Pymes enfrentan situación ‘caótica’ por facturación electrónica

Para algunas pequeñas y medianas empresas, este tipo de facturas les ha traído problemas, por lo que algunos hasta han pensado en cerrar sus negocios.

Monterrey

Pequeñas y medianas empresas de la capital de Nuevo León, enfrentan una odisea al tratar de implementar la factura electrónica.

Se trata de una nueva disposición fiscal, que obliga a prácticamente a todos los dueños de negocios en el país a someterse a una plataforma computacional sin importar el tamaño de su compañía.

Claudia Aguilar, dueña de una mueblería en Monterrey, relató a MILENIO Monterrey las dificultades que la ha tenido al tratar de implementar la firma electrónica, medida que incluso la ha orillado contemplar desistir de su negocio.

"Eso de la computadora se hizo muy drástico, primero que nos den unos cursos de cómo usarla", expuso.

Para ponerse al corriente con las obligaciones del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Aguilar, comentó que contactó a Factupronto, una compañía encargada de implementar el nuevo sistema. No obstante, las instrucciones se les fueron dadas vía web y ahora no tiene idea de cómo utilizarlas.

"Te dicen 'instrucciones claras', son claras para ellos que están familiarizados con los términos de la computación, pero para nosotros no es nada claro", señaló.

La señora Aguilar comentó que fue desde el pasado mes de enero cuando pagó alrededor de 600 pesos para sus facturas electrónicas, pero debido a que no ha podido utilizarlas, habló nuevamente a la compañía, ofreció más dinero para que alguien la apoyara pero hasta el momento no ha recibido orientación.

"Nosotros los contratamos, se les hizo el pago y ellos te dicen que es por sistema, te dan disque los datos por internet pero la verdad es que no es fácil... la verdad es que cero computación yo.

"Y hablando con varios conocidos es lo mismo, te dicen que es sencillo hacer paso por paso, pero no, llega un momento en el que te atoras y no sales de ahí", expone con una mirada de preocupación.

Por lo pronto, comentó que dejó de dar factura, pero reconoció que eso puede crearle problemas en el futuro.

"Por eso mejor estoy pensando si mejor me quito, como quiera Hacienda me va a quitar el dinero y varias amigas me han dicho lo mismo, a eso nos orillan... a lo mejor es la ignorancia pero ya no se qué hacer", sentenció.

En tanto, Noé Sánchez, del negocio Bombas de Nuevo León, expuso por su parte que ha perdido clientes debido a que aún no cuenta con la facturación electrónica.

"Han venido como dos gentes a preguntar que si tengo factura electrónica, sino se van y eso es prejuicio para uno", comentó. De hecho, dijo, por la factura electrónica una persona se puso difícil y no pago.

"Le dije ¿mi dinero?, te lo vas a robar, le digo con todo respeto me lo estas robando... uno se queda con la impotencia de que ya perdiste el dinero y el trabajo que cuesta, además de pagar agua, luz, gas", afirmó.

Pese a que Noé argumenta que la factura electrónica no le trae ningún beneficio, analiza la posibilidad de estudiar computación para no tener que pagar a una persona.

"Como no sé nada de manejar computadoras, soy de la prehistoria... por eso mismo me tengo que actualizar porque aquí uno tiene que economizar lo más que pueda", dijo, "esto es el avance del retroceso, vamos hacia atrás, es lo que me da coraje".

Por su parte, Arturo Guzmán, encargado de una óptica en el centro de la ciudad, mencionó que aunque ellos ya implementan la factura electrónica, hay muchas personas que necesitan el comprobante pero no cuentan con email.

"Me dicen '¿quiero una factura pero no tengo email, cómo le hago?', y '¿cómo les ayudas?'".

Todo ese "showsito" electrónico no es confiable, expone. Además menciona que se tiene que lidiar con los ladrones de computadoras.

"Otra no puedes tener en un negocio porque aquí se roban de todo, hasta el fax. A mí una vez un paciente me pidió permiso de entrar al baño y no me di cuenta que se había llevado la laptop en la que iba información de Hacienda".