Productores buscan reducir competencia con más transgénicos

El biofertilizante permite importar menos abonos químicos: campesinos.

México

Productores agropecuarios buscan en la biotecnología la respuesta para reducir la importación de abonos químicos, objetivo que académicos y especialistas califican de viable al producir biofertilizantes.

En paralelo, plantean incluir en la próxima reforma al campo —que propondrá el gobierno federal— el fomento al uso de productos genéticamente modificados que optimicen las semillas y la producción de alimentos.

El presidente de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz en México, Héctor Salazar Arriaga, aseguró que la biotecnología incrementará la competitividad de los productores, al grado de eliminar la importación de maíz amarillo.

En entrevista, señaló que las compras al exterior representan alrededor de 10.5 millones de toneladas, de las cuales 95 por ciento son de productos transgénicos, provenientes principalmente de Estados Unidos y Sudáfrica.

El dirigente del organismo, que agrupa a 150 mil productores en 28 estados de la República, aseguró que la falta de adopción de maíz biotecnológico o genéticamente modificado mantiene a México con un rezago superior a 20 años en el desarrollo de esas tecnologías, respecto de países que son socios comerciales.

Afirmó que México posee más de 60 razas de maíz susceptibles de ser mejoradas genéticamente con distintos fines, desde el consumo humano hasta el destinado a la ganadería.

José Luis Caram Inclán, presidente de la Confederación de Porcicultores Mexicanos (CPM), afirmó que para el sector que encabeza, la biotecnología, mediante el conocimiento genético, puede ayudar al fortalecimiento de los lechones contra enfermedades, así como en el control de enfermedades.

El presidente de la CPM dijo que con un impulso en la materia, al final del sexenio se podrá tener 70 por ciento de la porcicultura dentro de centros de transferencia genética, es decir, manejar el material genético mediante la selección de semen para las granjas.

“Nos va dar un mejor manejo de la sanidad y las enfermedades, lo cual incrementa la productividad. Si logramos que al menos 80 por ciento de la producción nacional trabaje bajo este esquema, estamos del otro lado”, puntualizó.

En junio pasado, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) puso en marcha acciones a favor del mejoramiento genético de la ganadería, mediante el anuncio del nuevo Centro de Referencia Genómica.

“Esas pruebas de ADN nos van a permitir que México incremente sus oportunidades de incursionar con productos de alta calidad genética, en mercados como los de Centroamérica, el Caribe, Sudamérica y Asia”, explicó el coordinador general de Ganadería de la dependencia, Francisco Gurría Treviño.

Por su parte, Luis Herrera, científico del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), señaló que el uso de la biotecnología en los procesos agrícolas ayudará a reducir la importación de fertilizantes y el uso de productos químicos.

El especialista aseguró que para garantizar el abasto de alimentos, disminuir el impacto ambiental y mejorar el ingreso de los productores, se requiere de una mejor aplicación de la biotecnología en los sectores agropecuario y pesquero.

En ese último se han tenido algunos avances, explicó Genoveva Ingle de la Mora, científica del Instituto Nacional de Pesca (Inapesca), pues se logró desarrollar biotecnología con la cual por primera vez en el país serán producidos neomachos de trucha arcoíris.

Explicó que ese avance científico, que llevó alrededor de cuatro años de investigación, permite contar con un potencial de producción exclusiva de hembras de esa especie, con procedimientos que ya se practican en Chile y Estados Unidos.

El Inapesca ha utilizado la biotecnología con la finalidad de impulsar la producción de huevo de trucha y tratar de disminuir la importación, misma que hoy representa 18 millones de huevecillos al año.

Los especialistas coinciden en que el marco jurídico para el uso de la biotecnología, así como un mayor impulso a la producción de semillas mejoradas y biofertilizantes, son algunas de las tareas que contribuyen a la productividad, la competitividad y la sustentabilidad en el sector agroalimentario.  



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