Silicon Valley busca la "cura" del envejecimiento

Las empresas de tecnología como Oracle y Google están invirtiendo en datos y avances científicos para prolongar el promedio de vida.
La sede de Oracle, en California.
La sede de Oracle, en California. (Shutterstock)

Estados Unidos

Desde los primeros registros de la historia, una serie de emperadores, alquimistas y charlatanes han buscado en vano el mítico elixir de la vida.

Así que quizás no debería ser una sorpresa que la búsqueda de la cura para el envejecimiento sea la última novedad de las inversiones de los dioses de nuestro tiempo: los empresarios estadunidenses de tecnología.

Larry Ellison, fundador de Oracle, y Peter Thiel, cofundador de PayPal y uno de los primeros en apoyar a Facebook, se encuentran entre los empresarios que han invertido parte de su fortuna personal en esa búsqueda. Google se les unió y su secreta startup de biotecnología, Calico, está recibiendo cientos de millones de dólares de grupos de internet para apoyar su intento para descifrar los secretos del envejecimiento.

Algunos se burlan de la empresa y la consideran soberbia de Silicon Valley. Pero otros creen que estos visionarios de la costa oeste estadunidense han anticipado con exactitud el siguiente gran avance en la ciencia médica: una extensión significativa en la esperanza de vida saludable humana.

Encontrar la manera para que la gente pueda vivir todavía más podría ser la última cosa que se necesita en un mundo donde la población que envejece cada vez parece más una bomba de tiempo social y económica. ¿Pero qué pasaría si la vida pudiera extenderse de tal manera que le permitiera a la gente mantenerse activa y económicamente productiva durante más tiempo?

Esta fue la visión que estableció Jay Olshansky, profesor de salud pública en la Universidad de Illinois, cuando hace dos años presentó un artículo a una audiencia que incluía a Sergey Brin, cofundador de Google.

“Él realizaba algunas preguntas interesantes sobre cuáles deberían de ser nuestras prioridades de salud”, recuerda Olshansky. “Le dije que una cura para el cáncer crearía más problemas de los que iba a solucionar, porque si salvas a gente de una enfermedad solamente los estás exponiendo a un riesgo mayor de morir de otra cosa. El objetivo que deberíamos de buscar son los factores de riesgo subyacentes detrás de las enfermedades relacionadas con la edad”.

Olshanksy no puede asegurar que haya tenido alguna influencia de la decisión de Google para crear Calico —abreviatura de California Life Company—, pero dice que su empuje en la investigación del envejecimiento ha traído credibilidad a un campo que alguna vez fue asociado con locos y soñadores.

El potencial de Google para utilizar su poder de análisis de datos para avanzar en la ciencia médica ha hecho que las grandes farmacéuticas presten atención. En septiembre AbbVie, una farmacéutica estadunidense, acordó una alianza con Calico en la que las dos empresas invertirán de manera conjunta hasta 1.5 mil millones de dólares para desarrollar tratamientos para enfermedades relacionadas con la edad.

Posiblemente el desafío médico más apremiante que plantea una población que está envejeciendo —y una de las oportunidades comerciales más grandes— es la enfermedad de Alzheimer. La proyección es que la incidencia mundial se triplique para llegar a 135 millones de casos en 2050, pero hasta el momento no se ha encontrado ningún fármaco que disminuya la condición de pérdida de memoria, mucho menos una cura.

Las empresas han perdido cientos de millones de dólares en pruebas fallidas, llevando a algunos como Pfizer y Sanofi a abandonar la carrera. Otros se han arriesgado. Por ejemplo, el año pasado Eli Lilly se embarcó en su tercera prueba en la última etapa después de dos fracasos. Trafford Clarke, director administrativo del centro de investigación de neurociencia de Ely Lilly dice: “En dos años sabremos si esta fue la mejor decisión que hemos hecho o si pensaremos: ‘¿qué nos poseyó para hacer eso?’”.

Si bien un medicamento para tratar el alzhéimer podría ser un gran premio, un tratamiento para el envejecimiento en sí mismo sería todavía mayor. Calico es una de las pocas startups que explora esta frontera. Otra es Human Longevity, fundada por Craig Venter, el célebre genetista estadunidense, con el fin de “expandir la vida útil de una manera más saludable, con mayor desempeño y más productiva”.

Algunas de las ciencias más prometedoras se encuentran en el campo de la medicina regenerativa, que consiste en la reparación o reemplazo de células y tejidos con un funcionamiento inadecuado.

Olshansky cree que, en lugar de intentar burlar a la muerte, la prioridad debería de ser “cerrar el espacio entre el momento de la muerte y cuando te vuelves más frágil”. Esto podría producir enormes beneficios sociales y económicos al reducir los costos del cuidado de salud y aumentar la productividad y el consumo.

Otros son más explícitos sobre sus deseos de prolongar la vida. “No hay nada construido dentro de nuestro sistema biológico que diga que solamente viviremos un determinado número de años”, dice Michael Kope, presidente ejecutivo de la fundación de investigación de Sens, un organismo benéfico de investigación del antienvejecimiento.

El ser humano más viejo del que se tiene registro fue Jeanne Calment, una mujer francesa que murió en 1997 a los 122 años. ¿Cuáles serían las implicaciones sociales si esta esperanza de vida se convirtiera en algo común en el futuro? Kope dice que el mundo se adaptaría. “Cuando vacunamos a los niños no nos preguntamos ‘¿qué vamos a hacer con todas estas personas adicionales?’. Lo hacemos porque salvar vidas es lo que se debe de hacer”.

135 millones

Proyección de casos de la enfermedad de Alzheimer que habrá en 2050 a escala mundial

122

Años a los que murió la persona más longeva de la que haya registro, la francesa Jeanne Calment

1.5 mil mdd

Inversión conjunta de la farmacéutica AbbVie y Calico para desarrollar tratamientos contra la vejez