Las invitamos al banco

En México persisten los rezagos en inclusión financiera. Lograr una mayor cantidad de mujeres en el sistema permitirá un paso más en la igualdad de circunstancias.
Al tener menos acceso a productos bancarios a través de su vida, las mujeres se endeudan más y esto afecta el final de su vida financiera.
Al tener menos acceso a productos bancarios a través de su vida, las mujeres se endeudan más y esto afecta el final de su vida financiera. (Foto: Shutterstock)

Cada día hay más mexicanos bancarizados; 61% de los adultos, según la encuesta del 2014 del Global Findex del Banco Mundial, forman parte del sistema financiero. Y en este dato se encuentran los segmentos de la población tradicionalmente excluidos como las mujeres y las personas con bajos ingresos que reportaron tener al menos una cuenta en el sistema bancario. Esto es un primer paso para la inclusión financiera; sin embargo, el organismo internacional apunta que solo estará completa cuando la población incluida reciba todos los beneficios de los productos y servicios financieros.

Las mujeres, en particular, tienen todavía un mayor rezago en la inclusión financiera que los hombres, los dos están cerca de 39%, según el Banco Mundial, pero en el caso femenino la presencia es inferior.

Ursula Heimann, socia directora de Solliv, despacho enfocado a la inclusión y educación financiera en México, explica que en el tema de inclusión financiera existe también la inequidad de género, pues las mujeres no están en el sistema financiero en proporción a su presencia en el total de población del país equivalente a 51.5%.

De ahí, la importancia, dice la especialista, de abordar el tema de acuerdo con la participación de la mujer en la sociedad mexicana, ya que ellas además tienen una esperanza de vida superior (77 años) en comparación con los hombres (72 años). Se debe entonces, “visualizar una estrategia especial para ellas”, comenta.

Freddy Domínguez, cofundador y director general de ComparaGuru.com opina que en América Latina persiste el atraso histórico de un menor protagonismo de las mujeres en la actividad económica. Solo en México, del total de la Población en Edad de Trabajar (PET), de más de 89 millones de habitantes, según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS), 52.5% son mujeres, pero la ocupación de ellas es del 38%.

Por esta exclusión de las mujeres en la economía y de los servicios financieros, las finanzas de este segmento de la población son más vulnerables en comparación con el sexo opuesto, agrega Domínguez, y continúa “las mujeres no tienen acceso al crédito formal y terminan endeudándose con mecanismos a tasas de interés más altas que el hombre, lo cual las pone en desventaja”.

Sin embargo, este problema no se ve tanto en las generaciones jóvenes como en los segmentos de 45 y 50 años donde la diferencia con los hombres es abismal. “Esta situación es preocupante porque a todos los rebasa en la solución y por ello se requieren políticas públicas que mejoren la igualdad entre hombres y mujeres”, explica Domínguez. Desde su punto de vista, en México todavía se da poca importancia al tema, lo cual es preocupante porque se genera una espiral viciosa: “la mujer no tiene acceso a los servicios financieros y no puede salir adelante porque no tiene los servicios financieros”.

Elaborar una regulación para anexar a toda la población adulta al sistema financiero no está dentro de las más altas prioridades de los actores involucrados (gobierno, legisladores e instituciones financieras), comenta Domínguez.

Heimann menciona que si bien en México hay tendencias favorables en pro de la inclusión financiera porque existen países donde la situación está peor, falta mucho por hacer al interior. Aclara que “hay que definir objetivos claros y entonces diseñar políticas públicas junto con las instituciones financieras y educativas”, además de fomentar el acceso de las mujeres al fondo de ahorro para el retiro para garantizar una vida más digna en su tercera edad. “Siendo muchas veces cabeza de familia, las mujeres y sus hijos, entonces, están en un estado de indefensión”.

Por su parte Alejandro Puente Barrón, director ejecutivo de relaciones externas y responsabilidad social corporativa de Gentera, holding de Compartamos Banco, opina que la falta de inclusión financiera de la mujer se debe a temas sociales, geográficos o a la escasez de productos adecuados a sus necesidades e incluso la inexistencia de un canal para realizar transacciones.

“Para tener inclusión financiera integral no solo se necesitan canales de acceso sino productos adecuados y metodologías que faciliten la generación de escala en poblaciones con bajo o nulo acceso a servicios financieros y sobre todo de forma conveniente”.

Avances sí, pero sin rapidez

Si bien Ursula Heimann, Freddy Domínguez y Alejandro Puente Barrón coinciden en que hay atrasos en el área de inclusión financiera en diversos sectores de la población, María Fernanda Trigo, directora general para el acceso a servicios financieros de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) comenta que, términos generales, hay avances en el país.

Explica que en la encuesta del Global Findex de Banco Mundial levantada en 2014, se nota un mayor número de adultos con cuentas formales; “39% de los hombres y mujeres dijeron tener una cuenta formal”. De acuerdo con dicho informe, la brecha entre hombres y mujeres se está cerrando, pues en el 2012 la diferencia era mayor: 32% de los hombres encuestados tenía una cuenta contra 23% de las mujeres.

Trigo resalta que en las ciudades y en las zonas rurales son más las mujeres que tienen una cuenta formal, debido a la oferta de microcréditos y Sociedades Financieras Populares (sofipos).

En el crédito es similar el balance entre hombres y mujeres, no así en seguros donde existe una mayor diferencia porque en general solo 24% de la población cuenta con un tipo de seguro, dice Trigo.

Un elemento que ayudó fue la bancarización de las nóminas, añade la funcionaria de la CNBV, sin embargo, en este renglón aclara que las mujeres tienen una presencia menor porque trabajan principalmente en el sector informal o son amas de casa.

Trigo destaca que para ir avanzar en el tema se necesita trabajar con canales como las financieras de microcréditos y las sofipos que entienden que la atención del género implica estrategias diferentes.

Al ser la inclusión financiera un derecho de todos los mexicanos, comenta que el Consejo Nacional de Inclusión Financiera (Conaif) está diseñando una política nacional de inclusión financiera para guiar las acciones a los segmentos excluidos. El Conaif solo espera los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera para definir la política pública de inclusión y pasar a la acción y definición de metas.

Necesarios productos “a la medida”

Alejandro Puente Barrón de Gentera señala que las mujeres requieren de un producto financiero y una oferta integral que ayude a una inclusión integral.

Es importante lograr la inclusión financiera de las mujeres dándoles acceso a más productos financieros, como fondo de ahorro para el retiro, crédito, seguros, y más, dice Heimann, porque las mujeres empresarias se financian menos con crédito formal y más con su ahorro propio o de la familia, lo que deriva en un menor conocimiento de los productos financieros y en limitaciones para acrecentar sus negocios.

Además, se requiere una educación de cómo usar los productos para generar autoconfianza en que ellas pueden tomar decisiones monetarias adecuadas. El interés existe.

En el caso de Gentera más de 80% de los clientes son mujeres emprendedoras cuyas actividades productivas son el motor de desarrollo social y económico de su familia y comunidad. Compartamos Banco, desde su nacimiento en el 2006, ha tenido el enfoque de trabajar por la inclusión financiera en la base de la pirámide social, resalta Puente Barrón. Actualmente esta institución tiene 2.8 millones de clientes de los cuales 88% son mujeres. Más de 75% de su cartera está integrada por productos de crédito enfocados a las mujeres y cuentan con 4 millones de pólizas de seguro.

La encuesta del Global Findex, el Banco Mundial insiste en que es importante generar un entorno regulatorio propicio para expandir la adquisición de cuentas, tales como otorgar licencias para corresponsales bancarios y no bancarios, solicitar la apertura de cuentas con expedientes simplificados, requerir que se ofrezcan cuentas básicas o con bajas comisiones y permitir el desarrollo de nuevas tecnologías enfocada a la base de la pirámide de la población.

Por lo pronto, “se espera que derivado de los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera del 2015, se empiece a trabajar de manera diferenciada en el segmento de las mujeres (por edad, región, nivel salarial, educativo, etc.) para tener mayores avances”, dice Heimann

Las mujeres pueden contribuir de forma importante a la economía del país ya que por lo general son “buenas ahorradoras” y “pagadoras de crédito” dicen algunas instituciones como Gentera, lo cual además tendría un factor positivo para la estabilidad del sistema financiero.