Llegó por 3 meses y ya lleva 17 años

Sergio Hernández Valdez, es superintendente de planta Sulfato de Sodio en Magnelec. Por las condiciones de la empresa y el ambiente familiar de la comunidad de Laguna del Rey decidió quedarse.
Sergio Hernández Valdez, superintendente de la planta de Sulfato de Sodio en Magnelec.
Sergio Hernández Valdez, superintendente de la planta de Sulfato de Sodio en Magnelec. (Manuel Guadarrama)

Torreón, Coahuila

Sergio Hernández Valdez, es superintendente de planta Sulfato de Sodio.

Con 42 años de edad, el graduado de la carrera de Ingeniero Químico Industrial del Instituto Tecnológico de La Laguna, llegó a realizar prácticas profesionales por tres meses.

Pero por las condiciones de la empresa y el ambiente familiar de la comunidad de Laguna del Rey, derivó en que ya lleva diecisiete años trabajando en esta empresa.

"Los niños pueden andar libres sin preocupación, esto no pasa en la ciudad, hay lugares de esparcimiento, diversión, se puede salir a correr y hacer ejercicio".

"Venía por tres meses, pero el ambiente, las condiciones de la empresa, las facilidades que ofrece y sobre todo el ambiente que se vive como en familia, eso hace que te vayas quedando, además que siempre hay cosas nuevas que aprender acá y se va dando que pasa un año, al siguiente hay algo nuevo que hacer".

Llegó a hacer prácticas al área de ingeniería en procesos, con su esposa y dos hijos en aquel momento y uno de los requisitos para ingresar a laborar fue no alejarse de la casa, fue así que luego de varios periodos en que se quedaba tres meses y otros tres meses más y así sucesivamente, finalmente se quedó.

Cuando llegó solo fue al hotel de varones y se le proporcionaron los alimentos.

Luego de un año le ofrecieron al trabajo de planta y decidió llevarse a su familia hospedándose en una casa proporcionada por Peñoles.

Después de tres años, se le ofreció un puesto a Hernández Valdez en la planta de Óxido de Magnesio como asesor técnico. Tuvo la oportunidad de ser superintendente de esta planta para luego, quedar hasta la fecha en la planta de Sulfato de Sodio.

“Siempre estás aprendiendo cosas nuevas, con nuevas tecnologías, maquinaria de Alemania, España y se conoce a personas de distintas partes”.

Cuestionado en torno a los sacrificios que tienen que realizar, explicó que este sentir no llegó hasta el momento en que los hijos mayores tuvieron que migrar a la ciudad de Torreón al llegar a su edad universitaria, ya que en Laguna del Rey no cuentan con instituciones de nivel superior.

“En este lapso es cuando se tiene que dividir a la familia, si se puede llegar a sacrificar, pero aun en este momento mis hijos regresan aquí a Laguna del Rey y no quieren regresar a Torreón, ya están muy arraigados a este lugar”.

Contrario a lo que se pudiera pensar, tras diecisiete años de radicar en Laguna del Rey, Hernández Valdez asegura que en el lugar no le falta nada, hay todo para atender las necesidades básicas.

“Todos nos conocemos, los niños pueden andar libres sin preocupación, esto no pasa en la ciudad, hay lugares de esparcimiento, diversión, se puede salir a correr y hacer ejercicio, se puede convivir con compañeros, vecinos, mujeres y los niños, está muy bien para una familia, se vive muy tranquilo”, aseguró.