Trump, en trayectoria de colisión con China

La decisión de buscar una pelea contra el gigante asiático es la mayor sorpresa desde que ganó la elección.
El presidente electo desató polémica por hablar por teléfono con la presidenta de Taiwán.
El presidente electo desató polémica por hablar por teléfono con la presidenta de Taiwán. (Johannes Eisele/AFP)

La mayor sorpresa desde la victoria electoral de Donald Trump es su decisión de buscar una pelea con China. Ni una vez durante su campaña mencionó a Taiwán. Sin embargo, de repente, ahora existe una amenaza sobre la política estadunidense de “una China”, un cimiento en el inestable orden mundial actual.

Pekín hasta el momento decidió culpar a la astucia de Taiwán por la llamada entre Trump y su contraparte taiwanesa. Los medios estatales chinos dicen que el presidente electo es “tan ignorante como un niño”. El domingo, China acordó regresar un dron submarino que incautó de un buque de la marina de EU. Trump afirmó que lo robaron, China lo acusó de “exagerar” el incidente.

La próxima vez es poco probable que Pekín lo suelte tan fácilmente. Sin darse cuenta, parece que el electorado de EU abrió la puerta a una nueva guerra fría en la que la mano de Estados Unidos es mucho menos fuerte de lo que era la primera vez.

Una de las razones por las que EU ganó la original fue su capacidad de alejar a China del bloque soviético. La distensión entre el Richard Nixon de EU y Mao Zedong de China en 1972 sentó las bases de la división en las relaciones de China y la Unión Soviética y debilitó el atractivo mundial de Moscú.

Trump tiene planes de hacer lo contrario. Su fuerte retórica contra China se refleja solo con su cálida apertura hacia Rusia de Vladimir Putin. Aún queda por ver qué ganancia estrategia podrá obtener Trump al hacer acuerdos con Rusia, un país que fomenta la democracia no liberal en Europa y que tuvo un papel central para ayudar a Trump a derrotar a Hillary Clinton.

Pero el antagonismo de Trump hacia China es una apuesta sin un aspecto positivo. Evitar un conflicto entre EU y China necesitará una destreza nixoniana. Trump no es Nixon. A pesar de todos sus abusos a las leyes nacionales, Nixon era un dedicado estudioso de los asuntos globales que surgían del ajedrez geopolítico mundial. Trump es un neófito de 70 años de edad sin interés en llenar los vacíos que tiene de conocimientos. Desdeña los resúmenes informativos diarios de inteligencia porque son demasiado aburridos.

De los asesores de Trump ninguno se parece a Henry Kissinger, quien fue el arquitecto en jefe de la política de una China que Trump amenaza con deshacer. Los principales nombramientos de Trump reflejan tanto sus intenciones contra China como a favor de Rusia.

Michael Flynn, el teniente general retirado quien desempeñará un papel clave como asesor de seguridad nacional de Trump, cree que China está en alianza con ISIS y otros grupos terroristas islamistas para derrotar a EU. Lo cual es una ficción impresionante. Antes de unirse a la campaña de Trump, Flynn creía que Rusia era parte del mismo eje contra EU. Desde entonces abandonó la línea dura contra Rusia y la cambió por la admiración trumpiana.