Prometen un repunte en la construcción de infraestructura en 2014

Retrasos en el ejercicio del gasto público frenaron la construcción de infraestructura en 2013, pero inversiones multimillonarias prometen un repunte
Prometen un repunte en la construcción de infraestructura en 2014
(Desarrollo Económico)

Las constructoras ICA y Aldesa esperan desde hace un año la licitación para una de las obras más relevantes de la presente administración: el tren de pasajeros México-Toluca. Las prebases de la licitación se dieron a conocer a principios de marzo de 2014.

Esta obra junto con otros dos trenes (transpeninsular y México-Querétaro) fueron anunciadas en marzo del año pasado y forman parte de los grandes proyectos de infraestructura que se realizarán en el sexenio.

A la espera de estas obras se suman otras como los segundos pisos en las carreteras México-Toluca y México-Pachuca además de la Tuxpan-Tampico.

Así, poco más de la mitad de las obras de infraestructura que fueron presupuestadas para 2013 tienen un avance de menos de 50%, y se desconocen los motivos de los atrasos, según una investigación realizada por México Evalúa.

Y es que aunque algunas empresas relacionadas con la infraestructura quisieron comunicar optimismo, en 2013 tuvieron un arranque muy lento. Por ejemplo, Fernando González, vicepresidente de administración y finanzas de Cemex, manifestó su ánimo positivo frente a los analistas, al presentar los resultados financieros de la cementera para el tercer trimestre del año pasado: “Nos sentimos optimistas con las perspectivas para el país en el futuro, teniendo en cuenta las iniciativas de estímulo económico anunciadas recientemente, incluyendo el Plan Nacional de Infraestructura del sexenio, que contempla recursos por 315 mil millones de dólares y que implica un aumento de 30% respecto a un periodo similar anterior”, afirmó el ejecutivo.

Sin embargo, en 2013 las cosas no fueron tan bien ni para la cementera ni para el resto de las empresas del sector construcción, cuyos resultados se vieron afectados por el retraso en el ejercicio del gasto público y los problemas que muestran algunos segmentos del sector privado, como es el caso de la edificación de vivienda.

Datos del Inegi revelan que la actividad en la industria de la construcción registró una caída de 8.3% en septiembre y, para los primeros nueve meses del 2013, el descenso es de 4.5%. “ICA enfrentó un entorno complicado en los primeros nueve meses del 2013 por el retraso en la aplicación de recursos públicos en infraestructura y las complicadas condiciones climáticas que afectaron el avance en algunos proyectos”, afirma Valeria Romo, analista de Monex.

Aun cuando las perspectivas respecto a la inversión en infraestructura para los próximos años son positivas, la realidad es que, el año pasado, las empresas no enfrentaron un entorno favorable ni mucho menos, pues la situación se agravó con los fenómenos meteorológicos que afectaron el avance de las obras.

“Creemos que el desempeño reciente de la economía y las diversas iniciativas anunciadas por el gobierno nos llevan a ser cautelosamente optimistas acerca de un punto de inflexión que tendrá lugar en México. Mientras se espera un comportamiento positivo de la demanda en México para este 2014 y más allá, a la luz de lo visto tuvimos que bajar nuestros estimados para 2013”, afirma el ejecutivo de Cemex.

El “lastre” de 2013

En septiembre de ese año, los datos del Inegi revelaron que la producción industrial se contrajo más de lo esperado por el consenso, que preveía una caída de 0.5% y que terminó siendo de 1.6%, como resultado de la contracción observada en este sector construcción.“Este sector sigue siendo un lastre para la actividad productiva”, afirma Delia Paredes, analista de Banorte.

La falta de inversión pública en el año pasado resultó un freno para la construcción. Y a eso se agregó el difícil momento que aún enfrentan las constructoras de vivienda, afectadas por los cambios en la política de crédito del gobierno, que dejó de impulsar la edificación de casas en zonas alejadas de las ciudades, como había sucedido hasta fines de 2012. Con ese cambio, las constructoras de vivienda se quedaron con una gran reserva de terrenos que ya no les servirían para construir.

“La inversión pública en infraestructura siempre es sinónimo de desarrollo, generación de empleos, activación de la economía y mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos”, afirma Gustavo Gastélum, director de Relaciones y Comunicaciones Externas de la fabricante de cemento Holcim México.

Las cementeras resintieron la falta de dinamismo de la industria de la construcción. Por ejemplo, México suele ser el mercado fuerte para Cemex, pero en el tercer trimestre del año el mercado interno fue una especie de lastre para el crecimiento de la compañía.

“Dos temas han estado detrás de este pobre desempeño: uno ha sido la caída en demanda que genera una ejecución más lenta en el gasto público en infraestructura y la reducción en edificación de vivienda; y la otra, el impacto adverso de un periodo de lluvias más fuertes, incluyendo los huracanes de fin de trimestre”, afirma Carlos Hermosillo, analista de Actinver.

Los datos del 2013 demuestran lo anterior: en el primer informe de gobierno de la actual administración se observa que, de las inversiones públicas y privadas en infraestructura que estimó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), a junio se habían ejercido 23.6% de los 88,592 millones de pesos, aunque para agosto la cifra ya se había incrementado a 40%.

¿Más datos desalentadores sobre inversión en infraestructura? En 2013  se observaron muy pocos avances en la cobertura de suministro de agua potable, saneamiento y tratamiento de aguas residuales en México, de acuerdo con el primer informe anual del gobierno federal. La cobertura de agua potable, se estimaba, debió elevarse a 92.3% hacia fines de 2013, frente al 92% de 2012, mientras que la de saneamiento subió 0.4% respecto al 90.5% del año anterior. De igual forma, la cobertura de tratamiento de aguas residuales pasó de 47.5% en 2012, a 47.3% a finales de 2013. Los incrementos, que resultan muy marginales, derivaron exclusivamente de alzas de los niveles de cobertura en zonas rurales.

Si bien las empresas constructoras vieron su desempeño afectado por la falta de gasto público, el impacto no fue tan fuerte en algunos casos debido a proyectos que ya estaban en operación. “Un ejemplo es Pinfra, que no se ha visto afectada por un menor gasto de gobierno en infraestructura debido a que el 100% de su portafolio de carreteras está en operación”, comenta Marco Medina, analista de BX+, sobre esta empresa de ingeniería y construcción.

Pese a ello, el daño ya estaba hecho e ICA ajustó, a finales de 2013, a la baja sus estimados de ese año, considerando los meses transcurridos  y el entorno en el sector infraestructura en lo que restaba del año. La empresa estimó que simplemente no habría crecimiento en ingresos.

Aunque se estimaba que la iniciativa privada generaría inversiones por cerca de 1.8 billones de pesos, principalmente en los segmentos industrial y comercial, según la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), el 2013 cerró con un balance poco alentador, dejando la expectativa de una mejor situación para 2014.

“Consideramos que las nuevas licitaciones y una base de comparación baja, ayudarán al desempeño del sector de la construcción en 2014. Esto podría tener implicaciones positivas en el empleo”, dice Medina.

Buenos tiempos por venir

Para este 2014 se espera un mejor panorama. Los agentes del sector, en general revelan perspectivas positivas dadas las inversiones anunciadas, tanto por el sector público como por el privado. Datos de la CMIC revelan que en 2014 se llevarán a cabo inversiones conjuntas por 2.7 billones de pesos.

“El proyecto de presupuesto para Comunicaciones y Transportes para 2014 es 35% mayor en términos reales que el de 2013”, comenta González, director financiero de Cemex, y agrega que los huracanes de septiembre pasado provocaron un daño importante en la infraestructura, y que el gobierno adoptó algunas medidas para acelerar los esfuerzos de construcción en las zonas con dificultades, incluyendo las nuevas líneas de crédito para los municipios y el uso de cerca de 375 millones de pesos, dinero que debió tener un impacto positivo.

Según recuerda José Espitia, analista de Banorte, se calcula que el programa de inversiones en infraestructura de la presente administración para el período 2013-2018 podría llegar a los 4 billones de pesos, lo que representaría un incremento de 58% respecto al programa anterior de 2007-2012.  De este monto, 1.3 billones corresponden a proyectos para el sector de comunicaciones y transportes.  “Las expectativas que se tienen para la inversión en el sector de infraestructura en el sexenio son alentadoras e ICA, por su tamaño, historia, activos y experiencia, es una de las empresas que se podrían beneficiar de gran parte de los proyectos que se estarán licitando”, comenta el especialista.

Pero de acuerdo con la CMIC, la inversión pública acumulada durante el sexenio 2013-2018 rondará los 7 billones de pesos, mientras que la inversión privada deberá alcanzar los 13 billones en el mismo período.

Para los representantes de la industria, el objetivo es que, con los niveles de inversión proyectados, la correspondiente al sector público federal en 2018 habrá alcanzado el 8% del PIB, y la privada representará alrededor del 12% del PIB, dando como resultado el 20% del PIB para infraestructura.

“Prevemos que, si estas propuestas se llevan a cabo, los niveles de inversión en infraestructura impulsarán a México a situarse entre las primeras 25 economías del mundo (entre las que más invierten en infraestructura como porcentaje de su PIB)”, afirma Luis Zárate Rocha, presidente de la CMIC.

Y no hay que olvidar la reforma energética que, según Carlos Ponce, director de análisis de BX+, puede dar un impulso adicional y muy importante al crecimiento de la infraestructura, donde muchas empresas se van a ver beneficiadas.

Así entonces, luego de un 2013 marcado por desastres naturales, retrasos en el ejercicio del gasto público e incertidumbre, la inversión en infraestructura que tanto necesita el país promete reactivarse este 2014 y llegar a ser la gran palanca del desarrollo económico nacional.

Infraestructura, la clave del desarrollo

El presupuesto que nuestro país destina para infraestructura y la forma en que este se distribuye podrá estar a discusión, pero lo que no admite desacuerdos es el hecho de que distintos estudios e investigaciones hacen evidente que la infraestructura pública repercute en una mayor capacidad productiva, competitividad, empleo y en disminución de la pobreza. Por ejemplo, el estudio Los retos de la infraestructura en México 2013-2018, realizado por la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, señala que la inversión ideal que el país necesita para este sexenio es de 20.8 billones de pesos que, de acuerdo con la CMIC, debería repartirse de este modo: