Transporte marítimo de Grecia teme por las medidas impositivas

El cambio de régimen tributario que perfila el gobierno de Alexis Tsipras ante el rescate pone en alerta al sector.
Los traslados de contenedores en El Pireo.
Los traslados de contenedores en El Pireo. (Petros Giannakouris/AP)

El Pireo

En la pared de su oficina que cuenta con vistas al activo puerto de El Pireo, George Xiradakis montó la proa desgastada del bote de pesca de su madre, y debajo de ella se encuentra la imagen descolorida de ella mientras transporta una captura sensacional: un mero de 23 kilogramos.

Para Xiradakis, consultor naviero y antiguo marino mercante, los preciados objetos simbolizan la relación duradera entre los griegos y el mar, y cómo ésta corre de generación en generación. “Tenemos agua salada en nuestra sangre”, dice con orgullo.

La vital industria marítima de Grecia logró mantenerse a flote a través de seis años de crisis económica, y el transporte marítimo comprende 7.5 por ciento de la producción económica del país. Grecia controla 19 por ciento de los transportes marítimos de carga a granel seco y casi una cuarta parte de los buques petroleros, la flota mercante más grande del mundo.

Pero en El Pireo, el centro del imperio del transporte marítimo de Grecia, el ambiente se torna oscuro. Aumentan los temores de que una industria que, junto con el turismo, fue uno de los pocos éxitos económicos recientes de Grecia esté bajo la amenaza de la presión de un gobierno con problemas de liquidez que busca ampliar su base fiscal.

Bajo la presión de los acreedores internacionales, el gobierno de izquierda de Alexis Tsipras, el primer ministro griego, volteó su mirada hacia el sector que para ellos personifica a una élite de magnates playboys que disfrutaron de ventajas políticas y financieras.

En los planes que se entregaron la semana en Bruselas, Atenas propuso el aumento en el impuesto sobre el tonelaje y “eliminar gradualmente los tratamientos fiscales especiales para la industria naviera”. Esto ocurrió días después de que Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, exigió “una mayor justicia social (en Grecia) y desafiar los intereses creados, como eliminar los tratamientos fiscales favorables para los navieros”.

La industria de transporte marino de Grecia está sujeta a un impuesto sobre la capacidad de tonelaje de la flota y no sobre las utilidades, una práctica común a escala internacional. El movimiento para cambiar a un sistema que grava las utilidades será largo y complicado, un aumento al impuesto por tonelaje se ve como el probable enfoque inicial de Atenas.

Para Xiradakis, que se especializa en acuerdos financieros para la industria marítima, no queda claro lo que va a significar exactamente para la industria, pero señala que todo el mundo tiene un plan B para trasladarse a otra jurisdicción, como el Reino Unido, Chipre o Malta.

“Cuando los navieros se reúnen ahora, dicen: ‘Entonces, ¿adónde te vas a cambiar?’”, señala.

Para Tsipras, la industria naviera plantea un dilema político. Llegó al poder en enero con la promesa de obtener más impuestos de las élites del país y de los “oligarcas”. Pero también tiene que caminar sobre una línea muy delgada para poder obtener más dinero de las grandes compañías de transporte marítimo sin ahuyentar a un sector vital que es responsable —directa e indirectamente— de cerca de 200 mil puestos de trabajo bien remunerados.

Para complicar las políticas todavía más, los jefes navieros de Grecia también se quejan de que la Unión Europea recibió una fuerte presión de cabildeo de la industria marítima alemana, la que, dicen, presionó por los cambios fiscales para que le pongan trabas a sus rivales griegos.

La Unión de Armadores Griegos, que representa a la industria, insiste en que si bien sus miembros no tienen ningún deseo de salir, otros países de la Unión Europea los alientan a hacerlo.

En declaraciones de la semana pasada, Theodore Veniamis, presidente de la unión, también arremetió contra el momento, dijo que la industria es particularmente vulnerable en este momento debido a la debilidad general en el sector mundial de carga. Dijo que la prioridad debe ser “salvaguardar y fortalecer todavía más la competitividad de la flota griega”.

Cualquier compañía naviera griega que salga tal vez no tenga que hacerlo lejos, y con su cercanía, Chipre se presenta a sí misma como un destino de primera para que ellos puedan establecerse. Thomas Kazakos, director general de la cámara de la industria de transporte marítimo de Chipre, a quien se citó que dijo a los medios este mes que algunos propietarios navieros griegos investigan sobre el régimen fiscal de Chipre.

Michael Bodouroglou, presidente ejecutivo de Paragon Shipping, una compañía con sede en Grecia, que cotiza en Estados Unidos y transporta carga seca a granel, dice que no entiende porqué de repente la Unión Europea presiona por impuestos más altos para la industria naviera griega. Si se les imponen impuestos más altos que a sus pares internacionales, dice, se pondrá en peligro la única área de la economía que pude estimular el crecimiento y permitir que el país pague su deuda.

“Es el único sector donde nuestro país destaca y sería una pena perderlo” dice.

Los magnates navieros griegos también se enfurecen por las acusaciones de que tienen poco compromiso con su país de origen. El año pasado acordaron pagar 420 millones de euros de impuesto adicional por tonelaje en el periodo hasta 2017.

“No le decimos no a los impuestos, solo que a la industria de transporte marino se le debe gravar con cuidado”, dice Xiradekis. “Si el impuesto sobre el tonelaje se va a unos niveles desproporcionados, las compañías se verán obligadas a salir”.

Información adicional de Eleftheria Kourtail.

 

7.5%

Aporte de la industria naviera a la producción económica de Grecia; junto con el turismo, el sector soportó la crisis

19%

Parte que controla Grecia de los transportes marítimos de carga a granel seco, así como 25% de los buques petroleros. Es la flota mercante más grande