Vinos sin fronteras

Las regiones vitivinícolas pueden cambiar sus lealtades políticas cuando quieren, o cuando se les impone. Uno de los ejemplos más crueles de Europa se encuentra a lo largo de la frontera de Italia ...

La frontera serpentea a través de esta región montañosa que fue el resultado de los Tratados de Paz de París firmados en febrero de 1947. Se trazó con mucha rapidez y se instituyó en sólo 24 horas el 16 de septiembre. Posteriormente, la frontera se cerró durante siete años. Dividió a las familias y sus tierras, dividió cementerios e incluso casas.

La herida comenzó a sanar con la adhesión de Eslovenia a la Unión Europea en 2004; La incorporación de Eslovenia a la zona Schengen en 2008 hizo que el cultivo en la frontera fuera más fácil.

Una serie de productores en Collio y Brda hicieron vino de mezcla de la fruta cosechada en ambos lados de la frontera para celebrar, la más conocida es Vecchia Contea de Silvio Jermann. De hecho, a muchos les encantaría hacerlo más seguido, unificar a Collio y Brda bajo una denominación de vino única transfronteriza. “Ese es mi sueño”, dice Stefano Bensa de La Castalleda en la Oslavia Italiana, pero dice que hay poca voluntad política en ambos lados para que esto suceda. “Odiamos esta frontera”, dice de Movia, quien vive en Eslovenia, aunque casi la mitad de sus viñedos se encuentran en Italia. Entonces le da unos golpecitos a su cabeza. “Este es el lugar donde la frontera tiene que desaparecer primero”.

Los vinos más antiguos y gratificantes de Collio y Brda son blancos dorados basados en la variedad Ribolla Gialla (o en esloveno, Rebula): pueden oler a queso, hongos, paja, o miel, y parecen tener un sabor plano y aletargado al principio. Sin embargo, después viene un conjunto de aromas y sabores irresistibles junto con una gran aptitud gastronómica.

“Para mí”, dice Marjan Simcic, “este es la esencia pura de nuestra tierra. La variedad en sí es neutral, pero los vinos tienen el olor de la tierra después de la lluvia, cuando el sol sale de nuevo y la lluvia se evapora”. La tierra distintiva en la que piensa Simcic se llama opoka, en esloveno y ponca en italiano, se deriva de una mezcla de esquisto y arenisca conocida como flysch, y común tanto en Collio como en Brda.

Otras dos variedades de uva blanca no menos distintivas que se encuentran aquí son la Malvasia, otro blanco almendrado saqueado de las antiguas despensas de los Habsburgo; y la variedad que en la actualidad se conoce como Friulano. Esta es la misma que el Sauvignonasse de Chile, un blanco fresco amaderado que aquí alcanza una nobleza que no se logra en ningún otro lugar.

También encuentras Chardonnay, Sauvignon Blanc, Merlot y Pinot Grigio (Sivi PInot en eslovenio), y puedes pensar que estos son los intrusos internacionales modernos. No todos. Llegaron con el ejército napoleónico a principios del siglo XIX como parte de los “ocho años de iluminación” que se asocia con el Reino de Italia de 1805 a 1814, y que ahora califican como autóctonos.

La región también se especializa en un conjunto de vinos de naranja experimentales que casi llegan al límite (vinos hechos con uvas blancas que se fermentan con sus cáscaras) y vinos fermentados en ánforas, de los cuales los oscuros, nada extravagantes, meditativos blancos dorados de Josko Gravner son los ejemplos más conocidos.

Un grupo de seis productores en la zona más oriental de Colio de Gorizia se especializan en Ribolla, Malvasia y otras variedades de estilos y profundidades de contacto con la cáscara, que dan una pista visual por el espectro de los colores de oro profundo y rojizo ámbar. El aroma y sabor salado conocido como umami ya es parte del repertorio sensorial; el inconveniente es que los bajos o nulos niveles de azufre pueden dejar a esos vinos con un olor oxidado y a sidra.

Todos estos experimentos, muchos de los cuales tienen que ver con un viaje de regreso al lejano pasado de la fabricación de vinos y a la búsqueda de una especie de serenidad histórica perdida, ¿habrían ocurrido si Collio y Brda estuvieran en otro lugar, uno sin problemas de identidad? Varios productores (especialmente los de nombres eslovenos que viven en Italia, pero que también incluyen a los del lado esloveno) confesaron que este alejamiento y lucha en su pasado los dejó con un hambre para cuestionar todas las divisiones y fronteras, incluyendo las que habitualmente separan las variedades y estilos del vino. El resultado, hoy en día, es una escena de vino transnacional única de complejidad gratificante, y un bonito conjunto de colinas que por fin se puede cruzar libremente.