La Ciudad de México anda hot

Lo tiene todo y por eso es este 2016 uno de los destinos top de viaje en el mundo. Te decimos por qué y los retos que vienen con el título. 

El antiguo De eFe o más correctamente la ‘oficialmente’ estrenada Ciudad de México es el destino de viaje número uno de nuestro país.

Lo tiene todo: museos, arte, cultura, gastronomía et. al. Sin embargo, la primera razón para visitarlo es y siempre ha sido por negocios. Son las mujeres y hombres corporativos quienes más llegan a nuestro código postal.

The New York Times nos nombró el destino número 1 para visitar en 2016 justo ahora que nuestra ciudad vive de un síndrome de identidad. La capital mexicana se convierte en la entidad federal número 32 y tendrá una Constitución Política a partir de 2017, no obstante, se debate en la bipolaridad. Es la ciudad favorita y la más odiada.

El amor lo manifiesta el periódico más importante del hemisferio occidental en su sección de viajes, así como las publicaciones de primera línea a nivel internacional, desde Harpers Bazar USA, Condé Nast Traveler (con sus más de 781,000 seguidores en Instagram), la revista SKY de Delta Airlines (la más leída del ‘mundo mundial’ por el alto número de viajeros y el passalonggarantizado), hasta la consentida Travel + Leisure USA con su influyente It List que incluye Casa Fayette y Esperanza. También la revista más cool de viajes y destinos Afar con su selección de lugares para visitar en el año, y la revista mensual WSJcon el Centro Histórico como backdrop.

La ciudad que amo y promuevo 99.9% de mi tiempo de ‘escritorio’ solo existe en nuestra imaginación. En la mía y en el imaginario colectivo. Quienes vivimos día con día un intensolove affair tenemos una relación amor/odio con la Ciudad de México. Por esa razón compartimos lo mejor, e intentamos hablar bien de México con los viajeros más sofisticados para que visiten y descubran nuestra ciudad como debe ser. La prioridad número uno es lograr que los hombres y mujeres de negocios -después de atender sus pendientes- inviten a sus parejas a pasar dos o tres días para disfrutar y descubrir nuestro destino. Por la gastronomía. Por la cultura. Por la moda. Por la historia. Por la arquitectura. Más lo que se acumule esta semana.

Los reflectores de los medios internacionales gustan, pero hay que mantenerlos. El reto es enorme. Es vital atraer a la Ciudad de México a los viajeros urbanos más sofisticados que están en constante búsqueda de experiencias únicas e irrepetibles. Concentrarnos en el tan socorrido segmento de “leisure & pleasure” de las revistas Wallpaper, Monocley las guías editadas por Louis Vuitton. Ese es el reto. Y no cambia.

La sorpresa diaria

La Ciudad de México ha recibido visitantes desde la llegada de Hernán Cortés en 1521. Desde las primeras crónicas de Fray Bernardino de Sahagún nuestra ciudad ha despertado el desconcierto y asombro de sus visitantes. Fast forward quinientos años después y sigue suscitando la misma sorpresa.

También ayudan las visitas de los más VIP que hacen lo propio desde su plataforma de redes sociales. Con el vicepresidente de los Estados Unidos de América Joseph Biden hasta el artista contemporáneo Anish Kapoor y su exhibición por inaugurarse. De los arquitectos ganadores del premio Pritzer como Rafael Moeno hasta el polémico Adam Levine, que nos visita con el pretexto de dos conciertos con más de 62,000 fans cada uno en el Foro Sol. Desde Su Santidad Francisco hasta el gitano flamenco Diego El Cigala y su paisano Antonio Banderas, pasando por los legendarios Rolling Stones, o los tan esperados ídolos poperos a fin de año 5 Seconds of Summer, la multipremiada Adele, Suzanne Vega, y el músico británico Noel Gallagher. La lista sigue y se incrementa.

En 15 años de labor profesional en Grupo HABITA he podido compartir las maravillas de todos y cada uno de los destinos en los que hemos decidido establecer uno de nuestros hoteles. Compartirlo con los medios internacionales y poner los reflectores en ellos ha sido un objetivo primordial. Hoy es el turno de la Ciudad de México.

Los viajeros sofisticados se verán sorprendidos durante sus visitas a la ciudad por un sinfín de motivos. Además, el efecto positivo de la apreciación/depreciación del peso vs. el dólar ayudará a atraerlos. Ese es el eterno optimista en mí. La mejora en la cotización del dólar traerá más viajeros internacionales, multiplicará su derrama económica y de paso hará que aumenten los nacionales al encarecerse los destinos internacionales.

Así, el 2016 será un año atípico para el turismo nacional. Como dice Francisco Madrid F., director de la Facultad de Turismo y Gastronomía de la Universidad Anáhuac, son la recuperación económica, la cercanía geográfica y el tipo de cambio, factores significativos de la industria. 

Una capital hip

Personalmente, y por orden de prioridad, una razón por la que la Ciudad de México es y ha sido el destino por excelencia de nuestro país, es que en 2018 será la Capital Mundial del Diseño. Esto se logra a 50 años de los icónicos diseños de Lance Wyman, quien creó una verdadera identidad para nuestro país y para nuestra ciudad con su MEXICO 68 (y autor de muchos de los caracteres del metro). La ardua labor para conseguir el nombramiento fue obra de un grupo de interesados en el diseño y se anunció recientemente, en la Ceremonia de Firma, la designación de la Ciudad de México como Capital Mundial del Diseño 2018 el pasado martes 8 de marzo en el Museo de la Ciudad de México.

Sin embargo, los diseños de Wyman están por encima de celebraciones, nombramientos, festejos, y de las gestiones todas del gobierno de la ciudad. Nos han dado una identidad propia a nivel internacional por más de 50 años. Empresas como Design Week México así como el Abierto Mexica­no de Diseño y la Caravana México -insti­tuciones todas comprometidas con dicho logro- han sido instrumentales. El diseño, igual que otros eventos culturales de alto impacto, incrementa el número de visitan­tes y la calidad dichos paseantes.

Si complementamos eventos como este con las estrategias del año dual (Francia, Reino Unido y ahora por comenzar Alema­nia) con el menú genético y DNA de la ciu­dad con el folclor y la ventaja de ser vecinos de Diego y Frida, de Juan O’Gorman, y de Coyoacán y San Ángel, la fórmula se mejora aún más. Los recintos que maneja el Fidei­comiso Diego Rivera y Frida Kahlo son la escala técnica número uno de los viajeros más sofisticados en la Ciudad de México y los tenemos que aprovechar.

Se deben organizar más y mejores circui­tos con esos pretextos, como el del Turibus Sur y otros. Visitas que incluyan también el Museo Dolores Olmedo y el Anahuacalli.

Circuitos como los que propone la Guía Goeritz de recién publicación. Los tours a la obra de Luis Barragán. Toda. Un viaje por la cultura de la Ciudad de México debe ir más allá de la obligada escala técnica al Mu­seo Nacional de Antropología e Historia, para dejar ya de comprobar la máxima de “qué buenos nos han salido esos mayas, con sus exposiciones itinerantes” como lo hizo Mick Jagger.

Frida, Diego y compañía representan a la Ciudad de México y la sofisticación de los de antaño, con Tina y Trotski, Buñuel y Figue­roa. Pero hoy, nadie la refleja mejor como el director Manolo Caro con La vida inmoral de la Pareja Ideal, su más reciente película. Aunque lo ha hecho antes con Elvira, Te da­ría mi vida pero la estoy usando y en No sé si cortarme las venas. Caro y su entourage o gossy possey compuesto por Cecilia Suárez, el multichambas Luis Gerardo Méndez y otros tan exitosos exponentes de nuestro ‘nuevo’ nuevo cine nacional reflejan en pan­talla technicolor las andanzas de los chilangos o como el nuevo gentilicio nos denomine. En sus divertidas historias, Caro filma a la ciudad como digno escenario.

La ciudad, además tiene otro imán: la ar­quitectura, sobre todo, la del icónico Luis Barragán con sus residencias, estudios y más, más, más. Que si la Cuadra San Cristó­bal, el Convento de las Capuchinas, la Casa Estudio Luis Barragán y la Casa Gilardi. Ade­más de eso hay eventos como el ciclo de conferencias Mextrópoli que se organiza una vez al año por Arquine, la revista de arquitectura. Su director Miquel Adriá pone los reflec­tores sobre las tendencias a nivel interna­cional, este año, por ejemplo, con las visitas de Premios Pritzker como Rafael Moneo o Thom Mayne.

La Ciudad de México tiene una ‘movida’ de arte. Esquema probado y comprobado por capitales como Bilbao y su Guggenheim, Pa­rís, o Londres. El mejor aliado de la ciudad es el Museo Jumex y el visionario coleccio­nista Eugenio López Alonso que organiza exhibiciones en su recinto del “Nuevo Po­lanco”. En el edificio de altura internacional -diseñado por David Chiperfield- la primera semana de marzo inauguraron “El orden na­tural de las cosas”, que incluía mi pieza fa­vorita de Miguel Calderón de la evolución de las especies.

El compromiso de promoción cultural de la ciudad también lo llevan las galerías chilan­gas en las ferias extranjeras como ARCO Ma­drid donde se exhibieron obras de artistas contemporáneos como Héctor Zamora o Ga­briel de la Mora.

En este rubro también se encuentran los esfuerzos de los más de 10 años del Patronato de Arte Contemporáneo. O la inauguración del Papalote Museo del Niño en plena remodela­ción para iniciar una nueva etapa este verano.

En el rubro de la moda, más allá de los esfuerzos de Mercedes Fashion Week Méxi­co, por primera vez en el bello edificio del Palacio de Iturbide que maneja el Fomento Cultural Banamex, la curadora Ana Elena Mallet -que lo mismo resalta el mobiliario vintage que el diseño de plata- organiza la exposición “El arte de la Indumentaria y la moda en México”. Es la primera muestra en su tipo que se organiza en el país y segura­mente tendrá efectos positivos sobre esta industria, el turismo y los viajes de la misma manera que la promoción indirecta que lle­van a cabo los audaces diseños de empren­dedoras chilangas como Laura Laviada y su boutique PANTERA, que ha tomado por sorpresa al mundo del lujo de la marroqui­nería generalmente dominado por las em­presas internacionales que ahora representa una de las marcas mexicanas de crecimiento más sólido. O la tienda de diseño Onora. Y así tantísimos ejemplos más.

Visitantes de nicho

Pero llegar aquí, a la Ciudad de México, invitados por el arte o el cine es el verdade­ro reto. Se requiere de una clara estrategia de comunicación y congruente campaña de promoción en medios internacionales. Más aún, la conectividad es básica y primordial para lograr transportar las aspiraciones ge­neradas, y atraer nuevos vuelos, más fre­cuencias y mejores y más grandes equipos.

Un nuevo aeropuerto es primordial y el triunfador proyecto del arquitecto Norman Foster con Fernando Romero, de la Ciudad de México, es la respuesta exacta.

La responsabilidad de incrementar y recla­sificar a los visitantes también es de los hote­leros. Los nacionales siguen concentrados en un crecimiento en el sector de tres estrellas como Citiexpress, bajo el mando de Luis Ba­rrios y los recursos ilimitados de los banque­ros de inversión que proveen Elek, Moreno Valle, y Asociados. Solo los internacionales han visto un área de oportunidad, como Ritz Carlton que tendrán su primer establecimien­to en la Ciudad de México en el edificio de Paseo de la Reforma, Torre Chapultepec Uno.

También, atendiendo a este nicho en la Ciudad de México, está la aventura del in­versionista más hip de los EU, Jorge M. Pérez, CEO y fundador de Related Group, y quien tiene a la zona de Santa Fe en la mira.

All of the above tendrán que sortear la competencia de los improvisados partici­pantes de la economía compartida y su plataforma Airbnb en ese mercado de via­jeros. Si bien actualmente se encuentran en la informalidad y sin ninguna regula­ción, la reputación propia de la plataforma podrá atraer nuevos visitantes.

Las propuestas de “share” pondrán los reflectores en la industria, sobre todo en la de lujo donde Uniq, recién fundada por Jack Helfon, y sus luxury experiences inclu­yen un portafolio de residencias, aviones privados y jets de lujo para sus socios me­diante una membresía anual y con pago a través de divisas uniq y dinero en efectivo. El target, por supuesto, es el Turismo VIP y premium que tiene mayor derrama eco­nómica y genera gran demanda en eventos como el Gran Premio de la Ciudad de Mé­xico F1, la visita de Su Santidad, la feria de arte contemporáneo Zona Maco y su Salón del Anticuario en septiembre, ambos diri­gidos por Zélika García.

De paladar fino

Para la Ciudad de México la escena gastronó­mica va mucho más allá de las denominacio­nes ante la UNESCO, los reflectores sobre tres restaurantes o la moda de los foodies.

Hay más de 500,000 establecimientos, desde propuestas sólidas, honestas, tradi­cionales y de investigación, a lo más hip en la calle de Havre. Hay también gran oferta de bebidas. Se pueden probar vinos mexi­canos como los que se cosechan desde hace 500 años en Parras Coahuila, hoy a cargo de Brandon y Daniel Milmo de Casa Made­ro, que siguen la tradición y tendencias internacionales orgánicas y sustentables. O el mezcal, que también debe estar incluido en la visita, no como hobby personal -ahora todo el mundo quiere tener su mezcal o en su defecto ser bloggero-, sino para probar algo ahumado. Y está el clásico tequila y la seriedad de empresarios nacionales como Juan Domingo Beckman y Casa Cuervo. Entre mis favoritos están el de Bertha Gon­zález con su Casa Dragones, o el propositivo Tequila Alacrán, de Ernesto Ibarra, ambos de la escuela de Beckman.

La gastronomía debe incluir el chocolate y el café de empresas propositivas, como el taller de chocolatería Metro Cacao, por ejemplo.

Otra maravilla es la tendencia de Chef with no nation que expuso recientemente T Ma­gazine del periódico NYT y los esfuerzos de personas como Lucio Usobiaga, de Yolcan, quien propone visitas agro-ecológicas a las chinampas de Xochimilco para conocer los cultivos, a los productores y las técnicas or­gánicas -un must de esta fórmula.

También es necesario incluir los circuitos gastronómicos que el periodista Alonso Vera, “Pata de Perro”, registra y que comien­zan con mercados, la Central de Abastos y terminan con el street food, y los food trucks (sin el énfasis pedante de los foodies, que es lo que más odio en la vida). Vera hace crítica gastronómica seria, sin pretensiones o cali­ficaciones garantizados por patrocinios, y nunca para hispters.

Otro esfuerzo más en el área gastronómica -y bien pro- es el de Héctor Mijangos con su app YUMMMIE -que lo mismo destaca la co­mida callejera en la Santa María la Ribera que las propuestas de haute cousine en Masaryk.

Para no dejar el #1

La Ciudad de México lo tiene todo. Por eso debe ser la prioridad de la Secretaría de Turismo aún cuando existen otros desti­nos que también destacó la publicación de The New York Times, como Todos Santos y Holbox, o Guadalajara, que fue distinguida por su vibrante escena gastronómica.

Lo que debe quedar claro es que la única manera de aumentar el número de visitantes a la Ciudad de México es mejorando la inexis­tente campaña de relaciones públicas del destino o creando una clara estrategia de co­municación. De paso, haciendo énfasis en la transparencia y la adjudicación de recursos del Fondo Mixto de Promoción. Es lo que re­cetó el doctor para terminar con el síndrome de personalidad múltiple y la bipolaridad.