Shinzo Abe pone de manifiesto divisiones económicas del G7

El primer ministro de Japón indicó ante líderes mundiales que el escenario económico es tan sombrío como el de la crisis global tras la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers durante 2008.
La visión pesimista del nipón no fue compartida por los demás líderes
La visión pesimista del nipón no fue compartida por los demás líderes (Reuters)

Japón

El panorama económico mundial es tan sombrío como lo fue después de la crisis de Lehman Brothers en 2008, afirmó ayer Shinzo Abe, cuando se pusieron de manifiesto las marcadas divisiones sobre política económica al interior del G7.

En busca de apoyo para un estímulo fiscal global en la cumbre del G7, el primer ministro japonés mostró a sus colegas líderes mundiales una serie de gráficas alarmantes que comparan las condiciones económicas actuales con las de 2008.

Pero de acuerdo con personas cercanas a las conversaciones, Abe sufrió para convencer a los líderes que se oponen, como la canciller alemana, Angela Merkel o el primer ministro del Reino Unido, David Cameron.

Dado que la comparación que hizo Abe con 2008 es inverosímil —la economía mundial crece a ritmo constante, y no se cae a pedazos— el hecho de que la utilice sugiere que tiene planes para retrasar el incremento previsto del impuesto al consumo en Japón de 8 a 10 por ciento.

En reiteradas ocasiones Abe dijo que solo un desastre natural devastador o una crisis económica del tamaño de la de Lehman Brothers justificaría un retraso. El reciente terremoto en Kyushu ofrece lo primero; ahora ya encontró lo segundo.

“Estamos de acuerdo en que la economía mundial enfrenta grandes riesgos”, señaló Abe, pero dijo que los líderes acordaron armar una “iniciativa económica de (la cumbre de) Ise-shima” que propague el estímulo Abenomics al mundo.

El portavoz del gobierno británico sugirió que Cameron no comparte el pesimismo de Abe. “El primer ministro hizo comentarios positivos sobre la economía mundial”, dijo.

Cameron estuvo de acuerdo en que debe haber un enfoque “flexible” para impulsar el crecimiento mundial, pero respaldó a Merkel al argumentar que cada país del G7 debe adaptar sus políticas económicas a sus propias necesidades.

La gráfica de Abe muestra una comparación entre la reciente caída de los precios de las materias primas y el débil crecimiento en los mercados emergentes con las condiciones en 2008.

A pesar de que no obtuvo mucho apoyo del G7 para el estímulo, sus comentarios sugieren que es probable que retrase el incremento al impuesto de consumo de Japón, una medida que podría significar que Japón entre a 2017 con un estímulo fiscal anticipado en lugar de una contracción.

Se espera que Abe dé el anuncio del retraso al terminar la sesión parlamentaria de Japón el miércoles.

Además de la economía mundial, el G7 discutió cuestiones comerciales antes de pasar a los temas políticos como los refugiados, el terrorismo y el Mar del Sur de China.

Hablando antes de que empezara la cumbre, Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, dio una advertencia a China de que la Unión Europea va a actuar para proteger a sus siderúrgicas, en medio de la creciente presión de occidente dirigida a bloquear la apuesta de Beijing para “un estatus de economía de mercado” y un mayor acceso a los mercados mundiales.

“Si se distorsiona el mercado, Europa no puede quedarse indefensa”, dijo.

Más tarde, Abe y los líderes europeos acordaron completar un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Japón “lo más pronto posible en 2016”, aunque el plazo para concluir las negociaciones se fijó para finales de 2015.

Cameron afirmó el acuerdo en discusión tendrá un valor de 5 mil millones de libras al año para la economía del Reino Unido y que es una prueba más de que a Gran Bretaña “le va mejor”cuando negocia acuerdos comerciales como miembro de la Unión Europea.

10%

es el incremento al consumo que Japón tiene previsto, pero se podría retrasar

5 mmdl

será el valor del acuerdo en discusión que Cameron firmó