Pfizer, contra el mantra de la empresa "delgada"

La fusión con Allergan le permitirá maximizar su valor si cambia su sede a Irlanda, donde se pagan menos impuestos.
La sede de la empresa en Nueva York.
La sede de la empresa en Nueva York. (Brendan Mcdermid/Reuters)

Nueva York

Cuando Pfizer reveló su más reciente megafusión, la adquisición de Wyeth en 2009, por 68 mil millones de dólares (mdd), Jeffrey Kindler, entonces presidente ejecutivo, elogió el acuerdo como “una poderosa oportunidad para transformar nuestra industria”.

Kindler salió al año, lo sustituyó Ian Read, un contador escocés con la tarea de reducir lo inflado de Pfizer, y abstenerse de grandes adquisiciones como las que realizaron sus predecesores, con las que lograron poco, además de la destrucción del valor para los accionistas.

Ahora, Read hace el intento de su propio acuerdo de transformación: la adquisición en aproximadamente 150 mil mdd de Allergan, con sede en Dublín, que de llegar a consumarse puede ser la adquisición más grande de la industria de salud en el mundo.

Las maquinaciones de Read son más prosaicas que las de Kindler: el acuerdo se alimenta de su deseo de reducir la carga fiscal de Pfizer al trasladar su domicilio de Estados Unidos, donde se encuentra su sede desde hace más de 165 años, a Irlanda, donde se encuentra la matriz de Allergan y se pagan menos impuestos.

Pfizer busca evitar pagar impuestos en EU sobre las utilidades en el extranjero de 128 mil mdd al completar el acuerdo, y si no fuera por este enorme ahorro, probablemente buscaría otras adquisiciones, según expertos e inversionistas.

“Creemos que es necesaria una inversión fiscal (el cambio de domicilio de la empresa a un lugar donde pague menos impuestos) para que Pfizer pueda maximizar su valor... dado que la gran mayoría de sus utilidades se genera fuera de EU”, dijo Jeffrey Holford, analista de Jefferies.

Sin embargo, Pfizer aumenta su volumen en una época en la que la mayoría de los ejecutivos de la industria predican un mantra de reducción y especialización en un pequeño grupo de enfermedades, con el argumento de que el enfoque excepcional le ayudará a los fabricantes de medicamentos a ser más competitivos.

Las dos empresas hasta el momento acogieron esa teoría: pasaron menos de seis meses desde que Allergan llegó a un acuerdo para vender su operación de medicamentos genéricos a Teva, por 41 mil mdd, y solo pasaron poco más de dos años desde que Pfizer se deshizo de su división de salud animal Zoetis.

También buscaron adquisiciones importantes, pero éstas se diseñaron para agudizar su enfoque.

La compra que realizó Pfizer por Hospira, en 17 mil mdd, la convirtió en uno de los principales fabricantes de medicamentos estériles inyectables, mientras que su alianza con Merck de Alemania le permitió a la empresa ganar terreno en la competencia para desarrollar una nueva generación de medicamentos contra el cáncer.

Mientras tanto, la adquisición de Allergan, en 70 mil mdd, de Actavis, a principios de año, completó la transformación de la compañía de un fabricante de medicamentos genéricos de bajo margen a un líder de medicinas “especializadas” rentables. El grupo adoptó el nombre Allergan poco tiempo después de cerrar la transacción.

Pero la creación de Pfizergan va a generar algo muy diferente: un gigante farmacéutico con ingresos de 65 mil mdd y más de 60 medicamentos, el tipo de enorme grupo farmacéutico que está pasado de moda.

Por esa razón es que la mayoría de los analistas e inversionistas esperan que la adquisición de Allergan acelere la división de Pfizer en dos operaciones: una que se enfoque en fármacos de marca, y la otra que albergue antiguos medicamentos que enfrentan la competencia de las alternativas genéricas.

“Anticipamos que Pfizer buscará la división o anunciará una oferta pública inicial de su división de productos que se establezca poco después de que se complete el acuerdo, probablemente a finales de 2016”, dice Andrew Bau, analista de Citi.

Como es común en los casos de mega acuerdos, uno de los posibles problemas es el choque de culturas.

Brent Saunders, presidente ejecutivo de Allergan, se muestra desdeñoso de la capacidad de las grandes farmacéuticas para descubrir nuevos medicamentos revolucionarios, con el argumento de que deben enfocarse en el desarrollo y comercialización de productos y dejar la investigación de fase inicial a los grupos de biotecnología más ágiles, que tienen un mejor historial en los últimos años.

Se espera que se convierta en el número dos de Read, y quedará en la primera posición para dirigir una de las dos compañías que surjan de la división.

Aunque Saunders trató con delicadeza su posición sobre la investigación y desarrollo en las últimas semanas, Muchos científicos de Pfizer temen que la empresa combinada pueda frenar los intentos de descubrir nuevos fármacos, algo que pone en peligro su empleo.

Por el contrario, Pfizer invierte enormes sumas en la investigación de fase inicial que llevaron a importantes avances, como Ibrance, un nuevo tratamiento para el cáncer de mama que los analistas esperan sea un éxito de ventas.

“Vemos un posible trastorno en los esfuerzos de investigación y desarrollo de Pfizer durante el periodo de integración”, dice Baum. “Los científicos de Pfizer sin duda están conscientes de la histórica falta de convicción de Saunders en la investigación financiada por las farmacéuticas”.

Muchos de esos científicos pueden elegir saltar del barco hacia un competidor, sugiere Baum, en lugar de quedarse a ver qué es lo que sucede cuando, sí sucede, Pfizer se divida en dos, una medida que puede ser un punto de partida de años de mayores trastornos.

Incluso después de limpiar y deshacerse de sus medicamentos antiguos, la parte de la marca “Pfizergan” será una compañía diversa que luchará con una gran cantidad de rivales en varios frentes.

Será líder de ventas en medicamentos en una serie muy diversa de áreas terapéuticas, desde Botox, el tratamiento para las arrugas de Allergan, hasta medicamentos para tratar condiciones graves como el cáncer, el Alzheimer y enfermedades inflamatorias como la artritis.

Por eso es que los analistas esperan que el grupo realice nuevas adquisiciones que le permitan doblar la apuesta en las enfermedades donde tiene una ventaja competitiva, y vender las operaciones de fármacos donde quedó relegado al nivel de “yo también”.

En sentido contrario a la intuición, Pfizer se vuelve más grande para posteriormente reducir su tamaño, y después volver a fortalecerse: la creación de “Pfizergan” y cualquier división posterior probablemente mantenga ocupados a los banqueros durante muchos años más.

41,000 mdd

Monto por el que Allergan vendió su operación de medicamentos genéricos a Teva, hace poco menos de seis meses; en tanto, Pfizer se deshizo de su división de salud animal Zoetis hace poco más de dos años

65,000 mdd

Previsión de ganancias a de la nueva empresa que surge de la fusión entre Pfizer y Allegan; además, el combinado es dueño de 60 fármacos. El trato se cerró en alrededor de 150 mil mdd