Pemex aplaza reconfigurar refinerías por los recortes

El consejo de administración decide que el ajuste conllevará la renegociación de contratos con proveedores de servicios, así como la eventual reducción de personal.
El recorte implica que las refinerías no recibirán inversiones este año.
El recorte implica que las refinerías no recibirán inversiones este año. (Héctor Téllez)

México

A pesar de que hace unos meses Pemex anunció una inversión de 21 mil millones de dólares para reconfigurar tres refinerías, esos proyectos serán aplazados ante el recorte de 62 mil millones de pesos al presupuesto de la empresa.

“Si bien una de las premisas utilizada para construir el programa de ajuste al gasto fue mantener la capacidad de suministrar el mercado nacional de petrolíferos, el ajuste es de tal magnitud que se está difiriendo la ejecución de las principales obras en esta materia, incluidas las reconfiguraciones de refinerías y los proyectos de gasolinas y diésel limpios”, informó la ahora empresa productiva del Estado.

Es necesario subrayar que se tenían planes muy importantes para las refinerías de Salamanca, Guanajuato; Salina Cruz, Oaxaca, y Tula, Hidalgo, sobre todo esta última, ya que se canceló de manera definitiva la construcción de una nueva instalación.

Pemex sigue con una política de austeridad en su área de refinación, porque prefiere destinar grandes recursos a exploración y producción, ya que es más rentable, pero la falta de inversión en el Sistema Nacional de Refinación, que la propia empresa ha aceptado, ha dado como resultado plantas que se han hecho viejas y sin capacidad.

Pero eso no es todo. El consejo de administración de la empresa, encabezado por los titulares de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, y Hacienda, Luis Videgaray, decidió que el ajuste conllevará la renegociación de contratos con proveedores de servicios.

“Pemex reconoce la importancia de los contratistas, una relación de largo plazo; sin embargo, muchos contratos se firmaron cuando las condiciones de mercado eran distintas.”

También propuso reducir gasto corriente, incluidos los relativos a recursos humanos y servicios personales, lo que puede resultar en un recorte de personal, “en busca de reducir el impacto en los proyectos de inversión productiva de Pemex, tal como lo están haciendo las empresas del sector”, pues petroleras internacionales de la talla de Halliburton, BHP Billiton y British Petroleum han anunciado despidos laborales y menos inversión en proyectos.

Este tipo de acciones impacta a las empresas que ya tenían un contrato con la petrolera; por ejemplo, en el proyecto de calidad de los combustibles en su fase diésel, pues en septiembre de 2014 suscribió contratos con ICA Fluor, la coreana Samsung Engineering, la estadunidense Foster Wheeler Americas y las españolas Técnicas Reunidas y ACS.

Esos contratos incluían la construcción de varias plantas para las refinerías de Madero, Minatitlán, Salamanca, Salina Cruz y Tula por una inversión de 2 mil 800 millones de dólares.

La urgencia

Desde 2013 Pemex alertó sobre la necesidad de modernizar sus refinerías, principalmente las tres ya mencionadas, toda vez que fueron diseñadas para crudos ligeros y ahora las necesita también para pesados.

En ese entonces, el director de Pemex Refinación, Miguel Tame, dijo que de no hacerse las reconfiguraciones a todos los complejos, cada día que pasa la ex paraestatal tiene una importante pérdida económica e insuficiencia en la producción.

Con eso el escenario de una mayor importación de crudo ligero y de gasolinas es el más viable en el corto plazo.

Según el Plan de Negocios de Pemex y sus Organismos Subsidiarios 2014-2018, sin proyectos de eficiencia operativa y de incremento en la capacidad de producción de petrolíferos en el Sistema Nacional de Refinación, las importaciones de gasolinas ascenderán a poco más de 739 mil barriles diarios hacia 2020.

Lo anterior significará para ese año un crecimiento en las importaciones de gasolinas de 100 por ciento, si se compara con que en 2014 se cerró en un promedio de casi 370 mil barriles diarios.

La reconfiguración de Tula era la más prometedora, pues en 2018, cuando se tenía previsto finalizarla, sería la mayor productora de gasolinas del país, con 37 por ciento de participación.

Asimismo, se calculaba que con las reconfiguraciones de Tula, Salamanca y Salina Cruz, la importación de gasolinas se reduciría casi la mitad.

Sin embargo, los escenarios planteados por Pemex quedan en el aire al aplazarse y no tener un fecha de reanudación; uno era que si en los próximos cinco años el crecimiento del mercado es de 2.8 por ciento, la importación de gasolinas bajaría entre 23 y 26 por ciento con esos proyectos.

El segundo es que si crece 3.5 por ciento, entonces la importación se reducirá entre 29 y 31 por ciento. Ahora, para atender la demanda del país, se importa poco más de 50 por ciento de gasolinas y una tercera parte de diésel.

Pemex señaló que si bien las medidas propuestas incluyen ajustes importantes en las inversiones de capital, se busca reducir el impacto que tendrán en la producción de hidrocarburos.

Es por eso que se aprovechará las herramientas y facultades que da la reforma energética, donde se ve la posibilidad una mayor participación del sector privado en los proyectos de inversión de Pemex con los denominados farm-outs.