Uber recluta expertos de la política para encarar regulaciones

El grupo para solicitar transporte integra a antiguos reguladores a su equipo, en un esfuerzo para superar los retos.
La compañía es la mayor "startup" de Silicon Valley.
La compañía es la mayor "startup" de Silicon Valley. (Rafael Marchante/Reuters)

San Francisco

Uber es la mayor startup de Silicon Valley, recaudó más de 10 mil millones de dólares (mdd) de los inversores y tiene una valoración de 62 mil 500 mdd. Pero la compañía para solicitar transporte también se ganó una reputación de pisotear las objeciones de los reguladores, taxistas y políticos, cuando las hay.

Ahora, la empresa cambia su enfoque y crea una junta de políticas con antiguos pesos pesados políticos para que ayuden a la compañía a navegar las impugnaciones regulatorias de una manera más suave.

La medida se produce en un momento crítico para Uber, cuando los países empiezan a implementar las legislaciones para solicitar transporte que regirán en el futuro. Entre los ocho miembros de la junta se encuentra Neelie Kroes, ex comisionada europea de competencia y reguladora de telecomunicaciones, y Ray LaHood, ex secretario de Transporte de Estados Unidos.

“La empresa no siempre fue buena para dejar en claro que queremos regulaciones”, dice David Plouffe, miembro del consejo de Uber. “No necesitamos una desregulación, más bien necesitamos regulaciones modernas”; es decir, reglas que no controlen el número de conductores o el precio por los viajes.

Plouffe, ex asesor del presidente Barack Obama, se unió a Uber en 2014 para darle forma a las políticas y estrategias.

Para Uber, que opera en 68 países, la incertidumbre regulatoria es uno de los obstáculos constantes que tiene que superar antes de presentar una eventual oferta pública inicial. Muchos otros aspectos del negocio ya están en su lugar, por ejemplo, el año pasado se volvió rentable en las grandes ciudades de EU, pero las batallas con las políticas continúan.

En los últimos dos años se aprobaron regulaciones para compartir transporte en Filipina y partes de Australia, México e India. En América del Norte, más de 50 ciudades tienen leyes para compartir transporte, entre ellas Miami y Toronto, que esta semana las aprobaron. Sin embargo, ciertos servicios de Uber siguen prohibidos en un grupo de países, como Alemania Francia y Corea del Sur.

Uber espera que la junta de políticas, que se reunirá por primera vez esta semana, le ayudará a dar dirección para superar esos retos. Además de Kroes, y Lahood, los miembros incluyen a Roberto Dañino, ex primer ministro de Perú, y la princesa Reema Bandar al-Saud, defensora del empleo y movilidad para las mujeres en Arabia Saudita.

“Lo más importante para Uber es tratar de lograr que aumente su legitimidad”, dice Robert Atkinson, fundador y presidente de información de Technology and Innovation Foundation, un grupo de expertos con sede en Washington. “En algunos círculos se le considera una especie de startup deshonesta de Silicon Valley”. EL nombramiento de estas “eminencias grises” (consejeros sin un cargo oficial) puede ayudar, agregó. “Tal vez no sean de ayuda en todos los lugares donde Uber tiene desafíos... pero creo que, seguramente, hasta cierto grado allanarán el camino”.

No a todo el mundo le convence, y señalan que a los miembros de la junta se les va a compensar con acciones de Uber. “Es algo muy parecido a un equipo de superestrellas de distinguidos ex responsables de políticas cuyas opiniones tendrán peso”, dice Ben Edelman, profesor asociado de la Escuela de Negocios de Harvard. “Pero el impacto de sus opiniones necesariamente se van a templar por un escepticismo compartido por los evidentes incentivos financieros que obtendrán para jalar la línea Uber”.

Esta semana el consejo tuvo su primera junta y sugirió que la empresa tome un enfoque con más tacto hacia los mercados locales, en contraste con el patrón tradicional de Uber de entrar primero y comprometerse con los reguladores después.

“Una cosa que les aconsejé, antes de entrar al mercado, mejor preparen el terreno”, dice Daniño, y comparó el proceso con la minería. “En la industria minera no se sueña con entrar a un lugar sin primero saber quiénes son los grupos de interés, hablar con ellos, escucharlos y comprender sus necesidades... creo que ese es el camino para el futuro de Uber”.

La forma como se compone la junta también destaca que Uber encontró un sorprendente aliado en su batallas regulatorias, las autoridades de competencia. Tres de los ocho miembros son ex jefes de competencia en sus respectivos países, incluido Allan Fels en Australia, Gesner Oliveira de Brasil y Kroes.

Las autoridades de competencia ya le otorgaron a las empresas para compartir vehículos varias victorias de políticas en sus batallas con el sector de taxis. En México, varias ciudades reconocieron los servicios para compartir transporte después del estímulo de los reguladores. En Londres, la autoridad de Competencia y Mercados se opuso a las reglas que restringen las aplicaciones para compartir transporte. En España, donde Uber detuvo la mayor parte de sus servicios debido a las regulaciones, la autoridad de competencia impugnó esas reglas.

Otros miembros de la junta de políticas dicen que las regulaciones federales pueden ser inminentes en EU, donde las leyes para compartir transporte ya existen en más de 30 estados.

Atkinson dice que es probable que Uber tenga que aumentar sus equipos de políticas y cabildeo a medida que profundice su colaboración con los reguladores.

68

Número de países en los que la empresa de transporte opera.

62,500 mdd

Valoración monetaria de la compañía.

50

Ciudades de América del Norte que tienen leyes para compartir transporte.