Petrobras, bajo línea de fuego incesante

En las últimas dos semanas varios grandes inversionistas institucionales interpusieron demandas independientes por las pérdidas sufridas.
Instalaciones de la petrolera.
Instalaciones de la petrolera. (Paulo Whitaker/Reuters)

Los problemas en Petrobras, la compañía petrolera brasileña que está envuelta en el mayor escándalo de corrupción en la historia del país, no muestran señales de disminuir.

En las últimas dos semanas se supo que varios grandes inversionistas institucionales, entre los que se encuentran Dimensional Fund Advisors, la firma de fondos de Estados Unidos, y otros seis fondos de pensiones de la ciudad de Nueva York, demandaron de forma independiente a Petrobras por las pérdidas que sufrieron como consecuencia del caso de malversación corporativa que supuestamente ocurrió en la compañía desde 2004.

API, el programa de pensiones del gobierno sueco de 30 mil millones de dólares (mdd), también confirmó a FTfm que tomará acciones legales contra la petrolera estatal, que alguna vez se consideró el orgullo de Brasil.

La compañía también cayó en desgracia de forma repentina. El año pasado surgieron las denuncias de que ex directores conspiraron con políticos, en su mayoría de la coalición gobernante que encabeza la presidenta Dilma Rousseff, y contratistas del sector privado para canalizar miles de millones de dólares de la compañía.

Como resultado, en los últimos meses arrestaron a cerca de 40 ejecutivos de las compañías constructoras más grandes de Brasil y ex directores de Petrobras. En marzo, la suprema corte de Brasil citó a comparecer a los líderes de las dos cámaras del Congreso, ex ministros y un ex presidente en una lista de 54 personas a las que se investiga con relación a las acusaciones.

Las demandas de los inversionistas afirman que la compañía declaró falsamente el valor de sus activos y redactó comunicados engañosos sobre sus políticas anticorrupción y controles internos de información financiera.

Como consecuencia, las acciones de Petrobras se vendieron a precios inflados de manera artificial, de acuerdo con las demandas presentadas, que afirman que el plan de sobornos de miles de millones de dólares es en gran parte culpable de la caída de 43 por ciento en el precio de las acciones de la compañía que sufrió el año pasado.

Las demandas interpuestas en los tribunales de Nueva York son un nuevo golpe para Petrobras, contra la cual se presentaron una serie de demandas colectivas desde diciembre. El mes pasado las acusaciones se consolidaron en una demanda colectiva con el Universities Superannuation Scheme, el fondo de pensión de Reino Unido de 40 mil millones de libras, que se eligió como el demandante principal.

Claudinor Roberto Barbiero, coordinador del curso de derecho en la Universidad Presbiteriana Mackenzie Campinas, en Sao Paulo, describe la demanda de acción colectiva como algo sin precedente en la historia del derecho en Brasil.

“Tengo 40 años como abogado y nunca he conocido un caso de esta magnitud”, dice. “Posiblemente se ven este tipo de casos que involucran a personas, pero no a empresas multinacionales”.

No solo es la compañía brasileña la que está en la línea de fuego. Pomerantz, el bufete legal que representa a la USS, modificó la demanda colectiva la semana pasada para nombrar a PwC, la firma estadunidense de contabilidad, auditor de Petrobras desde 2012, como parte demandada por primera vez. También nombraron a varios ex ejecutivos en acusaciones individuales.

Los fondos de pensión de la ciudad de Nueva York nombraron a varios bancos que suscribieron el valor de las acciones de la petrolera en 2013 y 2014 como coacusados en su demanda.

Jeremy Lieberman, socio de Pomerantz, dijo en un comunicado: “La demanda alega un plan sin precedentes de sobornos y lavado de dinero que permeó hasta el último rincón de Petrobras”.

“Es inconcebible que los altos ejecutivos, los directores y los auditores no tuvieran conocimiento de la naturaleza de las declaraciones falsas que se presentaron a los confiados inversionistas”.

Un portavoz de PwC Brasil dice: “No nos notificaron ninguna demanda, no creemos que hay bases para una demanda”.

Los inversionistas se extienden en toda la red en su intento de recuperar las pérdidas. En enero, los fiscales brasileños identificaron el robo de 800 mdd de la compañía, pero la cantidad final puede llegar a ser de 10 mil mdd, de acuerdo con André Gordon, vicepresidente de la AMEC, la asociación de accionistas brasileños, y fundador de GTI, el gestor de activos con sede en Sao Paulo.

Sus estimaciones se basan en los testimonios ante la corte de varios ex directores de Petrobras, quienes afirman que aproximadamente se desvió 3 por ciento de los contratos de la compañía en un periodo de más de 10 años.

La demanda colectiva estima que el plan de sobornos pudo desviar hasta 28 mil mdd de las arcas de la compañía.

Petrobras declaró en enero que no puede calcular la cantidad que se robaron.

El hecho de que inversionistas institucionales elijan no participar en la demanda colectiva y mejor presentar sus propios recursos es una señal de su confianza de que la posible recompensa puede superar los riesgos financieros de gastar dinero en una demanda, de acuerdo con varios expertos legales. Las demandas adicionales pueden significar también mayores daños financieros para Petrobras.

John Coffee, profesor de la Escuela de Derecho de Columbia, dice: “Grandes inversionistas institucionales cada vez optan más por no participar en las demandas colectivas porque pueden llegar a un mejor arreglo en una base individual”.

Petrobras todavía no presenta documentos para desestimar alguna de las demandas, aunque en general se espera que lo haga dentro de las próximas dos semanas. La compañía y su bufete de abogados, Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, se negaron a comentar.

El consenso entre varios expertos en derecho es que se espera una batalla judicial en los tribunales de varios años. Coffee dice: “Petrobras está inmerso profundamente en un escándalo y eso hace menos probable que pueda obtener una rápida desestimación. Si no se desestima, probablemente sigan los acuerdos, pero no en tres o cuatro años más en un caso tan grande como éste”.

Si Petrobras previamente afirmó que tenía controles financieros adecuados cuando vendió bonos y acciones a inversionistas en EU, entonces los inversores detrás de las demandas pueden tener una demanda “razonable”, según Sam Aguirre, director general senior de finanzas corporativas de FTI Consulting, una firma de asesoría empresarial en Sao Paulo.

Añade que los inversionistas puede que tengan que considerar cambiar el caso a Brasil, donde la petrolera tiene la mayor parte de sus activos, aunque advierte que “demandar contra una casi soberanía puede ser una pleito muy complicado en Brasil”.

Mientras las demandas viajan por los tribunales y continúa el caso de corrupción, es poco probable que los inversionistas se apresuren a comprar las acciones, de acuerdo con Nick Butler, profesor invitado del King’s College London y ex vicepresidente de políticas de BP, la compañía británica de energía.

Grandes instituciones, como
BlackRock y Aberdeen, se encuentran entre los mayores vendedores de la compañía en los últimos meses, de acuerdo con FundFire, el servicio de noticias de FT.

Butler dice: “Creo que los demandantes tienen un caso muy sólido. Los comunicados de relaciones con los inversionistas de la compañía en varios años fueron claramente engañosos”.

“El gobierno brasileño claramente está hasta el cuello en la corrupción que ocurrió. Cualquiera que compre (acciones de Petrobras) toma un gran riesgo”.