Reserva ecológica, hogar de bisontes, venados y avestruces

Industrias Peñoles la tiene en las cercanías de su unidad minera Velardeña. Con más de 4 años de existencia, este lugar atiende a 121 ejemplares de distintas especies entre exóticos y tradicionales.
Reserva ecológica de Peñoles en Cuencamé, Durango.
Reserva ecológica de Peñoles en Cuencamé, Durango. (Aldo Cháirez)

Cuencamé, Durango

Un grupo de bisontes sobreviven con éxito en la reserva ecológica que tiene Industrias Peñoles en las cercanías de su unidad minera Velardeña.

Con más de cuatro años de existencia, este lugar atiende a 121 ejemplares de distintas especies entre exóticos y tradicionales.

La Unidad Medio Ambiental en la comunidad de Los Cuatillos, municipio de Cuencamé, Durango busca contribuir a la concientización en el cuidado del medio ambiente, además como un proyecto ecoturístico garantizando la existencia de los animales en su convivencia diaria.

La idea de hacer de este un proyecto ecoturístico, nació además de la idea de que en la región y ellos en lo particular, no tienen otro tipo de atractivos.

Donados en su mayoría para su conservación, bisontes, búfalos, avestruces, caballos, llamas, entre otras especies, pueden conocerse en en el llamado Predio de Instalación con Manejo Fauna Silvestre de Industrias Peñoles.

Ocupa una supericie de 60 hectáreas encontrando bisonte americano, búfalo acuático, bovinos Watusi, venado Elk, venado Fallow, avestruz, llama, borrego Mulón y entre otras.

El recorrido gratuito puede ir de 45 minutos a una hora, dependiendo de las condiciones climatológicas a bordo de vehículos especiales, señaló Pascual de la Torre Alba, responsable técnico de dicha reserva.

Adentrarse en este territorio, causa expectación, dudas, curiosidad. La flora no es desconocida, los mezquites sobresalen del resto de la vegetación propia del desierto, pero inexplicablemente pareciera que uno se encuentra en otra región del país o del mundo.

“La UMA es nuestra manera de contribuir con el medio ambiente, la reproducción animal y garantizar la existencia de las especies que aquí reproducimos o explotamos”, indicó el encargado luego de hacer un alto justo a unos metros de donde se encontraba una pacífica de bisontes, cuya mirada y dimensiones impactan pero atraían a conocer.

Daban ganas de tocar su peculiar pelaje, pero fue preferible dejarlos comer la pastura, mientras se les tomaban fotografías.

Cumpliendo con normativas de la Semarnat, este predio comenzó a trabajar con tres especies, el bisonte, avestruces y las llamas al ser donadas por distintas instancias.

Ahí trabajan un médico veterinario y otras dos personas que contribuyen para la alimentación, funcionamiento y vigilancia las 24 hora. “Sí es algo costoso, mensuales, entre 60 mil y 80 mil pesos para su mantenimiento”.

Ocupa una supericie de 60 hectáreas encontrando bisonte americano, búfalo acuático, bovinos Watusi, etc.

La idea de hacer de este un proyecto ecoturístico, nació además de la idea de que en la región y ellos en lo particular, no tienen otro tipo de atractivos, por lo que además del planteamiento del enfoque educativo, el que sea un proyecto para estimular el turismo, lo hace parte de la oferta de entretenimiento para lugareños y foráneos.

“Es necesario trabajar para generar un buen ambiente para el animal, que las especies no se sienten amenazadas, que tengan protección y les sea fácil su reproducción para que sigan subsistiendo”, indicó.

Las 60 hectáreas que componen el lugar están divididas en cuatro potreros que se van rotando para asegurar el pastoreo o tiene ninguna cuota, se puede hacer una solicitud dirigida al gerente de operaciones. Un recorrido tarda de 45 minutos a una hora, tienen cuatro años operando.