Propuestas en la ONU oscurecen el futuro de firmas de gas y crudo

La extracción de combustibles fósiles podría cesar en 2050 si la organización se sale con la suya.
Estación de servicio de Esso.
Estación de servicio de Esso. (Shutterstock)

Lima

Dentro de 35 años, ExxonMobil y Shell dejarían de existir en su forma actual bajo las medidas que los negociadores de la Organización de las Naciones Unidas consideran para un pacto de clima global que se pueda ejercer legalmente y que se sellará el próximo año en París.

El gas y el petróleo que esas compañías producen, y el carbón que grupos como Río Tinto extraen de las minas, tendrían que ser eliminados para 2050, en una propuesta de las conversaciones climáticas de la ONU que se están desarrollando en Lima esta semana y que tienen el objetivo de facilitar el camino hacia el acuerdo en París.

Otra opción sería permitir que ese tipo de combustibles fósiles sean utilizados, pero solo si los países pueden garantizar “cero emisiones netas para 2050”. En otras palabras, que todas las emisiones de dióxido de carbono, responsables del calentamiento global producidas al quemar los combustibles fósiles, tendrían que ser almacenadas bajo tierra o compensadas por medidas como plantar una gran cantidad de árboles para absorber el dióxido de carbono.

Shell se negó a responder directamente, pero en un discurso, su director general, Ben van Beurden, dijo: “Necesitamos moderar nuestras expectativas de un futuro de cero carbono”, porque la demanda de energía será tan fuerte y las fuentes de energía renovable tendrán muy poca probabilidad de ser una alternativa realista a los combustibles fósiles durante muchas décadas.

ExxonMobil señaló argumentos similares en su página web.

Los críticos han acusado a las empresas de energía convencional de ser complacientes frente a los riesgos para sus modelos de negocio a partir de un futuro acuerdo climático. Lord Browne, ex director de BP, dijo el mes pasado que estaban ignorando la “amenaza existencial” que el cambio climático representa para la industria.

Mientras tanto, el Banco de Inglaterra estudia los riesgos que las compañías de combustible fósil pueden representar para la estabilidad financiera si resulta que las reservas probadas de carbón, petróleo y gas no son quemadas.

Las propuestas que se discuten en Lima subrayan la influencia de una extensa evaluación que publicaron en etapas, durante los últimos 15 meses, los científicos del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés), la principal autoridad sobre el calentamiento global. En su último reporte dice que eventualmente las emisiones tendrán que caer a un nivel cercano a cero si el mundo quiere evitar un calentamiento de más de dos grados centígrados desde la época preindustrial, un umbral que el IPCC considera podría ser muy peligroso atravesar.

El doctor Chris Field, copresidente del reporte del IPCC sobre el impacto del cambio climático que está discutiendo la evaluación con los delegados, dijo: “Es emocionante ver a los países lidiar con la imagen honesta de la magnitud del desafío”.