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Sábado , 26.05.2018 / 23:04 Hoy

AB InBev va por Miller

La cervecera quiere a SABMiller para tener mayor alcance global. Esta es la más audaz de sus ofertas y el potencial de la fusión es de 275 mil millones de dólares

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Scheherazade Daneshkhu

Carlos Brito, presidente ejecutivo de Anheuser-Busch InBev, tiene un mantra: “Sueña en grande”.

Esa gran visión -que heredó de Jorge Paulo Lemann, el mayor accionista individual de AB InBev con 12.5% de participación- impulsó su negocio desde sus orígenes en Brahma, una pequeña cervecera brasileña, a su posición como la más grande del mundo, después de 25 años de adquisiciones atrevidas.

Pero la oferta informal del grupo para adquirir a su rival SABMiller es, por mucho, la más audaz a la fecha, por el tamaño como por la complejidad de una fusión potencial de 275 mil millones de dólares (mdd).

También representa la primera gran prueba para Alan Clark, presidente ejecutivo de SAB, que batalla para llenar los zapatos de su predecesor, el fallecido Graham Mackay, desde que tomó las riendas hace dos años.

Las cuestiones de competencia, las culturas de dirección tan distintas de las compañías, las incertidumbres que rodean a las empresas conjuntas de SABMiller, y el enorme tamaño de la cervecera que puede surgir, divide las opiniones de los analistas, banqueros y especialistas de la industria acerca de si alguna vez se podrá hacer una oferta.

La “Megacervecera” -como en la industria gusta llamar a la posible fusión- se busca por tres razones: el crecimiento de las ventas, la diversificación global y la ambición corporativa.

Las ventas mundiales de cerveza crecieron lentamente en los últimos años. Esto como consecuencia de la desaceleración económica en el mundo, pero también se debe a que la industria de la cerveza perdió clientes frente a otras bebidas. Sin embargo, la región de mayor crecimiento para la venta de cervezas es África, donde se encuentra el corazón de SABMiller -la compañía empezó como South African Breweries- y un continente en donde AB InBev casi no tiene presencia. Tan sólo África hace que SABMiller sea un objetivo atractivo.

En segundo lugar, aunque AB InBev es la cervecera más grande del mundo con una participación de mercado de 20%, sus ventas cayeron en el continente americano. Juntos, estos dos continentes, representan 70% de las ventas.

En América del Norte, AB InBev, tiene dificultades para aumentar las ventas de Budweiser, su cerveza insignia. En América Latina, las ventas en algunos de los países más grandes, incluyendo Brasil, se desaceleraron y parece probable que pierdan su efervescencia. Una unión con SABMiller hará a AB InBev más diversa globalmente, al darle acceso a los mercados sudamericanos en los que en la actualidad prácticamente no tiene presencia: Colombia, Ecuador y Perú.

Como señala la calificadora Fitch, una fusión AB InBev-SABMiller “creará un participante global, que puede aumentar la brecha con sus rivales Heineken y Carlsberg. Estará expuesto a un alto crecimiento y a mercados rentables y sólo requerirá desinversiones limitadas con relación a mercados coincidentes”. Sin embargo, los problemas de competencia que plantean algunas de estas superposiciones en estos países y el estatus de las diversas empresas conjuntas que tiene SABMiller son la parte más incierta de la transacción propuesta.

SABMiller tiene una participación de casi 30% en el mercado de cerveza de EU por medio de MillerCoors, su empresa conjunta con Molson Coors. También tiene una participación del mercado de cerveza de 23% en China a través de su empresa conjunta con China Resources Enterprise. AB InBev actualmente tiene una participación de 15% en el mercado chino. Los analistas creen que las ventas, o compras de los socios de las empresas conjuntas son inevitables.

Trevor Stirling, analista de Bernstein, dice: “Es casi seguro que el Departamento de Justicia de EU insistirá en la venta de la participación de SAB en MillerCoors en EU. Y ABI posiblemente también tendrá que vender la participación de 49% que tiene SAB con CR Snow en China”.

Pero la mayor incertidumbre está en África, donde SABMiller dirige gran parte de sus operaciones de cerveza a través de empresas conjuntas, con la francesa Castel. Si AB InBev compra SABMiller, probablemente Castel se retire, lo que hará que África sea una parte mucho menos atractiva del negocio, a menos que AB InBev pueda lograr garantizar un acuerdo con Pierre Castel, el director de 89 años de edad de la empresa francesa de propiedad privada.

También hay aspectos complejos que no se relacionan con la cerveza. SABMiller es una gran embotelladora de Coca-Cola, y el año pasado aumentó el tamaño de sus operaciones en el sur de África con la compañía estadounidense de refrescos. Sin embargo, AB InBev tiene acuerdos de embotellado con su rival PepsiCo. Una unión puede hacer imposible mantener las dos relaciones, y el grupo combinado probablemente favorezca a Coca-Cola, en parte porque Warren Buffett es tanto un accionista importante de Coca-Cola y es co-inversor con Lemann y sus socios brasileños en 3G, el grupo de capital privado que es dueño de varias empresas estadounidenses de alimentos, como Kraft y Heinz.

Finalmente, está la preferencia de AB InBev de hacer acuerdos como una forma de expansión. Aunque los brasileños tienen un buen historial de crecimiento orgánico en algunos mercados, demostraron una capacidad para reducir los costos y aumentar los márgenes de utilidades en las empresas que adquirieron, una habilidad que les ganó seguidores entre los inversores, incluyedo a Buffett.

Al parecer Brito juzgó que ahora es el momento adecuado para otra gran adquisición, y a menudo ha declarado su preferencia por invertir en cerveza o “casi cerveza” frente a otros tipos de bebidas.

En promedio, la cervecera con sede en Bélgica se embarca en un gran acuerdo de adquisición cada cuatro años, la más notable, la adquisición de la estadounidense Anheuser-Busch, propietaria de Budweiser, por 52 mil mdd en 2008.

Su último acuerdo de tamaño considerable -la adquisición de Grupo Modelo de México, por 20 mil mdd- fue hace tres años y pagó la deuda que utilizó más rápido de lo esperado.

Sin embargo, la oferta de SABMiller llega en un momento de cambio en el sector de la fabricación de cerveza. Los bebedores jóvenes y millennials en los mercados de occidente se rebelan en contra de lo que perciben como una cerveza insípida de las cervecerías multinacionales, y en su lugar impulsan el crecimiento de las cervezas artesanales, que ahora es el segmento de mayor crecimiento en la industria. Si bien sólo hay un pequeño grupo de operadores fabrican las marcas más grandes del mundo, hay miles de pequeñas cervecerías que elaboran cerveza artesanal, en Europa y en EU.

Tanto SABMiller como AB InBev intentan comprar empresas de cerveza artesanal, para captar ese cambio, pero el reto de las artesanales seguirá incluso si se fusionan las dos mayores cerveceras.

Spiros Malandrakis, analista de Euromonitor, dice: “A medida que el movimiento artesanal solidifica su posición como una fuerza clave que altera el sector de la industria de la cerveza y el alcohol, la consolidación corporativa tal vez ofrezca las últimas gotas de intoxicación del mercado de valores, pero seguirán siendo irrelevantes en las calificaciones que les dan los millennials que buscan alternativas a lo que ofrecen las grandes cerveceras”.

Si en algún momento surge la combinación de AB InBev- SABMiller, Brito y sus colegas seguramente necesitarán todas sus capacidades administrativas de las que se enorgullecen. “La forma como construimos nuestra compañía siempre ha sido con esta insatisfacción constante sobre nuestros resultados y nuestros logros… así que nunca estamos contentos en dónde estamos”, dijo Brito a FT en mayo. “Siempre pensamos que podemos hacer más”.


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