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Lunes , 24.09.2018 / 16:34 Hoy

Acecha embate fiscal a compañías de EU

Apple, Google, Microsoft y Cisco, entre otras, mantienen cuantiosas sumas en efectivo en otros países para eludir altos impuestos.

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Cuando el Congreso de Estados Unidos se reúna con un nuevo presidente en la Casa Blanca, después de las elecciones, un raro punto en común entre los dos partidos será la necesidad de reformar la tributación de las operaciones internacionales del país.

Google, Microsoft y Cisco, entre otras grandes firmas, acumularon enormes montones de efectivo en el extranjero, algunas veces por el impulso de trasladar las ganancias a jurisdicciones donde pagan menos impuestos y mantener el efectivo allí para escapar de las altas tasas impositivas de EU.

Apple, cuyo montón de dinero en el extranjero creció a cerca de 200 mil millones de dólares (mdd), se convirtió en el ejemplo de más alto perfil de este tipo de prácticas, presuntamente con un acuerdo fiscal preferencial que logró con Irlanda, que desató un desacuerdo entre Bruselas y el gobierno de Estados Unidos.

Esta semana, en un último esfuerzo para disuadir a la Comisión Europea de golpear a Apple con una demanda de miles de millones de euros de impuestos sin pagar, el Departamento del Tesoro de EU advirtió que Bruselas se convertía en “una autoridad fiscal supranacional”.

En total, las empresas de EU que no pertenecen al sector financiero acumularon 1.2 billones de dólares de efectivo en el extranjero a finales de 2015, de acuerdo con Richard Lane, analista de Moody’s. Más allá de Apple, las pilas de dinero más grandes que se dieron a conocer pertenecen a Microsoft, Cisco, Google y Oracle.

Estas, y otras compañías, tendrán mucho en juego, ya que los legisladores examinan la forma de alterar el tratamiento fiscal de las ganancias en el extranjero.

La Unión Europea se convirtió en el destino favorito de las empresas estadunidenses que buscan reducir sus cuentas de impuestos en EU, ya sea mediante acuerdos de impuestos, como el de Apple, con gobiernos nacionales o al trasladar su dirección a Europa a través de fusiones de “inversión fiscal”.

Las empresas no quieren repatriar dinero bajo la ley actual porque regresar a EU las ganancias en el extranjero desata una deuda fiscal hasta de 39 por ciento.

“Hay una diferencia de opinión con distintas personas sobre cómo solucionar esto, pero creo que todo el mundo está de acuerdo en que el sistema actual no funciona”, dijo Tim Cook, director ejecutivo de Apple, al Washington Post este mes. “Estoy optimista de que, en 2017, habrá una especie de reforma a los impuestos de las corporaciones”.

A continuación algunas de las posibles respuestas, y los debates en torno a ellas.

Penalizar los movimientos en el extranjero. Los planes de Hillary Clinton sobre la reforma tributaria para las empresas son superficiales en algunas partes, pero ella se muestra abiertamente hostil hacia las inversiones fiscales: acuerdos de fusión que las empresas de EU utilizan para trasladar su dirección fiscal a jurisdicciones que cobran menos impuestos al combinarse con un rival extranjero.

La candidata presidencial demócrata hará que sea más difícil para las empresas calificar para los beneficios de las inversiones fiscales y exigirá que los accionistas no estadunidenses sean propietarios al menos de 50 por ciento del grupo combinado, en comparación con solo 20 por ciento el día de hoy.

Clinton también quiere imponer un “impuesto de salida” sobre la inversión en empresas para asegurar que paguen más a las autoridades estadunidenses y quiere que sea más difícil para ellas participar en “earnings stripping” (deducibilidad de intereses pagados a empresas vinculadas), y hacer préstamos desde la oficina central en el extranjero a una filial en Estados Unidos con el fin de deducir los pagos de interés de las cuentas fiscales de EU.

Repatriar el efectivo en el extranjero. Muchos demócratas y republicanos están de acuerdo en querer alentar a las empresas estadunideses a repatriar el dinero que tienen en el extranjero. El presidente Barack Obama y Donald Trump sugirieron cobrar un impuesto de única ocasión sobre el dinero a una tasa baja con el supuesto de que al hacerlo se eliminará el gran incentivo de mantener el dinero en el exterior.

A principios de este año, Trump instó a un impuesto de única ocasión de 10 por ciento —una idea conocida como “consentimiento de repatriación” o “impuesto de transición”—, pero ahora eso desapareció de su declaración de política económica. Obama hizo una propuesta similar en febrero, sugirió una tasa de impuestos de 14 por ciento.

Usar el efectivo que llega a casa. Los planes anteriores para la repatriación se enfocaron en el despliegue del dinero para cerrar la brecha de inversión en infraestructura de EU. Obama, por ejemplo, sugirió que el impuesto de transición recaudaría 268 mil mdd durante 10 años para financiar infraestructura.

Si bien el impuesto de una sola ocasión sobre las ganancias en el extranjero puede darle un impulso a los ingresos del gobierno de EU, el aumento de dinero que llega a las autoridades será temporal. Por lo tanto, no se puede utilizar para financiar reducciones permanentes en las tasas de impuestos o en programas abiertos de gastos.

Clinton dijo que quiere cerrar los vacíos legales de los impuestos a las empresas con el fin de financiar un programa más grande de gasto en infraestructura en sus primeros 100 días. Su propuesta de infraestructura tendrá un valor de 275 mil millones de dólares durante cinco años.

Trump prometió gastar en infraestructura el doble de lo que propuso Clinton.

Terminar la tributación global. Estados Unidos es una de las pocas economías avanzadas que le cobra a sus compañías impuestos sobre el ingreso global y no solo a sus ganancias en casa. Junto con la alta tasa de impuestos del país, es un sistema que detestan las compañías.

Muchos republicanos aliados de las empresas estadunidenses quieren sustituir el sistema mundial con impuestos con una imposición “territorial” nacional. Sin embargo, al hacerlo, solo aumentarán el incentivo para que las compañías acumulen dinero en el extranjero.

Trump tiene un enfoque diferente. Quiere mantener el sistema mundial, pero quiere terminar con la prórroga de los impuestos sobre el ingreso que se obtienen en el extranjero y reducir la tasa impositiva máxima a 15 por ciento, con el argumento de que al hacerlo hará que Estados Unidos sea un lugar en el que las empresas se quieran quedar.

200 mil mdd

Capital que Apple tiene en el extranjero; presuntamente, logró un acuerdo fiscal con Irlanda

1.2 bdd

Efectivo acumulado de las empresas de EU que no pertenecen al sector financiero a finales de 2015, según Moody’s




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