Ahorro popular, el lado más oscuro del sistema

El sector financiero está compuesto por 4 mil 364 instituciones dividas en 25 ramos; 70 por ciento de estas entidades son sociedades de objeto múltiple no reguladas.

México

Aunque las autoridades financieras aseguran que el desfalco maquinado por Ficrea a sus ahorradores se trata de un caso aislado y que no pone en duda la fortaleza del sistema mexicano, en realidad es la punta del iceberg de los fraudes que están a la orden del día en el sector popular, sobre todo, en las cajas de ahorro.

Prueba de ello es el caso más reciente y sonado, cuando a inicios de este año la Caja 30 de Agosto, en Querétaro, que operaba sin autorización, cerró sus puertas de la noche a la mañana, dejando sin sus ahorros a entre 11 y 13 mil personas, cuyos recursos en total ascendían a más o menos 30 millones de pesos.

En el sistema financiero del país operan exactamente 4 mil 364 instituciones financieras en 25 sectores distintos, unas con mayor presión regulatoria que otras; sin embargo, analistas coinciden en que la atención está puesta en la banca y se deja de lado el sector del crédito y ahorro popular.

Del total de estas entidades, 70 por ciento son sociedades financieras de objeto múltiple no reguladas, las cuales, como su nombre lo indica, no son supervisadas por la autoridad financiera, dado que no pueden captar recursos del público; es decir, no hay ahorradores a los cuales puedan estafar.

No obstante, su actividad es susceptible a ser utilizada para el lavado de dinero, por ende, tienen la obligación de comprobar ante las autoridades financieras que cuenten con controles adecuados para evitar el blanqueo de recursos; para conseguir su certificación, además, deben emitir reportes mensuales al respecto.

Sin embargo, el verdadero problema está en las entidades que sí pueden recibir dinero del público aparte de los bancos, como son las sociedades financieras populares y, sobre todo, las sociedades cooperativas de ahorro, y préstamo, mismas que se han visto involucradas en múltiples casos de fraude en todo el país.

Este tipo de entidades, mejor conocidas como cajas de ahorro, surgieron a inicios de la década pasada, y aunque sus abusos no tienen tanta resonancia porque se instalan en su mayoría en lugares alejados, no son pocos los casos donde llegan, captan los ahorros de personas de bajos recursos y desaparecen.

Debido a la opacidad de este sector y a los lugares marginados donde operan, es imposible identificar cuántos fraudes han realizado; sin embargo, el Frente Único de Ahorradores Defraudados de Oaxaca calcula que son unas 300 mil las personas afectadas, de ellas 55 mil tan solo en el estado que representan.

Supervisión

Según el último dato del Fideicomiso del Fondo de Supervisión Auxiliar de Sociedades Cooperativas de Ahorro, Préstamo y de Protección a sus Ahorradores, en México hay 680 cajas, de las cuales 380 no están reguladas porque son de nivel básico, y en conjunto administran mil 722 millones de pesos de más de 266 mil ahorradores.

Lo anterior significa que cualquier día estas entidades financieras pueden desaparecer sin dejar rastro y llevándose el dinero de sus socios, mismos que al contrario de los clientes de las sociedades financieras populares, ni siquiera cuentan con un seguro que proteja sus recursos por 25 mil unidades de inversión, o bien, 130 mil pesos.

No obstante, el caso de Ficrea no es el único que durante este año ha involucrado a una Sofipo; a mediados de año, Caja Libertad puso a temblar a sus más de un millón 700 mil clientes, dado que su relación con los dueños de Oceanografía, —empresa que defraudó a Banamex—, la puso en la mira de autoridad por supuesto lavado de dinero.

Sin embargo, luego de una investigación que duró un mes, la CNBV deslindó a la entidad de cualquier operación considerada como ilícita, además de asegurar que tiene los recursos líquidos suficientes para hacer frente a retiros inesperados a favor de sus clientes y usuarios.

En 2011, unos 12 mil veracruzanos se dijeron víctimas de fraude por algunas cajas de ahorro que desaparecieron; en agosto de este año, en el municipio de Alto Lucero en Oaxaca, una caja llamada Finacred estafó a 120 personas de la tercera edad con 6 millones de pesos.

Un caso sobresaliente fue el reportado en junio pasado cuando la Caja de Ahorro Valle de Atlixco defraudó a 120 familias de migrantes de municipios de Puebla por más o menos 7 millones 600 mil pesos. Otro caso es el de 68 trabajadores estafados con casi dos millones de pesos por la caja que constituyó la empresa donde laboran, Impulsora Tlaxcalteca de Industrias.

Casos como los anteriores sobran en el país, inclusive en estos momentos tres grandes cajas de ahorro, Independencia, Progresa, Acrecenta y San Francisco, todas en Guanajuato, enfrentan problemas financieros, y de llegar a la quiebra afectarán a 53 mil socios que tienen ahorros por más de mil 300 millones de pesos.

Para evitar fraudes, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros recomienda siempre asegurarse que se trata de una caja autorizada y tomar en cuenta elementos de alerta como que se administrada por un solo dueño, aparezca de un día a otro, no dé contrato u ofrezca altas tasas de rendimiento.

El cochinito

-En cajas de ahorro los casos de fraude sobran, por ejemplo, en Monterrey la Caja de Ahorro Buenos Aires desfalcó con 29 millones 800 mil pesos a sus socios; en Acapulco se habla de seis cajas que defraudaron a más de 20 mil personas con casi 350 mdp.

-El 31 de marzo de este año venció el plazo que otorgó la nueva Ley para Regular las Actividades de las Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo, la cual instruyó a que cualquier caja de ahorro con activos superiores a los 12 mdp debía estar registrada, y autorizada; sin embargo, se olvidó de más de 300 cajas que trabajan con menos de 12 mdp y que atienden a más de 260 mil personas.



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