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Aliko Dangote, el mayor de los leones africanos

Con una fortuna de mil 800 mdd, el hombre más rico de África se dedica al cemento, los alimentos, las bebidas y bienes raíces; además busca hacer negocios en hidrocarburos y telecomunicaciones.

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Aliko Dangote es considerado el hombre más rico de África, su peso en la economía nigeriana es tal que muchos lo comparan con Rockefeller y su rol como uno de los titanes industriales que empujó a Estados Unidos por la ruta del progreso el siglo pasado.

En el caso de Dangote, de 57 años y, según Forbes, dueño de una fortuna de más de 16 mil 800 millones de dólares, muchos lo ven como uno de los responsables directos de que Nigeria esté pasando por un periodo de enorme crecimiento.

A pesar de que ese mismo país se debate entre los horrores del grupo terrorista Boko Haram y ha pasado por varias crisis de salud (ébola, cólera, etcétera), es parte de las naciones MINT (México, Indonesia, Nigeria y Turquía), llamadas a conformar un bloque de rápido crecimiento económico.

El Dangote Group es un conglomerado industrial con operaciones de manufactura y distribución de productos terminados.

Los intereses que Dangote abarca, incluyen cemento, alimentos, bebidas y bienes raíces. Y dentro de las oportunidades generadas por las recientes reformas implementadas por Nigeria, Dangote también explora hacer negocios en hidrocarburos, telecomunicaciones y acero.

La joya de su imperio industrial es Dangote Cement, la cual, obviamente, es la mayor productora de cemento de África, y una de las contadas multinacionales de ese continente. Además de su tierra natal, la empresa tiene plantas de producción en Camerún, Etiopía, Tanzania y Zambia.

En sí, la boyante situación de la cementera deriva mucho de la revolución africana en el sector de la vivienda, pues con la industrialización de muchas naciones, la demanda de casas se ha incrementado dramáticamente.

Aunque el grupo tiene una parte sustancial de exportaciones, el enorme mercado nigeriano, con 180 millones de consumidores, es su principal teatro de operaciones. Dangote enfrenta un reto al ser el hombre más rico de Nigeria y del continente, pues muchos lo ven como un potentado que ha hecho fortuna a partir de vender mercancías sin crear competencia o competitividad en una nación con muchos contrastes.

Y es que con un PIB per cápita de apenas 3 mil dólares y un PIB nacional de casi 600 mil millones, Nigeria es un país emergente con enorme pobreza y en donde la gente apenas tiene una esperanza de vida de 52.1 años.

Sin embargo, la nación le dio a Dangote la oportunidad de crecer. Si bien él creó su propia fortuna, su origen no abreva de una historia de desposeídos. Es decir, no es un caso de rags-to-riches. En realidad, su arranque no es tan romántico, aunque no se le quita mérito. Él mismo re¡ rió en una conferencia en Harvard que su camino a la riqueza arrancó a raíz de un préstamo que le hizo un tío rico. Con ello, se montó un negocio en el que comenzó la compraventa de materias primas, de donde evolucionó su emporio.

Tampoco fue tan fácil ni tan directo.

En esa ruta, refiere Dangote, tuvo fallos, algunos colosales, como cuando quiso emprender varios negocios textiles y la fortuna le dio la espalda.

Ahora, Dangote es parte de los Leones Africanos, como se le llama a un grupo de industriales y empresarios que buscan impulsar el desarrollo del continente. Él, como lo dijo recientemente en Harvard, se ha dedicado a la vez a fomentar las mejores prácticas empresariales y en sus consejos a los jóvenes emprendedores del país les pide agresividad para crecer sus negocios en sus propias tierras y quedarse ahí a pesar de los vendavales económicos, naturales o humanos.

En una tierra falta de grandes figuras globales, a Dangote se le da un trato de rockstar y cualquier cosa que le aflija puede cambiar el estado de ánimo de toda la nación. Eso fue evidente durante la serie de ataques terroristas de hace unos días por parte de varios grupos extremistas. En el caso de la crisis en un hotel de Malí, se corrió el rumor de que Dangote había sido parte de los rehenes de un grupo afín a Al Qaeda.

Dangote negó esta información pero sí reconoció que estaba en la capital, Bamako, solo que en otro hotel y no en el Radisson Blu. Al ver sus tuits, 180 millones de nigerianos respiraron con tranquilidad.

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