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Lunes , 16.07.2018 / 02:26 Hoy

Airbnb: competidor innovador y desleal

La plataforma para conseguir hospedaje ha tenido un fuerte despegue en México, pero enfrenta resistencia del sector hotelero formal.

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David Segoviano

Rosalio Vera descubrió por casualidad la plataforma de Airbnb cuando buscaba hospe­daje para un viaje de su hijo a Nueva York. Asegura que la plataforma de alquiler de casas y departamentos le ofreció una mejor tarifa que los hoteles de la Gran Manzana.

Tras una buena experiencia como usuario, en septiembre de 2015 decidió probar suerte como anfitrión e inscribir un inmueble de su propiedad en la colonia Roma en la Ciudad de México, con el que había tenido malas experiencias al rentarlo. Una hora y media después de publicarlo en Airbnb, tenía su primera reservación.

En seis meses, su inmueble en la calle de Campeche ha recibido cerca de 150 huéspedes de 8 países, los cuales, asegura, cuidan los inmuebles, pues buscan una buena calificación para seguir viajando. Los anfitriones también son calificados, lo que les permite tener más opciones para rentar sus inmuebles.

Para Vera, fotógrafo de profesión, la ex­periencia ha sido positiva y ya ofrece dos propiedades más, una de su yerno en la colonia Condesa y otra de un amigo en la Del Valle.

El departamento anunciado como “En el Corazón de la Colonia Roma”, es uno de los más de 32,000 inmuebles en Airbnb en el país, 5,000 de ellos en la Ciudad de México, el segundo destino con más opciones después de Playa del Carmen, que tiene 7,200.

Jordi Torres, director regional para Améri­ca Latina de Airbnb, asegura que desde su llegada a México en 2014, la firma ha crecido 227% anual en el número de viajeros (con cortes al 28 de febrero de 2015 y la misma fecha de 2016), así como un crecimiento de 140% en cuanto a número de alojamientos.

A nivel mundial, la plataforma fundada en 2008 por Brian Chesky (actual CEO), Joe Geb­bia y Nathan Blecharczyk en San Francisco, cuenta con más de 2 millones de propiedades disponibles en 191 países. En América Latina, Brasil es el principal mercado.

La oferta es variada. Hay departamentos y cuartos solos o compartidos, pero también hospedajes más exóticos. En Ámsterdam, la aerolínea KLM ofreció hospedaje en un avión, y el Acuario de París ofertó estadías en una habitación de vidrio sumergida en el estanque de los tiburones. Además, se pueden encontrar castillos, casas del árbol, molinos, caravanas y hasta tiendas de campaña.

Voces en contra

Al igual que otras alternativas de la economía colaborativa, como Uber, Airbnb ha encontrado resistencia en el mundo.

De acuerdo con el diario La Vanguardia, en 2015 los cerca de 9,000 barceloneses que alquilan sus inmuebles en Airbnb tuvieron ingresos superiores a 130 millones de dólares. Ante este escenario, la Generalitat de Barcelona, aprobó iniciar un proceso para que en un año haya un marco jurídico que regule prácticas de economía colaborativa.

En México, Rafael García, presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles, ha sido crítico y califica al servicio como com­petencia desleal para el sector, pues no se miden los estándares de calidad que sí tienen que acatar los hoteleros formales.

Al respecto, Jordi Torres responde que la firma está abierta al diálogo con las autoridades e industrias de todos los países donde operan.

“Entendemos bien que los nuevos esque­mas de comercio colaborativo rompen con las prácticas de las industrias tradicionales. Sin embargo, queremos resaltar que Airbnb no compite directamente con los hoteles, somos una oferta diferente que se adapta a viajeros de otro perfil, aquellos que buscan una expe­riencia conectada a la comunidad”, afirmó.

Los detractores de Airbnb alegan esta falta de regulación como un peligro para los usuarios. Alejandro Gutiérrez, quien tiene siete in­muebles disponibles en la plataforma, asegura que los protocolos de la firma garantizan la seguridad tanto de los huéspedes como de los anfitriones.

Él decidió sumar a su familia en esta ex­periencia y ofrece habitaciones en sus casas. Asegura tener una ocupación de 95%, y ha recibido visitantes de varios países y del in­terior de la República, y lo ve como un ne­gocio alterno, no una competencia desleal a los hoteleros.

Tanto Gutiérrez como Vera aseguran que reportan ante Hacienda sus ingresos y pagan los impuestos correspondientes, pues al rea­lizarse los pagos mediante tarjeta de crédito, y recibir los traspasos de Airbnb en una cuenta bancaria, deben hacerlo.

Las tarifas van cambiando de acuerdo con el día y la demanda. El pago se hace por tar­jeta de crédito y Airbnb deposita a los anfi­triones por PayPal. El éxito ha sido tal que otras plataformas que ofrecían servicio de reserva de hotel en línea, como TripAdvisor y Booking han sumado la renta de inmue­bles. Sin embargo, Vera, que utiliza las tres plataformas, asegura que 95% de sus hués­pedes llegan por Airbnb que además, cobra solo 3% de comisión, mientras que TripAd­visor llega a 15 y Booking a 30%.

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