU -en anticipación al salto trumpista en el crecimiento económico y la inflación impulsada por un mayor gasto en infraestructura y recortes de impuestos- que elevaron el valor del dólar en todas partes.

“Si las tasas de interés del mercado de EU suben, no te emociona lo que Brasil tenga que ofrecer”, dice Charles Robertson, jefe economista global de Renaissance Capital, un banco de inversión con sede en Moscú.

Pero en general, México es por mucho el más expuesto a los posibles daños colaterales por el enfoque propuesto por Trump de “Estados Unidos primero”, como ilustra la caída de 13 por ciento en el peso para alcanzar 20.9 pesos por dólar, y la caída de 7.3 por ciento en el mercado bursátil desde el miércoles.

El presidente electo habló de imponer un arancel de 35 por ciento a las empresas estadunidenses que subcontraten en el exterior, una política que podría afectar duramente a México, y renegociar, o posiblemente incluso retirarse, del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que abarca México, Estados Unidos y Canadá.

Como resultado de los fuertes vínculos comerciales que se desarrollaron desde que entró en vigor el TLCAN en 1994, 82 por ciento de las exportaciones de México actualmente tienen como destino su vecino del norte.

México acumuló un superávit comercial anual de más de 100 mil millones de dólares (mdd) al año con EU, como se muestra en la primera gráfica. Ya que el déficit comercial de México con el resto del mundo es más grande que esto, se tiene un ejemplo de las dificultades por las que puede atravesar para ajustarse a un mundo con una menor externalización por parte de las empresas estadunidenses o la imposición de aranceles en los productos que envía al otro lado del Río Bravo.

Sin embargo, Simon Quijano-Evans, estratega de mercados emergentes de Legal & General Investment Management, duda que el presidente Trump pueda impedir que las empresas estadunidenses inviertan en México, “sobre todo ahora que México es más barato”, gracias al desliz del peso.

Colombia es posiblemente la siguiente vía de comercio más expuesta, 29 por ciento de sus exportaciones van hacia Estados Unidos; le sigue Japón, con 20 por ciento; China, con alrededor de 18 por ciento; y la India, con 15 por ciento, como se muestra en la segunda gráfica.

Sin embargo, China posiblemente sea más vulnerable de lo que sugieren estas cifras, ya que Trump habló de su intención de imponer un arancel de 45 por ciento sobre las importaciones de ese país al que considera un “manipulador de la moneda”.

Quijano-Evans cree que la amenaza contra China es “teóricamente” realista, dado que la economía de EU está relativamente cerrada, y el comercio solamente es alrededor de 10 por ciento del producto interno bruto.

Sin embargo, Jan Dehn, jefe de investigación de Ashmore Investment Management, duda que el presidente Trump esté dispuesto a iniciar una guerra comercial con China, sobre todo durante un primer mandato, dado que “si los chinos comienzan a vender los bonos del Tesoro (como represalia) esto puede matar la economía estadunidense”.

Trump “no quiere hacer estallar la curva de rendimientos” cuando es partidario de aumentar la emisión de bonos para poder manejar una política fiscal más laxa, agrega Dehn, aunque no descarta acciones contra China en un segundo mandato de Trump.

Quijano-Evans cree que el resultado de cualquier giro hacia el proteccionismo por parte de Estados Unidos será para “dar un impulso para que los mercados emergentes comercien entre sí”, lo que aumentará la proporción de sus exportaciones, que actualmente es de alrededor de 60 por ciento lo que va de un mercado emergente a otro.

En lo que respecta a las remesa netas, el flujo de efectivo que va de EU a Liberia, un país que fundaron esclavos emancipados de Estados Unidos, son de la mayor importancia, comprenden 16 por ciento del PIB.

Además de Liberia, varios países más pequeños de Centroamérica y el Caribe son los que más dependen de los flujos de capital de amigos y parientes en EU, sobre todo Honduras, con 15.9 por ciento del PIB; El Salvador y Haití, ambos con 15.1 por ciento; Jamaica, con 12 por ciento; y Guatemala, con 9.3 por ciento, como se muestra en la última gráfica.

TE RECOMENDAMOS: Equipo de Trump propone crear banco de infraestructura

Entre los países más grandes, los flujos de las remesas son considerables en Vietnam, 3.8 por ciento del PIB; Filipinas, 3.3 por ciento; México, 2.2 por ciento; y Nigeria, 1.2 por ciento.

“La inmigración es una parte importante de la globalización. El nivel de migración se disparó en los últimos 10 años a causa de la globalización y a que se facilitó el movimiento”, dice Quijano-Evans. “Si vemos un cambio hacia un mayor nacionalismo y proteccionismo, veremos cosas como una caída en los niveles de migración y de remesas”.

Dehn acepta que la repatriación de inmigrantes indocumentados y restricciones más estrictas a nuevas llegadas a EU pueden “marginalmente, tener un efecto en Centroamérica, sobre todo”.

Sin embargo, se muestra optimista de que no será un cambio drástico en la política. “Si el presidente Trump se enfrenta a esta gente pobre, será una declaración patética y no va tener un efecto real en la creación de empleos en EU”, dice Dehn.

 “Tiene que lograr que lo apruebe el Congreso republicano. Tradicionalmente son flexibles en lo que se refiere a un libre mercado laboral y la inmigración”.

Sin embargo, Rusia puede ser un posible ganador, si el presidente Trump cumple con su retórica de campaña de buscar un nuevo acercamiento con Moscú, que potencialmente incluya levantar las sanciones que impuso EU sobre la participación de Rusia en Ucrania.

Quijano-Evans señala que el diferencial de riesgo de crédito a cinco años, una medida de riesgo relativo percibido, entre Rusia y Colombia, un colega exportador de petróleo, se contrajo 18 puntos base, de 54 puntos base a 36 puntos base desde la semana pasada.

“Observarán una recuperación del comercio ruso con el apoyo de una opinión más positiva de EU sobre Rusia y la posible eliminación de sanciones”, dice Robertson.

Sin embargo, Rusia y otros exportadores de petróleo pueden resultar perjudicados si el presidente Trump cumple con sus propuestas de ayudar a aumentar la producción de petróleo de esquisto en Estados Unidos, dice Robertson.

El apoyo del presidente electo para un programa de impulso al crecimiento del gasto de infraestructura ya ayudó a elevar el precio de otras materias primas, como el mineral de hierro y el cobre.

Esto a su vez probablemente ayude a los principales exportadores de cobre como Chile y Perú y los principales proveedores de mineral de hierro como Brasil, Mongolia y Ucrania, a menos que Trump comience una guerra comercial con China, el principal consumidor de metales industriales, dice Robertson.

En términos generales, en el corto plazo Robertson se imagina un aumento en las exportaciones de los mercados emergentes, y las reducciones de impuestos probablemente ayuden el consumo en EU en 2017 antes de que se impongan barreras comerciales más restrictivas.

Sin embargo, si también se tiene en cuenta el voto del Reino Unido para salir de la Unión Europea, afirma que la “globalización está por terminar y por lo tanto los que se beneficiaron más con la globalización serán los que pierdan más”, mientras que las economías relativamente cerradas, como Brasil, la India, Egipto y Rusia, pueden resultar ser “refugios seguros”.

Pero Dehn aún confía en que la inminente llegada del presidente Trump no va a “descarrilar” a los mercados emergentes, y que algunos de los países a los que más afecte el cambio se van a recuperar.

“México ahora es barato. Tan pronto como la gente se dé cuenta que no va a tirar una bomba nuclear sobre México, esa es una muy buena compra”, argumenta Dehn.

MCM