Recomendaciones de la realeza para emprender

El integrante de la monarquía británica aconseja a quienes inician un negocio.
Palacio de St. James, en Londres, donde se realizó el encuentro esta semana.
Palacio de St. James, en Londres, donde se realizó el encuentro esta semana. (Shutterstock)

Londres

Sally Davies asiste a un evento de propuestas de lanzamiento para emprendedores organizado por el duque de York en el Palacio de St. James.

El hombre en el escenario levantó un martillo. “¿Está asegurado, su Alteza Real?”, preguntó, antes de estrellarlo en el dedo de un voluntario.

Afortunadamente, el dedo estaba protegido por un escudo de Armourgel, una masilla maleable que absorbe la energía y se endurece cuando se le golpea, lo que le permite entrelazarse con la ropa para actuar como un ligero protector de huesos que cubre el cuerpo.

El príncipe Andrés, el duque de York, era el miembro de la familia real en cuestión, y se encontraba a buena distancia del lugar del golpe.

Pero habría sido el responsable si las cosas hubieran salido mal con el truco, que formaba parte del “Pitch@Palace”, un encuentro de startups de tecnología, financieros y empresariales que se organizó en el palacio de St. James a principios de semana.

¿Qué habrían hecho los ancestros del duque con esta exhibición, los que se ven con una mirada amenazadora y sus pelucas y pantalones bombachos desde los retratos en las lujosas paredes de color rojo?

Después de todo, ¿qué hace un bastión del privilegio y la tradición como la monarquía británica relacionándose con el sector de tecnología, cuyo espíritu es moverse rápido, romper las reglas y construir algo de la nada?

El duque ve su rol público como el de un consejero para los emprendedores, relacionándolos con mentores y negociantes para impulsar el estatus de aquellos que quieren iniciar un negocio.

“Todo lo que hago es reunir a las dos partes en un salón rojo. Me mantengo lejos de ser el que toma las decisiones”, dijo a Financial Times. Instó a todos los miembros de la multitud de más de 300 personas a ayudar al menos a una de las 40 startups que habían sido seleccionadas por aceleradoras y pasado por un campo de entrenamiento.

En una antecámara fuera del escenario, la emoción y el nerviosismo prevalecían mientras los emprendedores meditaban sobre los lanzamientos de sus productos, incluidos robots en forma de araña, un sensor inteligente que utiliza el sonido para aprender tus hábitos en casas y software para escanear vertederos de desechos valiosos.

El duque, que asomaba la cabeza ocasionalmente para examinar los preparativos, está preocupado de que la automatización le quite el empleo a la gente. “Un aumento en robótica significa que menos personas serán empleadas en las grandes empresas”, dijo. “Con la cantidad de gente que tenemos, con el fin de mantener bajo el número de desempleados, vamos a necesitar emprendedores para poder pensar en nuevos negocios”.

No es la primera vez que el duque entra al campo de los negocios británicos. Viajó muchas veces como representante especial de Comercio del Reino Unido durante casi una década. Pero el final de su trabajo estuvo envuelto en algunas controversias, incluido un vínculo con un agresor sexual multimillonario. El duque renunció en 2011.

Parece comprometido con la nueva causa del emprendimiento, y no hace daño que le permita atraer algo del brillo del que disfruta el sector de tecnología. Un experto de la industria que trabajó en un evento similar dice que el duque está preocupado de construir un legado.

Muchas startups dijeron que quedaron sorprendidas por el conocimiento e interés del duque en tecnología, al igual que la disposición del personal para influir considerablemente en su jefe para ayudarlos. Gerry Ford, fundador de Caffè Nero, estuvo presente después de haber sido bombardeado por correos electrónicos de asistentes en el último evento cuando la startup ganadora, YoYo, solicitó que la pusieran en contacto.

El duque también ha utilizado sus contactos en Medio Oriente, en parte forjados en su último trabajo, para relacionar a una compañía con un parque científico en Qatar, así como analizar una colaboración con una nueva ciudad orientada a los negocios en Arabia Saudita.

Joachim Horn, cofundador de la startup SAM Labs, proviene de un entorno socialista pero no ve este evento como un ejemplo de una búsqueda real para entrar a la moda.

“Los emprendedores de tecnología ahora son lo que eran las boy bands en la década de los 90, pero nunca ha habido una idea más vieja del pop que la monarquía”. La familia real no depende de caballos para viajar o de palomas para enviar mensajes, añadió: Tienen que preguntarse a sí mismos: ¿somos historia?, ¿somos el presente, que lentamente se está muriendo?, ¿o somos parte del futuro?

Andrés Fonseca, cuya aplicación Virtual Free, se utiliza para el tratamiento de fobias, señaló a los científicos de la Royal Society como ejemplo de cómo la monarquía había apoyado a los artistas, a los inventores y a los ingenieros desde hace cientos de años.

De forma apropiada, las salas en donde se celebró el evento Pitch@Palace fueron diseñados por Sir Christopher Wren, fundador de la Royal Society y prodigioso innovador del siglo XVII, contribuyendo a campos tan diversos como la astronomía y al estudio de las abejas antes de diseñar la catedral de San Pablo.

Aunque a menudo los sistemas de patrocinio van de la mano con la desigualdad social. Mientras los meseros circulaban con bandejas de tartaletas de trufas o cocteles de arándanos rojos después del evento, el apoyo de la audiencia para los emprendedores fue palpable. Pero había cierta ironía de que la startup ganadora fuera Squirrel, una compañía cuyo mercado meta son las personas de bajos ingresos que batallan para administrar sus finanzas.

Un fundador de una de tantas compañías en el evento admitió que esos contrastes eran un poco incómodos. “Pero no vas a morder la mano que te alimenta”.