Yamaha incursiona en las motos de autoconducción

El segundo mayor fabricante de motocicletas del mundo cree que tomará al menos una década llevar esa tecnología a los vehículos de dos ruedas.
Motocicleta diseñada por la empresa japonesa.
Motocicleta diseñada por la empresa japonesa. (Jean Francois Monier/AFP)

Tokyo

Yamaha Motors busca llevar la tecnología de autoconducción a las motocicletas, aprovechando el conocimiento que tiene Silicon Valley, en medio de su tercer gran intento de irrumpir en el mercado automotor.

Si bien la carrera por los coches de autoconducción va adelantada, el director ejecutivo del segundo mayor fabricante de motocicletas del mundo cree que tomará al menos una década llevar esa tecnología a los vehículos de dos ruedas.

Yamaha empieza con inversiones modestas hasta de 20 millones de dólares en Silicon Valley, donde creó una compañía en el verano pasado para buscar lo último en tecnología de los vehículos autónomos, la robótica y los drones.

En febrero invirtió 2 millones de dólares en una startup estadunidense de nombre Veniam para aprovechar su conocimiento en los vehículos conectados.

“No es una sensación de crisis, pero quiero asegurarme de que nos vamos a mantener a la vanguardia en la carrera”, dijo a Financial Times el director ejecutivo, Hiroyuki Yanagi.

Hasta el momento los esfuerzos de Yamaha en los vehículos autónomos implican que un robot humanoide, de nombre Motobot, conduzca la motocicleta. Pero Yanagi no imagina una motocicleta totalmente autónoma.

“Nuestro objetivo actual es ver la forma en que podemos ayudar al conductor. Los motociclistas se pueden enfocar más en la seguridad si la máquina que manejan se vuelve autónoma y se puede utilizar inteligencia artificial para la selección de caminos”.

Lo más cerca que se encuentra Yamaha de crear un sistema de asistencia para el conductor es la R1, su motocicleta de carreras de gama alta más reciente, a la que se le instalaron sensores y tecnología para controlar los derrapes, los frenos y otros movimientos.

Yamaha se une a cientos de empresas japonesas que tienen presencia en Silicon Valley para adaptarse a un cambio hacia los vehículos autónomos y sin conductor.

Toyota gasta mil millones de dólares en un instituto en Silicon Valley. La segunda mayor empresa de empleo de Japón, Recruit Holdings, también se llevó a expertos de Google para crear un laboratorio de inteligencia artificial en la zona.

Pero los consultores que asesoran a los grupos japoneses dicen que a menudo son lentos para tomar las decisiones de inversión, y que muchos entran a Silicon Valley sin una idea clara del tipo de tecnología que buscan. El último empuje de Yamaha se da ahora que la empresa busca lanzar un vehículo de pasajeros de dos plazas en Europa en 2019.

La entrada en los vehículos de cuatro ruedas se debe al deseo de Yanagi de crear una nueva operación que aumente los ingresos más allá de las motocicletas y los botes.

Los intentos anteriores de la empresa japonesa para entrar al mercado automotor fracasaron, y los analistas cuestionan la viabilidad de hacer una apuesta tan costosa en un momento en que la demanda de motocicletas disminuye en los mercados emergentes.

20 mdd

Inversión inicial de Yamaha en su proyecto de Silicon Valley para diseñar motocicletas que se manejan con autonomía.

 2 mdd

Capital invertido en una starup para aprovechar sus conocimientos.

 Mil mdd

Gasto de Toyota en su propio instituto en Silicon Valley.