• Regístrate
Estás leyendo: Amazon, Spotify y el contraste laboral
Comparte esta noticia
Martes , 25.09.2018 / 20:40 Hoy

Amazon, Spotify y el contraste laboral

Mientras algunas empresas dan libertad a sus trabajadores, otras aprovechan los avances tecnológicos para fortalecer la vigilancia.

Publicidad
Publicidad

Cuando los trabajadores de Spotify necesitan un nuevo teclado, van a un estante y lo toman. No hay que llenar formas y no se le tiene que pedir a nadie. Solamente hay un cartel donde se indica cuánto cuesta cada teclado.

Kristian Lindwall, cuyo título en la compañía de streaming de música es “Entrenamiento Ágil para Líderes de Equipo”, nos dijo esto en una conferencia de recursos humanos que se realizó la semana pasada en Barcelona.

Su plática fue sobre la autonomía que le da Spotify a sus equipos. Al parecer su trabajo es ayudar a los equipos, pero no ser una carga para ellos. “Las personas tienen una automotivación y quieren hacer un gran trabajo”, dijo.

La creación de elaborados procesos de aprobación para el equipo en el lugar de trabajo no solo interfiere con ese objetivo; termina con un costo mayor. “Es más barato darle a alguien un teclado a que la gente pase por dos grupos de aprobaciones que tardan una semana”, dijo.

Según los comentarios en el sitio de empleos Glassdoor, algunos empleados encuentran “caóticos” estos equipos autónomos, pero 87 por ciento recomendaría la empresa a un amigo.

Como consumidor, encuentro el servicio de Spotify totalmente satisfactorio. Pero siento lo mismo sobre Amazon, donde solo 64 por ciento de los empleados se lo recomendarían a un amigo, de acuerdo con Glassdoor.

Los comentarios de los empleados —“la gente comete errores pequeños y reciben un castigo, se limitan los descansos, la fuerza laboral se agota y hacen que la gente odie su trabajo”— reflejan una reciente cobertura de prensa, que Amazon refuta, y declaró que se utilizan datos detallados para supervisar tanto a los gerentes como a los empleados de menor nivel.

Spotify confía en ti; Amazon te monitorea. Las dos empresas son estrellas de la era digital y al mismo tiempo ilustran la fuerte división que hay en la actualidad en el mundo laboral. Algunas compañías le dan libertad a sus trabajadores, mientras que otras utilizan tecnología moderna para seguir cada uno de sus movimientos.

Tradicionalmente, esa división de confianza existe dentro de las compañías más que entre ellas, de acuerdo a un excelente y profético documento de 2001 de Judge Business School de Cambridge y la Escuela de Economía de Estocolmo. Se confía en los gerentes, pero no en los trabajadores.

Max Weber, analista alemán de las organizaciones, “identificó el hecho de que las figuras de alto nivel en la burocracia operan con discrecionalidad, ya que son ellos los que formulan, en lugar de seguir, las reglas”, dice el documento.

Por supuesto, las figuras importantes no siempre merecen esa confianza. En cualquier caso, la idea de que algunos deben estar por encima de las reglas empiezó a venirse abajo en los 60, y especialmente en los 80, con el surgimiento de la idea de la cultura corporativa.

Popularizada por el libro In Search of Excellence (En busca de la excelencia) de Tom Peters y Robert Waterman, la cultura corporativa “se entiende como una medida antiburocrática” que aspiraba a sustituir las reglas por valores, se dice en el documento de Cambridge/Estocolmo.

Esos valores unen a todos en la compañía, tanto a trabajadores como a gerentes. Quiere decir que se les puede dar poder a los empleados y que se les “administra menos directamente”. En lugar de establecer una serie de reglas, se educa a los empleados en la cultura. Al comprender los valores ya se pueden dejar para que sigan con su trabajo sin tener una supervisión excesiva.

No siempre fue así. Muchas empresa aún tienen un montón de reglas. Pero esto era lo ideal. Ahora, el antiguo modelo corporativo se rompe bajo la presión de la competencia global, el fin de las jubilaciones, el empleo inseguro, las agencias de trabajo y externalización.

Si la gente ya no está segura en una empresa, entonces todo cambia. “Por qué las personas se deben comprometer con los valores de una organización con la que solo tienen una relación fugaz? Dicen los autores del documento.

La vigilancia estrecha de Amazon es una respuesta; los equipos autónomos de Spotify es otra. ¿Por qué su gente se comporta de manera confiable? Porque, en un mundo en el que probablemente se van a mover, su propia reputación y su marca personal, son un activo esencial.

Cuando te cambias, quieres que te recuerden como alguien de confianza. Mientras más capacitado y móvil eres, tu empleador creerá más que te importa tu reputación.

La reputación es importante, pero no todos se mueven o tienen alguna capacidad escasa o transferible. Cuanto más abajo estás en la escala laboral, más empresas creen que necesitan controlarte.

Hay un elemento de clase en esto. El nuevo mundo del trabajo tiene una división horrible. La cultura corporativa igualitaria solo fue un momento pasajero.

70

millones de usuarios en todo el mundo tenía Spotify al cierre de junio de 2015, de los cuales 20 millones pagan el servicio.


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.