Tendencias mundiales limitan efectos de la caída del yuan

El sueldo por hora en 2003 en China era de 0.69 dólares, contra 1.95 dólares en México; la correlación 13 años después es 3.70-2.20.
La divisa china.
La divisa china. (Kim Kyung-Hoon/Reuters)

En 2003 el sueldo promedio por hora en las fábricas de China era de solo 0.69 dólares, casi una tercera parte de los 1.95 dólares que ganaban los trabajadores mexicanos, de acuerdo con los cálculos del Bank of America Merrill Lynch.

Este año, la cifra en China llegó a 3.70 dólares por hora, dos tercios por encima del sector de manufactura de México, de 2.20 dólares, incluso al asumir que el yuan se va a debilitar a 6.90 por dólar (a partir de 6.59 del viernes) y que el peso va a estar en 17 por billete verde (a partir de 18.1 del cierre de semana), según proyecta el banco.

El dramático cambio recibió el impulso de una serie de factores que arrojan luz sobre cómo funciona la economía mundial.

El más grande de ellos, sin duda, son las maquinaciones de los mercados de divisas: mientras que el tipo de cambio real efectivo de China subió 36.5 por ciento desde 2003, México cayó 28.5 por ciento. Esto pone en perspectiva la caída del yuan de 2.8 por ciento frente al dólar que empezó desde principios de diciembre.

También tranquiliza a analistas, como Carlos Capistrán, economista de Bank of America para México, de que el país, al igual que muchos otros fabricantes de bajo costo que compiten hombro con hombro con China, tiene poco que temer por la nueva disposición de Pekín para dejar que se debilite el yuan en su paridad frente al dólar.

“Los mexicanos siempre tienen miedo de la competencia con China. La gente empieza a preguntarme, ¿Esto va a lastimar a México (la debilidad del yuan)?”, dice Capistrán.

“Mi respuesta es no, los salarios son mucho más baratos (en México) y el peso se depreció. Si el yuan cae 10 por ciento en un año, esto perjudica marginalmente la productividad mexicana frente a China, pero no demasiado”, dice, tal vez es comprensible, dado que la moneda china tendría que caer 40 por ciento para terminar con las diferencias salariales.

Edward Glossop, economista de mercados emergentes de Capital Economics, está de acuerdo con ese análisis.

“Tendríamos que ver una gran caída del yuan para que pudiera ponerse a la par del peso. Cayó 20 por ciento el año pasado y durante los últimos años cayó drásticamente”, dice.

Esto será un alivio para los mexicanos. Un estudio de Barclays en 2012 concluyó que el ascenso de China como la “fábrica del mundo” hizo que cayera cerca de 60 puntos base al año en el producto interno bruto de México entre 2002 y 2006, y los sectores más golpeados fueron el textil, de ropa y de calzado.

Sin embargo, el cambio dramático en los costos laborales relativos entre los sectores de manufactura de México y China no es totalmente una buena noticia para México. También destaca la capacidad superior de China para ascender en la cadena de valor y salir de algunos sectores de bajo valor agregado y de poca capacitación, y hacer grandes avances en la producción tecnológicamente avanzada.

Por el contrario, el crecimiento del salario de México, de 1.95 a 2.20 por hora en un periodo de 13 años, señala que el sector de manufactura tuvo poco éxito en elevar la capacitación.

En realidad, el crecimiento del salario no es tan malo como parece a primera vista. Si se tiene en cuenta que la caída nominal del peso de 42 por ciento frente al dólar desde 2003, la inflación anual de 4.1 por ciento, los salarios de manufactura por hora aumentaron 17 por ciento desde 2003, sugieren los datos brutos de Bank of America, aunque esto difícilmente es una ganancia muy grande.

Glossop ve señales que las cuestiones importantes tal vez empiezan a mejorar un poco.

“Durante los últimos dos o tres años, los salarios reales se estancaron, pero recientemente empezaron a crecer. Una caída en la inflación en el último año le dio un impulso al salario real, que crece entre 2 y 3 por ciento ahora”, dice.

Sin embargo, un factor que sin lugar a dudas detuvo el crecimiento del salario es la terrible productividad de México.

Entre 1995 y 2013, el crecimiento de productividad tuvo un promedio menor de 1 por ciento al año en México, de acuerdo con los datos de la OCDE, lo que lo ubica como el penúltimo (solo por delante de Italia) de los 34 países miembros de la organización.

De hecho, el desempeño de México es incluso peor de lo que parece a primera vista. En primer lugar, la mayoría de los países de mercados emergentes en esta muestra, como Corea del Sur, Eslovaquia, Polonia, Estonia, Chile, Eslovenia, República Checa y Turquía, disfrutaron de un crecimiento particularmente fuerte de productividad en el periodo, tal vez debido a que sus niveles generalmente más bajos de producción absoluta por hora les dio más margen para ponerse al día.

En segundo lugar, en realidad, el crecimiento de productividad mexicana fue negativo en la última parte de este estudio de 2007 a 2013, y solo Grecia, afectada por la crisis, tuvo un peor desempeño durante ese periodo.

Glossop dice que el crecimiento de productividad fue bueno en algunos sectores, como la industria automotriz, pero culpa en gran medida al enorme sector informal de México, que se caracteriza por ser una “mano de obra poco calificada y de baja productividad”.

El débil crecimiento del salario, en combinación con la debilidad del peso, por lo menos mantuvo la competitividad de México.

El costo laboral unitario en México en términos de dólar cayó desde 2004, incluso cuando superó a Brasil, Filipinas, Indonesia y Tailandia.

A pesar de eso, Glossop dice que los volúmenes de exportación de fabricación de México fueron decepcionantes, especialmente si se toma en cuenta la caída de 25 por ciento del peso frente al dólar desde octubre de 2014.

“Un peso más débil debe llevar a aumentar la demanda de las exportaciones mexicanas, especialmente en productos manufacturados”, dice.

“Las exportaciones aumentaron un poco durante el último par de años, pero no desde que el peso se debilitó. Nos tomó un poco por sorpresa, y sospecho que le pasó lo mismo a los otros analistas”.

Glossop especula que el factor de esa debilidad puede ser que gran parte de las exportaciones mexicanas que cruzan el Río Bravo se utilizan como insumos para producir bienes que después exporta EU, pero debido a la fortaleza del dólar, probablemente se perjudicó esas ventas de estos productos terminados.

Si es así, esto le agrega peso al argumento del Banco Mundial acerca de que la complejidad de las modernas cadenas de suministro es una de las razones clave de por qué en los países con caídas en el valor de sus monedas no se presenta un aumento significativo en los volúmenes de exportación, como solía suceder en el pasado.

36.5%

Alza del tipo de cambio real efectivo de China desde 2003; en tanto, en México cayó 28.5 por ciento. La caída del yuan frente al dólar desde principios de diciembre es de  2.8 por ciento

40%

Caída necesaria del yuan frente al dólar para terminar con las diferencias salariales entre México y China, según apuntan economistas especializados de Bank of America

0.25 dólares

Alza de los salarios por hora en México en los últimos 13 años; este indicador señala que el sector de manufactura tuvo poco éxito en elevar la capacitación