REPORTAJE | POR ERIKA FLORES

“Procesan basura y logran conformar una empresa”

Incubadoras de emprendedores

Un proyecto creado por estudiantes de la UTM y apoyado por Enactus se convirtió en mediador entre las autoridades locales y la comunidad de pepenadores para integrarlos.

Centro Integral de Tratamiento de Residuos Sólidos (Citresu).
Centro Integral de Tratamiento de Residuos Sólidos (Citresu). (Especial)

Oaxaca

A partir de 2001 Huajuapan de León fue multada frecuentemente por contaminar. El tiradero a cielo abierto de la colonia San Miguel era la razón, pues desde ese año los camiones de limpieza local tiran 80 toneladas de basura (por día) en una de sus barrancas.

Por eso Semarnat, Conagua y otras instituciones gubernamentales emitieron multas hasta de 3.5 millones de pesos. Corina Cisneros, maestra por la UTM en ciencias ambientales, enlista las consecuencias ecológicas que esto trajo: los jugos lixiviados de la basura llegaron al río Mixteco que desemboca en la presa Yosocuta, que a su vez abastace de agua potable a Huajuapan; pero, además, la presa es promovida turísticamente como sitio para pescar.

“Aunque tratada, el agua llegaba a las casas con restos mínimos de pesticidas, bacterias, dioxinas y furanos que a la larga pueden crear un problema de salud”, refiere esta especialista.

Para intentar resolver el problema, hace seis años el gobierno local invirtió 17 millones de pesos en un predio ubicado a 10 minutos del basurero de San Miguel. Ahí instaló un peculiar Centro Integral de Tratamiento de Residuos Sólidos (Citresu). El área asignada para separación de basura estaba techada y tenía una banda transportadora que facilitaba el trabajo, pero los pepenadores prefirieron seguir en San Miguel, donde estaba la mayor parte de la basura que tenían que recolectar a mano y caminando.

El proyecto Kuili resolvió este conflicto; creado por estudiantes de la UTM y apoyado por la incubadora de negocios Enactus, Kuili se convirtió en mediador entre las autoridades locales y la comunidad de pepenadores a quienes buscó convencer para integrarse al Citreso por las ventajas que ofrecía.

Guadalupe Hernández fue de las primeras en aceptar junto con 11 pepenadores más; la lista creció a 25, aunque se redujo a 19. “Lo que más me gusta es la sombra y la comunidad con todos los compañeros, beneficiamos al municipio y tenemos un ahorrito extra por la fabricación de composta: ¡es como tener dinero sembrado!” asegura optimista con su paliacate al cuello, mandil, guantes y sombrero.

Antes Guadalupe lavó ropa ajena hasta los 48 años; cansada de no tener un trabajo propio, buscó otra actividad de horario corto donde no tuviera patrón: lo encontró como pepenadora. “Nos daban ñáñaras por los gusanitos, pero te vas acostumbrando al olor, a tentar todo lo que es basura; aprendes a defender las manos del peligro del vidrio, agujas y todo lo que implica”. Cinco años estuvo así, trabajando sola, vendiendo por su cuenta lo recolectado. Cuando Corina e Irving Martínez (líder del proyecto) llevaron a Guadalupe a Citreso comprendió que ahí había un horario, baños, área de comida y mejores ganancias; entonces dijo sí. Hoy también recibe cursos de desarrollo humano y empresarial, pues a mediano plazo se pretende que este grupo de pepenadores opere y administre el lugar.

Por su parte, Susana Cruz terminó de estudiar ingeniería industrial en UTM sin imaginar que sería la joven administradora de Citreso. Desde agosto pasado supervisa la llegada de basura así como su correcta clasificación en la banda transportadora, donde los pepenadores la separan según el tipo de desperdicio. La basura restante se va al confinamiento final, donde será enterrada por capas para su degradación. Sin embargo Susana sabe lo difícil que es ser la cabeza de este lugar. “Hemos avanzado, pero ellos aún tienen resistencia a que alguien los mande, todavía quieren vender por su cuenta, pero aquí el material que se junta se vende semanalmente; yo lo vendo y negocio el precio. Los ingresos se reparten entre todos, pero eso también provoca resistencias al hecho de que alguien administre sus recursos de entre 700 y 800 pesos por semana”, afirma. Como los demás, ella también tuvo que aprender a desempeñarse entre basura y cucarachas.

Los objetivos son que toda la basura de Huajuapan llegue aquí, cerrar el tiradero de San Miguel y mantener limpia el agua de la presa Yosocuta. El efecto secundario es que la composta y abono orgánico que elabora Citreso a través de Kuili son ideales para el suelo mixteco. “Nuestro proyecto impacta en lo social, ecológico y económico”, señala Irving Martínez. “Ayudar a los pepenadores es responsabilidad social; creamos conciencia ecológica y, en lo económico, los apoyamos para aumentar sus ganancias” detalla.

Esta es la historia de uno de sus proyectos en la Sierra Mixteca de Oaxaca

LA INCUBADORA

En todos los países hay muchos problemas que requieren solución y esperar a que los resuelva el gobierno ya no parece ser una alternativa. Al menos esa es la premisa de la organización internacional Enactus, dedicada a reunir a estudiantes universitarios con líderes académicos y de negocios, para promover la creación e implementación de proyectos productivos sustentables que generan un impacto social.

     ¿Qué significa esto? El presidente de Enactus México, Jesús Esparza, explica que reúnen “a los líderes de hoy con los líderes de mañana, porque en eso los va a convertir, son privilegiados, porque tienen educación universitaria, tienen conciencia de responsabilidad social para resolver problemas y les enseñamos a vencer las barreras”.

Enactus significa Entrepreneurs in action, opera en 37 países y en México tiene presencia en 17 estados a través de 60 universidades (públicas y privadas). De ahí surgen 2 mil estudiantes que elaboran proyectos de negocios que beneficien directamente a una comunidad; su reto es ponerlo en práctica y mostrar resultados.

“No es una clase, no les dan una calificación, no les pagamos, el premio no es una bolsa de dinero. Es más un tema de orgullo para salir, competir y decir cuántas personas beneficiaste. Nuestra visión es simple: hay muchos problemas, el gobierno tiene mucho trabajo y podemos ayudar en lugar de esperar a que ellos vengan y resuelvan”, señala Esparza.