Osborne intervino para que HSBC evitara cargos

El canciller británico intercedió ante Estados Unidos y alertó del riesgo para el sistema financiero mundial.
El político británico.
El político británico. (Neil Hall/Reuters)

Nueva York

El canciller británico, George Osborne, trató de ayudar a HSBC a evitar cargos criminales en Estados Unidos por lavado de dinero, al advertir que un enfoque de mano dura de las autoridades podría sumir en una crisis al sistema financiero mundial, según un nuevo informe.

Los detalles de la intervención surgieron el lunes en un reporte de una comisión de la cámara que prepararon los republicanos, que arroja nueva luz sobre la decisión en diciembre de 2012 por parte del Departamento de Justicia de EU de multar al banco británico por lavado de efectivo de los capos del narcotráfico y terroristas, y también por facilitar la violación de las sanciones a regímenes como el de Irán.

De acuerdo con el informe de 228 páginas, el Departamento de Justicia de EU consideró presentar cargos penales además de la multa que impuso en diciembre de 2012, pero se enfrentó a la resistencia de Osborne, a quien le preocupaban las consecuencias que pudiera tener en la economía un caso criminal contra el banco más grande de su país. Si se hubiera encontrado culpable a HSBC de las posibles acusaciones, el gobierno estadunidense habría tenido que exigir una revisión y posiblemente revocar las licencias para operar en EU.

Las preguntas sobre la capacidad continua de HSBC para limpiar dólares estadunidenses “podría desestabilizar al banco a escala mundial, con consecuencias más graves para la estabilidad económica y financiera, en especial en Europa y Asia”, escribió Osborne, en una carta a Ben Bernanke, quien en ese entonces era el presidente de la Reserva Federal de EU, y Timothy Geithner, que era el secretario del Tesoro.

Posteriormente, el regulador bancario de Reino Unido y la  Autoridad de Servicios Financieros también “se inclinaron firmemente” contra un proceso penal, de acuerdo con un correo electrónico de un alto funcionario del Departamento del Tesoro. El consejo provocó una “tempestad” que hizo que el fiscal general en esa época, Eric Holder, desechara el consejo de sus propios fiscales y no buscó una acción penal, según el informe.

El acuerdo de HSBC intensificó un debate más amplio acerca de si los grandes bancos son tan fundamentales para la economía mundial que son “demasiado grandes para ir a la cárcel”. Los senadores criticaron a los reguladores por no presentar cargos criminales contra Barclays, ING y Credit Suisse, y por llegar demasiado rápido con las instituciones financieras sobre las acusaciones. En marzo de 2013, Holder le dijo al Congreso que algunos bancos son “demasiado grandes” y que su tamaño impide intentar realizar procesos penales.

HSBC no quiso comentar sobre el informe. No se pudo localizar al portavoz de Osborne para que hiciera comentarios. El Departamento de Justicia de EU no respondió de manera inmediata a la solicitud de comentarios.

En su carta a Bernanke, con fecha del 10 de septiembre de 2012, y con copia para Geithner, Osborne señaló que el Departamento de Servicios Financieros de EU en Nueva York actuó recientemente contra Standard Chartered por abusos de lavado de dinero, lo que llevó a que las acciones del banco con sede en Londres cayeran 20 por ciento en un solo día. También sugirió que los bancos de Reino Unido estaban injustamente en la mira de las autoridades de EU, una “narrativa” que describió como “indeseable”.