Rechazan productores e industriales impuesto a bebidas saborizadas

Junto a diversas empresas y gremio sindicales, la Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes manifestó su rechazo ante la medida aprobada por la Cámara de Diputados.

Ciudad de México

En días pasados, la Cámara de Diputados aprobó, dentro de la miscelánea fiscal, el impuesto de un peso a las bebidas azucaradas.

La reacción de industriales, empresarios, productores del campo y sindicatos del gremio no se hizo esperar y rechazaron tal impuesto.

Como consecuencia, se desató una guerra de opiniones en prensa, radio y televisión.

Unos, favoreciendo la imposición de tal impuesto y otros, el rechazo rotundo a la decisión de la Cámara de Diputados.

[b]¿Quiénes son?[/b]

Hubo dos entidades que apoyaron la decisión de la Cámara de Diputados.

Por cierto, desconocidas, por lo menos hasta el momento. Son Contra Peso y Alianza por la Salud Alimentaria que publicaron inserciones pagadas en los diarios.

Pero por el rechazo al impuesto, (tan sólo por mencionar algunas) se encuentra El Consejo Coordinador Empresarial, respaldado por la Concamín, Concanaco Servitur México, Coparmex, Amis, Asociación de Bancos México, CTM, Comce y Antad, entre otras.

Pero la que destaca más, porque tal impuesto podría significar la desaparición de cientos de pequeños negocios, es la ANPEC (Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes).

[b]No es momento para más impuestos[/b]

Las empresas representadas por el Consejo Coordinador Empresarial, aducen que “lo importante es hacer crecer la economía, no es el momento de más impuestos”.

[b]Más opositores[/b]

La Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar de la Confederación Nacional Campesina A.C, la Unión Nacional de Cañeros, A.C- CNPR, el Sindicato de Trabajadores de la Industria Azucarera y Similares de la República Mexicana, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Embotelladora- CTM, la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas y la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes Plutarco Elías Calles. La Alianza Sindical Mexicana, Conasim, Fenasa, Ascoca y la Asociación Mexicana de Restaurantes, A. C., desde 1946, entre otras.

[b]Razones de fondo para rechazar el impuesto[/b]

• Lo pagarán los consumidores

• No soluciona el problema de la obesidad

• Cientos de pequeños comercios cerrarán

• Profundiza la crisis del campo mexicano, en particular campesinos cañeros e ingenios de 15 estados del país

• Es discriminatorio e inequitativo

• Genera desempleo,

• Afecta la productividad y disminuye la inversión

• Contradice los objetivos de la politica fiscal propuestos por El Ejecutivo.

[b]Sigue el rechazo razonado[/b]

Además de los grupos industriales mencionados líneas arriba, representantes sindicales, del campo y gremiales, de la cadena productiva de la caña de azúcar-ingenios-proveedores-refresqueros-pequeños comerciantes siguen manifestando su rechazo al Impuesto Boomberg contra las bebidas azucaradas, propuesto por el Ejecutivo como parte de la Ley de Ingresos para el ejercicio fiscal 2014.

[b]Afecta empleos directos e indirectos[/b]

Los opositores al impuesto expusieron que esta cadena genera actualmente 540 mil empleos directos y más de 3 millones de indirectos, abona al compromiso del Gobierno Federal; con un valor de producción de 350 mil millones de pesos, equivalente al 2.3 por ciento del PIB Nacional.

Asimismo, señalaron que hoy la recaudación tributaria, de esta cadena productiva representa 60,350 millones de pesos, es decir el 4.1por ciento de los ingresos tributarios.

También afirman que el impuesto a las bebidas saborizadas con azúcares añadidos además de contradecir los objetivos de la política fiscal propuestos por el Ejecutivo:

• Afecta desproporcionadamente la capacidad adquisitiva de los que menos ganan

• Da incentivos para la informalidad.

• Impacta a una amplia e importante cadena productiva que empieza en el campo mexicano y finaliza con los pequeños comerciantes.

[b]Explican a detalle el Impacto económico y social[/b]

[b]1.- Lo pagarán los consumidores[/b]

Incrementará entre 15 por ciento y 20 por ciento el precio de los refrescos y bebidas saborizadas y dañará en mayor proporción el poder adquisitivo de los trabajadores y de las familias más pobres.

Según datos del INEGI, a menor ingreso, mayor es el porcentaje destinado al consumo de bebidas azucaradas como los refrescos.

La población de ingresos más bajos, destina hasta un 10% de su poder adquisitivo, sin que haya demostrado que el impuesto vaya realmente a incidir en sus hábitos de consumo, sobre todo donde carecen de acceso al agua potable y las bebidas embotelladas son una opción accesible e inocua de hidratación.

Las bebidas saborizadas, entre ellas los refrescos, han sido parte de la dieta del mexicano desde hace más de 100 años.

Los empaques familiares son los más consumidos por las familias de menores ingresos y son los que llevarán el mayor incremento de carga impositiva.

[b]2.- Este impuesto NO solucionará el problema de la obesidad[/b]

El consumo de cualquier alimento o bebida en particular no es causante de obesidad sino los malos hábitos alimenticios y un estilo de vida sedentario. No existe relación estadística concluyente que vincule el incremento de la obesidad con el consumo de bebidas saborizadas. Con un impuesto a estas bebidas la dieta promedio del mexicano disminuirá en 35 calorías al día, únicamente 1% del total de la ingesta calórica.

No hay evidencia internacional que avale la eficiencia de un impuesto a cualquier alimento o bebida para disminuir la obesidad.

Además, No Garantiza la disminución del contenido calórico de la dieta. El incremento de precio a estas bebidas ocasionará la migración hacia productos sin regulación sanitaria.

[b]3.- No Garantiza que los recursos obtenidos por este impuesto sean destinados al combate de la obesidad[/b]

No hay claridad en el Presupuesto de Egresos de la Federación acerca de que porcentaje de este ingreso vaya a dedicarse realmente a programas que incidan en la reducción de obesidad en nuestro país, ni en la atención de la diabetes o en la promoción de estilos de vida activos y saludables, por lo que se diluiría en el gasto corriente.

[b]4.- Cientos de pequeños comercios cerrarán[/b]

Las bebidas saborizadas representan el 30 por ciento de las ventas del los pequeños comerciantes. 2 millones de autoempleos del pequeño comercio se verán afectados en sus ingresos o en su viabilidad, generando más desempleo y favoreciendo la informalidad.

[b]5.- Profundizará la crisis del campo mexicano, en particular el sector cañero[/b]

Frena el crecimiento económico del país, ya que impacta directamente a los campesinos cañeros e ingenios de 15 estados del país.

[b]6.- Es un impuesto adicional al refresco, porque ya paga IVA[/b]

En el caso de refrescos, que ya pagan 16 por ciento de IVA, es un impuesto discriminatorio e inequitativo. Por cada peso que el consumidor destine al consumo de refrescos, 35 centavos serán de impuestos.

[b]7.- Generará desempleo, afectará la productividad y disminuirá la inversión[/b]

Un impuesto a las bebidas saborizadas impactará de forma negativa a una amplia e importante cadena productiva que da empleo directo e indirecto a 3.5 millones de mexicanos que estarán en riesgo de disminuir sus ingresos o perder su empleo.